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“Sos un hombre machista”, “las mujeres también son machistas”, “las mujeres son las que hacen machista a los chavalos”, “soy macho”, “somos hombres muy hombres”.

Son solamente algunas frases que utilizamos para referirnos al Machismo. Pero, ¿qué es el machismo? Estamos hablando de un sistema social, cultural e histórico que otorga PODER y beneficios a los hombres sobre las mujeres. Pero ese sistema se manifiesta en la vida cotidiana. Vemos algunos ejemplos:
En la casa los niños tienen privilegios sobre las niñas en relación al trabajo doméstico. A las niñas les corresponde lavar ropa, lavar trastos, cocinar, servir a los otros, limpiar la casa, hacer mandados, etc. A los niños les toca ver televisión y tiempo libre para jugar con los amigos, tienen que estudiar. Si los niños muestran interés de participar en las labores domésticas, jugar con muñecas, entonces, con golpes muchas veces, se les recuerda que son hombres y deben comportarse como tal. Por otro lado, a los niños se les dice: “¿cuántas novias tenés?, “tenés que ser como tu papá que tiene varias mujeres”.

En los centros educativos un niño se agrupa con otros niños porque debe demostrar que pertenece al grupo de los más fuertes y capaces. Las niñas se agrupan entre ellas y no se les permite ingresar al grupo de los niños porque se consideran chavalos vulgares y peligrosos y resultan ser una amenaza para las niñas.

En las etapas de la adolescencia y de la juventud los hombres recibimos mensajes directos de los mismos hombres sobre el comportamiento sexual. “Todo tiro es carne”, “entre más chavalas tenés, más hombre sos”, “a las mujeres nunca se les dice no, porque de lo contrario sos cochón”, “a la hora de estar con las chavalas si no se te para, estás arruinado”

En los medios de comunicación y en la publicidad se nos enseña que el cuerpo de las mujeres vende productos y si los cosumís, te podés imaginar que estás con esa mujer.

El machismo se enseña a través de los procesos de socialización masculina. Es decir, no podemos asegurar que los hombres nacimos siendo machistas y violentos contra las mujeres. Se nos enseña en todo el transcurso de la vida y existen presiones sociales que nos avisan cuando nos estamos saliendo de las normas machistas establecidas.

El machismo se convierte en factor de riesgo ante el abuso sexual porque los comportamientos machistas y agresivos están en función de usar y ocupar el cuerpo de las mujeres en cualquier momento. Es decir, que los hombres podemos decidir cuándo, con quién y dónde tener relaciones sexuales con las mujeres. Pero el sistema funciona más allá cuando hombres abusan y violan a niñas, niños y adolescentes. El sistema machista permite a los hombres realizar crímenes sexuales y hasta les otorga la libertad cuando se desarrollan procesos judiciales.

Entonces, ¿qué podemos hacer los hombres para combatir el machismo y el Abuso Sexual?
Educar a los niños de manera diferente. Los niños deben aprender a respetar los derechos humanos de las niñas y asumir que las niñas son personas con las que se pueden establecer relaciones de respeto y solidaridad.

Educar con el ejemplo. Los padres de familia pueden enseñar a través de sus actitudes y comportamientos. Si los hombres adultos aprenden a respetar el NO de las mujeres, si reconocemos a las mujeres como seres con Derechos Humanos y si denunciamos los crímenes sexuales, los niños aprenderán a vivir mejor. Podemos usar frases como:
“Las niñas tienen los mismo derechos que vos”, “cuando una niña dice No, es No”, “la violencia contra las niñas y las mujeres causa estragos en la vida de ellas y en el desarrollo del país”, “Los hombres podemos ser aliados de las niñas y las mujeres para evitar el abuso sexual”

Si los medios de comunicación y la publicidad dejan de usar el cuerpo de las mujeres, pueden aportar a construir una sociedad más justa y respetuosa y rompen el ciclo de violencia que alimenta al machismo.

Finalmente, los hombres (abogados, estudiantes, obreros, padres, amigos, esposos, hermanos, abuelos) podemos desaprender y renunciar a los privilegios que nos ha otorgado el machismo y convertirnos en verdaderos seres humanos. Demos tiempo para conversar con los hijos, para aclarar dudas, pero que no se nos olvide iniciar por nosotros mismos.

“Todas las voces, todas las voluntades contra el abuso sexual”


Movimiento contra el Abuso Sexual
hablemosde.abusosexual@gmail.com