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Tras más de un siglo de benemérita labor educativa en nuestro país, los Hermanos de La Salle decidieron crear la Universidad Tecnológica La Salle, con sede en la ciudad de León, nuestra Ciudad Universitaria por antonomasia.

Es plenamente reconocido que los Hermanos de La Salle son en Nicaragua, los pioneros en el campo de la formación técnica, la que establecieron desde principios del siglo XX (1903) en la ciudad de León, cuando, atendiendo solicitud del Padre Mariano Dubón, se hicieron cargo del Hospicio San Juan de Dios, primer plantel consagrado a la formación de técnicos, que más tarde se convirtió en el Instituto Técnico La Salle y, posteriormente, en el actual Instituto Politécnico La Salle, de sólido prestigio académico. De las aulas de estos planteles egresaron centenares de técnicos incorporados a los procesos de desarrollo del país.

La fecunda labor educativa de los Hermanos de La Salle comprende también la fundación del célebre Instituto Pedagógico de Varones de Managua (1913) que también impartió, en sus primeras décadas, enseñanza Normal. Más tarde, el inolvidable Pedagógico, Alma Máter de miles de profesionales nicaragüenses que han dado prestigio al país, se transformó en el actual Colegio La Salle, que sigue siendo uno de los mejores del país. También mantienen colegios en León, Jinotega y Bluefields.

Con estos antecedentes, a principios de este año, los Hermanos de La Salle decidieron, con la debida autorización legal, ofrecer a Nicaragua una institución de nivel superior especializada en carreras de Ingeniería: La Universidad Tecnológica La Salle (USLA), que en la actualidad funciona en la ciudad de León en las instalaciones del Instituto Politécnico La Salle, ha puesto a su disposición sus talleres, aulas, laboratorios, centro de cómputo y canchas deportivas.

De esta manera, la Universidad nace con el equipamiento y los recursos docentes indispensables para cumplir su alta misión, definida en los términos siguientes: “La Universidad Tecnológica La Salle es una Institución de Educación Superior, privada, católica y lasallista, que promueve la formación integral de jóvenes y adultos, en el aspecto científico, tecnológico, humano y cristiano. Comprometida en la preparación de profesionales de calidad, capaces de apoyar significativamente el desarrollo de la región y del país”.

Para los Hermanos de La Salle no es una novedad fundar y animar una Universidad. En el mundo existen 73 instituciones de Educación Superior, regentadas por los Hermanos de La Salle, de las cuales 39 funcionan en América Latina. Personalmente conozco dos de ellas: Las Universidades de La Salle de Colombia y México. Se trata de centros de alto nivel académico que gozan, tanto en sus respectivos países como a nivel continental, de mucho prestigio. Y es lo que cabe esperar de centros confiados al cuidado de una congregación religiosa dedicada totalmente a la educación en todos sus niveles, desde el Preescolar hasta el Postgrado universitario.

Por eso estamos seguros que la nueva Universidad La Salle, que ahora se incorpora al sistema de Educación Superior de nuestro país, logrará plenamente sus objetivos, entre los cuales figuran los siguientes: “Formar profesionales con excelencia académica, capaces de asumir los retos del siglo XXI, en especial en la aplicación de las nuevas tecnologías en la industria, las empresas y los servicios. Capaces de comprometerse activamente en el desarrollo del país, dando un impulso eficaz a la ejecución de las políticas nacionales de crecimiento industrial y tecnológico. Que sean defensores de la verdad, la ciencia, la fe cristiana y todos los valores que hacen grandes al ser humano, en especial la justicia, la solidaridad, la fraternidad y la honestidad”.

La nueva Universidad inició sus labores este año y ofrece las carreras siguientes: Ingeniería en Mecatrónica y Sistema de Control, Ingeniería Cibernética Electrónica, Ingeniería en Mecánica con énfasis en energías renovables e Ingeniería en Gestión Industrial. Sin duda, se trata de carreras estrechamente vinculadas al desarrollo tecnológico del país, que tanto requiere de recursos humanos de alto nivel académico en estos campos.

Según el perfil de los egresados de estas carreras, se espera que éstos, al concluir su formación teórico-práctica y de investigación, si han aprovechado bien las oportunidades de aprendizaje en la USLA, actúen en la sociedad como profesionales dotados de una formación integral, consecuentes con los valores propios de la educación lasallista, competentes para ejercer su profesión de manera eficaz y capaces de dar aportes significativos al desarrollo científico y tecnológico del país en el campo de su especialidad.