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En estos últimos días el tema de la paternidad de Fernando Lugo parece ocupar el centro de atención informativa sobre Paraguay, cuando hay otros temas que parecen tener más urgencia: la lucha por una salud para todos, la Universidad campesina, la justicia distributiva, el desmonte del Paraguay oligárquico. Ante esto y por el cariño que le tengo a mis hermanos paraguayos, especialmente a los queridos luchadores de siempre, me he atrevido a dirigirle una carta abierta al pueblo paraguayo y a todos los que quieran leerla, con lo que pienso, siento, creo…

Carta al entrañable pueblo paraguayo desde Uruguay…
Estamos aquí con la voz esperanzadora de los movimientos sociales, ellos han permitido la posibilidad real de cambio, no es un cambio que se fue generando en los grandes laboratorios de la política, sino que se fue repensando y discutiendo debajo del árbol, en la calle, con derrotas y victorias. (Fragmento del discurso del Presidente Fernando Lugo en el Foro Social Mundial).

Recibí estas líneas de un querido amigo y hermano que está trabajando en Paraguay y que ha arrimado el hombro a este proyecto de Paraguay Nuevo que todos los latinoamericanos queremos ver concretado: No hay dudas de que el hecho (la aparición del, o los hijos de Lugo), sigue siendo muy bien aprovechado, por los grupos y personas desplazadas del poder político hace un año, como también por los sectores conservadores de la Iglesia. Todavía es temprano para opinar sobre el desenlace.

Somos conscientes de que el éxito del Paraguay Nuevo pasa por la lucha de su pueblo y por el proyecto que desde ese pueblo se pueda construir. Una ayuda importante puede dar por ejemplo Brasil, permitiendo que la energía producida en las represas comunes, pueda ser vendida por Paraguay al precio real de la misma.

La primera cuestión es que la derecha ha buscado con denuedo formas de debilitar ese proyecto y ha encontrado una formidable arma para hacerlo, la paternidad del Presidente. Uno supone que Fernando Lugo, el hombre tiene cuentas que saldar consigo mismo, con Dios y con su familia (la madre de su hijo y su hijo), esas cuentas se saldan, no por la prensa sino mirándose a los ojos y pidiendo perdón de lo que fuera menester pedirlo. Hundirse en el sufrimiento que se provocó, no repara, ni aliviará, ni sanará nada y le hará el juego a la derecha, que intenta trancar un proyecto, que beneficiará a todos los niños de Paraguay, especialmente a los más pobres y desposeídos.

Sería un error pensar que el hombre Fernando Lugo, era perfecto. También quitarle toda la responsabilidad. Él sabe que tiene que asumir toda la responsabilidad y creo íntimamente que en eso está.


¿Cuál es entonces la actitud que el hombre debe tomar, dejarse desmoronar, huir, bajar los brazos?
La primera cosa que los hombres y especialmente los hombres creyentes aprendemos, es poner pecho a nuestras equivocaciones y responsabilidades, pedir perdón, reparar y seguir adelante. Esto presupone el arrepentimiento de la conducta errónea y en el reparar se trata de hacer el mayor bien posible a quienes han sufrido por nuestros errores y tratar que esas personas no sigan sufriendo en la medida que nos es posible, por nuestra conducta.

El segundo es no desmoronarse. El cristiano sabe que Jesús, vendrá a preguntarnos siempre “me amas Fernando, me amas Arnaldo, me amas Gabriel?” (Cfr. Jn. 21,15-19), es por eso que yo confío en que el hombre hará lo correcto con aquéllos con quienes está en deuda.

Pero existe otro aspecto no menos importante, que justamente nos lo demuestra la historia de Pedro. El miedo lo paralizó y le obligó a cometer grandes errores, pero esperó la palabra del Compasivo y él le perdonó y le entregó una misión y creo que ahora el Señor y el pueblo paraguayo le han entregado una misión a Fernando Lugo, esa misión hoy es servir al pueblo paraguayo, esa misión hoy es caminar en medio de su pueblo, ayudando a realizar con Él y desde el protagonismo de ese entrañable pueblo paraguayo, el proyecto de Paraguay Nuevo, esa nueva misión, seguramente debe implicar el levantarse, dejarse ceñir, es decir entregar la vida en ese servicio encomendado.

Obviamente la derecha intentará usar contra ese proyecto, el error de Fernando. Ni él, ni el pueblo deben permitírselo. Ese Nuevo Paraguay que asegure justicia y pan, educación y posibilidades, solidaridad y salud, fraternidad y vivienda a todos los paraguayos, que implica un ir desmontando el Paraguay oligárquico, debe continuar construyéndose, desde el pueblo, con el gobierno y todos apoyando al presidente de Paraguay.

Ese logro es el gran objetivo, porque en ese nuevo Paraguay traerá felicidad a todos los hijos del pueblo, incluyendo a los de Fernando Lugo.

Esto necesitará mucho esfuerzo, energía, organización y participación, no hay demasiado margen para hacerle el juego de distracción y desánimo e intento de atacar el proyecto a la derecha, es hora de caminar juntos, con todos los pueblos de Suramérica, a una región más justa, fraterna y humana.