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La presencia británica en territorio centroamericano data del Siglo XVII, cuando comenzaron a llegar atraídos por la riqueza maderera de la región y en busca de un lugar seguro para incursionar a territorios gobernados por la Corona Española. Durante todo ese siglo los residentes ingleses, esclavos africanos y sus aliados Miskitos, atacaron y fueron atacados por tropas españolas, a pesar de los diversos tratados firmados en esa época entre España e Inglaterra para poner fin a sus permanentes enfrentamientos.

Belice fue el último país del Continente Americano en lograr su independencia, la cual obtuvo por medio de tres hechos fundamentales; el primero fue la firma de los Tratados de Paz de Amiens y la renuncia de Gran Bretaña a todos los territorios conquistados en el Continente. El segundo fue el Tratado de 1859 entre Gran Bretaña y Guatemala, convenido por iniciativa de este último, que consistió en un inequívoco reconocimiento de la Soberanía Británica sobre Belice a cambio de la protección inglesa ante la amenaza representada por el filibustero norteamericano William Walker. El tercero y último es el posterior reconocimiento internacional de Belice como nación soberana por parte de Naciones Unidas, en el que se señala, Belice nunca formó parte integral del territorio de Guatemala, ni durante el período colonial y menos aún a partir de su Independencia.

Nicaragua por su parte firmaba en 1860 el Tratado de Managua con Estados Unidos y Gran Bretaña, en donde este último ilegalmente reconoce la Soberanía de Nicaragua sobre el territorio de la Moskitia, dejando establecido un Régimen de Autogobierno, que se regiría conforme sus tradiciones y costumbres hasta 1894 cuando el Estado de Nicaragua bajo el Presidente José Santos Zelaya violenta el espíritu y letra del Tratado y anexa militarmente el Territorio de la Moskitia con el apoyo de la marina estadounidense.

La Moskitia fue tan exitoso desde el protectorado británico, en el que funcionó como una especie de enclave económico de la Corona Inglesa y posteriormente a la firma del Tratado de Managua, en que operó como un Estado de facto, que hasta logró imprimir su propia moneda, en una época en que Nicaragua todavía carecía de moneda nacional, contaba con un avanzado sistema de administración de la propiedad privada y comunal, establecimientos comerciales, hoteles, servicios de transporte de barcos al vapor, periódicos, relaciones comerciales internacionales con Estados Unidos, además de Jamaica y Europa.

En la actualidad y según la Resolución 742 de Naciones Unidas, para que un territorio autónomo declare su independencia y la alcance, deben de tomarse en cuenta las siguientes consideraciones: “status político internacional, responsabilidad internacional, capacidad para ser admitido como miembro de Naciones Unidas, relaciones internacionales con otros países, defensa nacional, autonomía interna, forma de gobierno propio, jurisdicción en lo económico, social y cultural, así como algunas consideraciones generales tales como la opinión de la población, la libertad de selección, entre otros.

Timor Oriental, un pequeño país asiático logra en el año 2002 su independencia a través de un acuerdo con Indonesia y Portugal, en el que Timor Oriental decidiría mediante un referéndum si seguía bajo el dominio de Indonesia o si se independizaba. En septiembre de ese mismo año, la gran mayoría de la población de Timor Oriental votó a favor de la Independencia y se establece un Gobierno de Transición bajo el mandato de Naciones Unidas.

La reciente Declaración de Independencia por parte del Consejo de Ancianos, responde al abandono histórico y la poca participación de las instancias tradicionales de gobierno en la vida política, económica y social de la región, así como en los procesos de toma de decisiones referidas al desarrollo de la Costa Caribe. De igual manera, las constantes crisis de gobernabilidad que se han venido dando a lo interno de los Consejos Regionales Autónomos de la RAAN y RAAS, constituyen fundamentos suficientes para que el Consejo de Ancianos considere asumir nuevamente su responsabilidad de velar por la seguridad y el bienestar de su pueblo.

En ese sentido, la consolidación del Proceso de Autonomía requiere necesariamente de un mayor grado de compromiso por parte de los Consejales Regionales Autónomos, quienes a la fecha no han asumido a cabalidad su responsabilidad de garantizar el funcionamiento adecuado de la Autonomía. Es preciso garantizar una mayor participación de las estructuras comunitarias de gobierno en los procesos de toma de decisiones, así como una mayor beligerancia para garantizar la autonomía económica y territorial de las comunidades indígenas y afrodescendientes, la efectiva aplicación del Sistema Educativo Autonómico Regional (SEAR), el Modelo Regional de Salud y el Modelo para la Administración de Justicia de la Costa Caribe de Nicaragua.

Asimismo, se deben realizar las reformas necesarias a la Ley Electoral (Ley 331) y Ley de Identificación Ciudadana (Ley 152) que promuevan la conformación de partidos políticos regionales y su participación efectiva y en condiciones de igualdad en los comicios electorales municipales, regionales y nacionales.


*Movimiento Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes