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Cual si fuera el juego de prestidigitación o de ilusionismo que usualmente se practica en circos, mercados o ferias de pueblo, consistente en tratar de adivinar, entre tres opciones, y luego de los rápidos y calculados movimientos que el ilusionista o prestidigitador realiza sobre una mesa y frente a los ojos del público que atento sigue los movimientos de sus manos, dónde se encuentra oculta la pelotita, el Comandante Fidel Castro nos ha puesto a tratar de adivinar dónde está la causa o motivo de su cambio de actitud y de posición política respecto de la actuación del presidente Ortega y su gobierno.

Todo el mundo sabía que Fidel no recibía al presidente Ortega desde hacía más de dos años; este hecho se convirtió en relevante no sólo por tanto tiempo transcurrido y a pesar de las reiteradas visitas que, por distintos motivos, el presidente Ortega realizara a La Habana, sino porque Fidel, a pesar de su estado de salud, sí recibía complacido a otros jefes de Estado y a otras figuras políticas.

Mucho se especuló al respecto sobre tal falta de invitación; la versión más escuchada era la de una supuesta marcada molestia del líder cubano con el Presidente, por haberse alejado éste de los principios y postulados revolucionarios, convirtiéndose en la práctica en adversario o antítesis de ellos.

Fidel sabe perfectamente y posiblemente mejor que muchísimos nicaragüenses, cuáles son los pasos y caminos andados en los últimos años por el presidente Ortega y su señora esposa; su embajada en Managua y sus órganos de inteligencia con absoluta seguridad deben haberlo mantenido debidamente informado.

Muchos de esos pasos y de esos caminos –Fidel lo sabe- fueron dados y transitados muy lejos de los principios y valores éticos y morales, a los que tanto ha recurrido el Comandante Castro, a lo largo de su vida, para afirmar la vigencia de la causa revolucionaria cubana y para defenderse de sus enemigos o adversarios políticos.

Entonces, es lógico preguntarse: ¿qué ocurrió o qué cambió en los últimos días, tanto en el Presidente como en Fidel, como para que éste haya dado un giro de ciento ochenta grados en su posición respecto de Ortega, y se haya decidido –por fin- a recibirlo y a expresar su satisfacción por tales visitas y por los informes que sobre la situación de Nicaragua le brindara, desde la óptica e intereses del grupo en el poder, el Presidente y su señora esposa.

Pero, ese cambio es más llamativo aún porque, además de recibir al Presidente, acompañado de su señora esposa -lo cual es inusual en visitas de trabajo de esta naturaleza y en un país como Cuba- y siendo ella un personaje sumamente controversial y con muy pobre aceptación entre los nicaragüenses, el comandante Fidel ha escrito sendas reflexiones, en las cuales manifiesta su honda satisfacción y agradecimiento por estas visitas, y así lo recalca de su puño y letra.

En una de sus últimas reflexiones, el comandante Castro elogia la posición y el discurso del presidente Ortega pronunciado en la Cumbre de las Américas, en Puerto España, reproduciendo textualmente parte de este último y relevándolo a una especie de obra maestra de la política, mientras la mayoría de la opinión pública en Nicaragua y el Continente lo han calificado de desapegado de la realidad, expresión de una mentalidad atrapada en el pasado de la Guerra Fría, no representativo de los intereses centroamericanos ni de las aspiraciones e intereses del pueblo de Nicaragua, y hasta de irresponsable con tales intereses nacionales.

Por acá la impresión que se tiene es que al presidente Ortega se le ha asignado el papel de careador o provocador frente a Estados Unidos; papel que ha asumido con gran entusiasmo porque es ése el terreno donde se siente más a gusto (gobernar de verdad, en función de los intereses nacionales, exige mucha seriedad y, como si fuera poco, es cansado y aburrido!) Además, jugar este rol le permite proyectar un supuesto protagonismo internacional como uno de los principales líderes de la izquierda dura en el Continente.

Mientras el presidente Ortega sigue viajando con su familia en grandes aviones alquilados a elevados costos, Nicaragua sigue hundida en una creciente pobreza, en el atraso más asfixiante y en la mayor crisis política e institucional de los últimos veinte años, caracterizada por una marcada falta de gobernabilidad y el atropello cotidiano de la Constitución Política y las leyes del país, por parte del Presidente y miembros de su gobierno.

Sabiendo esto el comandante Castro –como muy bien lo sabe- uno no puede dejar de preguntarse: ¿qué cambió en la posición de principios de Fidel como para haber dado semejante golpe de timón en su relación con el presidente Ortega?
El comandante Castro nos dejó la tarea de adivinar ¿dónde está la pelotita? Vamos a ver si las tareas urgentes que tenemos que desarrollar para tratar de frenar la consolidación de este régimen autoritario y con clara vocación dictatorial del presidente Ortega y su señora esposa, nos permite jugar con el comandante Castro a las adivinanzas; a lo mejor le ganamos señalándole dónde está la pelotita.

No sé por qué, pero tengo el presentimiento de que el presidente Raúl Castro no forma parte de este juego.