Israel Ríos y Raixa Llauger
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En las últimas décadas, nuestros sistemas alimentarios han experimentado rápidos y profundos cambios que han transformado los patrones alimentarios de América Latina y el Caribe.

La región enfrenta actualmente la denominada doble y hasta triple carga de malnutrición: mientras que 42.5 millones de personas no cuentan con los alimentos necesarios para cubrir sus requerimientos diarios, aún persisten la desnutrición infantil y las deficiencias de micronutrientes. Con ello coexisten el sobrepeso y la obesidad, las cuales van ganando terreno. 

Se estima que el sobrepeso afecta a una de cada dos personas en la región y la obesidad, a una de cada cuatro. Estas últimas son responsables en parte de la alta carga a los servicios de salud por las enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, diabetes, hipertensión y cáncer.

Para combatir todas las formas de malnutrición, la FAO promueve la transformación de los sistemas alimentarios, para que sean más sostenibles y sensibles a la nutrición, desde la producción y transformación hasta el acceso y consumo de alimentos. 

De todos es conocido los múltiples beneficios de las frutas: son fuente rica de vitaminas, minerales, agua, fibra y sustancias antioxidantes, que fortalecen el sistema inmunológico y previenen la aparición de enfermedades. 

La FAO contribuye a promover su consumo como alimento indispensable en la dieta diaria, además de apoyar los procesos de educación alimentaria y nutricional que fomenten hábitos alimentarios saludables, de manera que se pueda reducir el riesgo de las enfermedades crónicas no transmisibles y la inseguridad alimentaria y nutricional en esta región.

En Centroamérica y la República Dominicana, frutas como el banano, la piña, el melón, la sandía, la papaya, la naranja o el coco están presentes en las dietas tradicionales y tienen un papel destacado en la economía de muchos de estos países. 

Reconociendo su importancia, el 3 de mayo de cada año se conmemora el Día Regional de las Frutas. Esta celebración es parte de los esfuerzos para hacer visible la importancia de las frutas y una excelente oportunidad para animarles a adoptar el hábito de consumir frutas a diario de forma natural, como una alternativa saludable a los alimentos altamente procesados. 

Consumir frutas es sencillo y no solo alimenta y nutre al cuerpo, sino que además contribuye el desarrollo económico de nuestras comunidades.


* Israel Ríos, oficial de Nutrición de la FAO
* Raixa Llauger, oficial de Agricultura de la FAO