Jorge Eduardo Arellano
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Me han solicitado datos históricos acerca de tres aportes institucionales del estado nacional anteriores a la muerte —en septiembre de 1956— de Anastasio Somoza García (ASG), en cuyas administraciones se instauraron. 

El primero es el Código del Trabajo, surgido en el contexto de la crisis del 44 que había producido dos acontecimientos políticos. Primero: la división del Partido Liberal al constituirse el PLI, o  Partido Liberal Independiente. Y segundo: la organización de la izquierda nacional en el Partido Socialista Nicaragüense (PSN), nacido el 3 de julio del mismo año “en un mitin cuyo objetivo era proclamar el apoyo del gobierno de Somoza. Esto aconteció en el Gimnasio de Managua —precisó Carlos Fonseca—, y para ser rigurosamente objetivos es necesario explicar este gravísimo error, no como producto de la simple mala fe de sus dirigentes, sino tomando en cuenta los graves factores que lo propiciaron”.

Estos factores se redujeron a la acción populista de ASG para contrarrestar la tenaz oposición de los conservadores, liberales independientes y estudiantes universitarios. En otras palabras, ASG había establecido una alianza con el movimiento sindical, reflejada en su ofrecimiento el 1ro de mayo de 1944, ante una concentración en la plaza de la república, del proyecto del Código del Trabajo. Así, el 26 de mayo —durante el Congreso General de Obreros y Campesinos, al que había asistido en su inauguración acompañado del cuerpo diplomático, de importantes militares y distinguidas autoridades civiles—, ASG reiteró en su discurso la promesa de incorporar a la legislación del Estado dicho código. Este fue aprobado por el Congreso el 22 de diciembre de 1944 y ratificado el 10 de enero de 1945 por el presidente de la república.

El segundo es el voto de la mujer, establecido desde 1936 en Costa Rica, desde 1950 en El Salvador y desde el 20 de abril de 1955 en Nicaragua. En esa fecha, dentro de las reformas de la Constitución del 50, se concedió plenamente el ejercicio del voto femenino en igualdad de condiciones con el hombre. Guatemala lo instauraría diez años después (en 1965) y Perú en 1979. Pero no se explicó dicho voto en nuestro país sin las masivas actividades del Ala Femenina Liberal (AFL) desde 1954. Esta organización —según Ricardo Humberto Baltodano Marcenaro— desplegó “múltiples esfuerzos organizativos, sociales e ideológicos que contribuyeron a movilizar a miles de mujeres nicaragüenses alrededor del liberalismo somocista. Mujeres jóvenes y adultas se vieron envueltas en esa vorágine que marcó cambios significativos en el modelo de relación política entre hombres y mujeres en el país. Ellas salieron masivamente de sus casas a manifestarse públicamente patrocinadas y apoyadas por la dictadura”.

El Artículo 32 de la Constitución de 1950 reconocía el derecho de la mujer, como ciudadana, a “ser elegida o nombrada para el ejercicio de cargos públicos”. De hecho, algunas —vinculadas al somocismo— los ejercieron. Una de ellas, Olga Núñez de Saballos —primera abogada de Nicaragua— era desde mayo de 1951 viceministra de educación pública cuando fue seleccionada para conducir el Ala Femenina Liberal. En ese contexto, el AFL se concentró en la obtención del derecho de la mujer al sufragio, lográndolo, pues fue proclamado en la reforma de la Constitución de 1950 (Art. 33) del 20 de abril de ese mismo año. “Al proclamar sus derechos las masas populares femeninas”—aclaró Núñez de Saballos en una conferencia de enero, 1956— no dijeron: “¡Queremos votar!, sino: ¡Queremos votar por Somoza!, y en nombre de ese deseo, de ese grito que les salía de lo íntimo del corazón, se conquistó el voto femenino en Nicaragua”.

Y el tercer aporte de ASG a la consolidación del estado moderno de Nicaragua es la creación del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). En efecto, la Ley Orgánica de la Seguridad Social fue firmada por ASG el 22 de diciembre de 1955, teniendo a su lado al presidente del Congreso Luis A. Somoza y al ministro del trabajo Ramiro Sacasa Guerrero. El 2 de marzo de 1957 se inauguraba la moderna Policlínica del Seguro Social. Y en junio del 58 el gobierno del segundo Somoza hizo extensivo el seguro social en la ciudad de Managua a los sectores de la empresa privada (había comenzado el año anterior aplicándose solo al sector gubernamental y a la banca). Pero dicho sector y los conservadores se opusieron a los planes del Gobierno.