Nicolás Cañete y Marisela Ponce de León
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En los países de América Latina y el Caribe, las motocicletas han aumentado notablemente y facilitado el transporte para mucha gente, pero a su vez se han convertido en un riesgo para sus usuarios y un grave problema de salud pública. Te contamos sobre una iniciativa en Paraguay que busca ideas innovadoras para promover su uso seguro.

Para bien y para mal, las motocicletas llegaron para quedarse. Hoy en día, tanto a nivel mundial como en la región latinoamericana y caribeña, son una de las opciones de transporte más utilizadas por gran parte de la población. Si bien su uso ofrece ventajas, como el poco espacio que ocupan, la facilidad para sortear el tráfico y su bajo coste, también trae consigo importantes riesgos para los motociclistas y acompañantes, quienes están permanentemente expuestos a colisiones en el tránsito.

Los siniestros de tránsito, coloquialmente llamados “accidentes”, son un problema de salud pública a nivel internacional, con graves repercusiones sociales y económicas, cuya tendencia va en aumento. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen 1.3 millones de personas y entre 20 y 50 millones sufren traumatismos no mortales como consecuencia de esta problemática. El 90% de las muertes ocurre en países de ingresos bajos y medios, y el 23% de las mismas se concentra en los motociclistas.

En América Latina y el Caribe, los siniestros de tránsito en motocicletas representan la principal causa de muerte en niños de entre 5 y 14 años, y la segunda entre la población de 15 a 44 años, según un informe presentado en 2017 por la Fundación Gonzalo Rodríguez. Los países con mayor tasa de mortalidad son Colombia (3.6 por cada 100,000 habitantes), Brasil (2.9 por cada 100,000 habitantes) y Paraguay (2.5 por cada 100,000 habitantes).Paraguay no está ajeno a esta problemática.

Datos del Ministerio de Salud muestran que los motociclistas representaron un 55% del total de las muertes por siniestros de tránsito en 2015, cuyas víctimas fueron en su mayoría jóvenes, generalmente hombres y de escasos recursos.

Estadísticas de 2013 de la Policía Nacional muestran que las motos estuvieron involucradas en cerca del 90% de los siniestros de tránsito que resultaron en fallecimientos y lesiones graves. Solo el principal hospital de atención al trauma de la capital recibe anualmente cerca de 12,000 lesionados por sinie
stros viales, para los cuales se estima un costo anual de 100 millones de dólares.

En los últimos 15 años la dinámica de los siniestros de tránsito ha cambiado notablemente en Paraguay. En el 2003 las muertes de motociclistas representaban menos del 5% del total de las muertes por siniestros de tránsito y actualmente representan más de la mitad. Entre el 2011 y el 2017, el parque automotor total se ha duplicado y el parque motocicletas se ha triplicado, más que de cualquier otro tipo de vehículo, pasando de 270 mil a 700 mil motos en apenas 6 años.

Por todas estas razones resulta crucial promover el uso seguro de las motocicletas.

En este contexto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está llevando adelante en Paraguay una iniciativa de innovación social enfocada en mejorar la seguridad vial de los motociclistas. Especialistas en innovación, transporte y seguridad vial trabajamos en conjunto con las personas que enfrentan esta realidad, y por lo tanto se ven afectadas por sus consecuencias, así como con referentes locales en este tema, para identificar desafíos concretos dentro de esta problemática que puedan ser abordados mediante un concurso de soluciones innovadoras.

En 2011 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició el Decenio de Acción para la Seguridad Vial (2011-2020) y lanzó un plan mundial para esta temática, con el objetivo de que todos los países impulsen deliberaciones, planes, programas y actividades que logren mejoras efectivas para reducir los siniestros viales. Como parte de esta campaña internacional, miles de iniciativas se han realizado por parte de gobiernos locales y nacionales, sociedad civil y empresas privadas, siempre con el objetivo de reducir el número de víctimas mortales y lesionados.

La diversidad de aristas en la seguridad vial es amplia. Se pueden citar algunos determinantes como el transporte público disponible y el tráfico en general; el estado de las vías y los caminos; el uso de suelo y la planificación territorial; la capacitación, el conocimiento, las habilidades y actitudes de los usuarios de la vía (conductores, ocupantes de vehículos, motociclistas, ciclistas y peatones); las normas de tránsito y su aplicación; las características y condiciones de la flota vehicular; entre otros. Esta diversidad y su multisectorialidad afecta a varias disciplinas e instituciones, lo cual en muchas ocasiones dificulta su planificación e implementación.

Considerando el aumento del parque de motocicletas en Paraguay y las consecuencias sociales y económicas de los siniestros viales, que involucran a motos, es urgente trabajar desde distintas dimensiones para cambiar la situación.

* Este artículo fue publicado en el blog Mejorando Vidas, del BID.