Benjamín Cortés-Marchena
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Los pueblos indígenas y afrodescendientes de la costa Caribe son parte de la sociedad civil y ciudadanos con todos los derechos individuales, sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que se consagran en la Constitución Política (Arto. 5).

 Así mismo, el Estatuto de Autonomía de las Regiones de la Costa Caribe, Ley No.28, del 7.09.1987, destaca en sus considerando: “Que el nuevo orden constitucional de Nicaragua establece que el pueblo nicaragüense es de naturaleza multiétnica, reconoce los derechos  de las comunidades de la Costa Atlántica a preservar sus lenguas, religiones, arte y cultura; al goce, uso y disfrute de las aguas, bosques, y tierras comunales; a la creación de programas especiales que coadyuven a su desarrollo y garantiza el derecho de estas comunidades a organizarse y vivir bajo las formas que corresponden a sus legítimas tradiciones” (Artos 8,11,49,89,90,91, 121, 180 y 181 Cn). Ley reglamentada el 9.07.2003.

Hacia la consolidación de la autonomía

De tal modo que la Constitución Política como el Estatuto de Autonomía da a los pueblos indígenas  y afrodescendientes fundamentos constitucionales para el ejercicio de sus derechos; no obstante, existen evidencias de una participación marginal en el desarrollo social, económico y político en sus propias regiones. Sus organizaciones tradicionales como los Consejos de Ancianos son excluidos de las decisiones estratégicas,  así como a  partidos autóctonos y organizaciones indígenas, a las cuales se les cierra espacios políticos de parte de los partidos dominantes que cuentan  con  recursos financieros y técnicos, incluyendo recursos del Estado.

Ello significa que las instituciones autonómicas se han desnaturalizado debido a la ausencia protagónica, participación democrática  y creatividad de las organizaciones sociales y de partidos autóctonos. Urge por lo tanto impulsar procesos democráticos en las regiones autónomas para los fines de consolidar la autonomía y el desarrollo integral de la Costa Caribe, cuyas p
oblaciones enfrentan pobreza extrema, desempleo, enfermedades crónicas, a pesar de los esfuerzos del Gobierno, los pueblos mismos y sus Iglesias. 

Defensa de territorios y sus recursos naturales                                  

En base a la Ley 445, Ley de Régimen de Propiedad Comunal de los pueblos indígenas de la costa Caribe, y de los ríos  Bocay , Coco, Indio y Maíz, publicada en La Gaceta No. 16 del 23.o1.2003,  se delimitaron 22 territorios indígenas, que integran 289 comunidades que abarcan un extensión territorial estimada de  36,437.98 Km2, y una población aproximada para la fecha de 190,963 habitantes. De conformidad con  esta Ley, las tierras no se pueden gravar y son inembargables, inalienables e imprescriptibles. El Estado es garante de este derecho, de tal modo que se respete los derechos de la propiedad comunal,  y asignar los recursos técnicos, organizativos y económicos para el Plan de Manejo que mandata esta Ley, bajo la coordinación del Ministerio de Recursos Naturales.

 Para fines de una administración de los territorios y su status legal, se creó la Comisión Nacional de Demarcación Territorial, que después de importantes esfuerzos se arribó a la etapa de saneamiento, la cual presenta serias dificultades, debido a que los pueblos indígenas han tenido que resistir pacíficamente a la invasión de “colonos” armados, quienes amenazan la integridad de comunidades indígenas apropiandose de sus tierras y  sus recursos. Se da el caso de familias que han tenido que migrar de sus pequeños poblados para salvar sus propias vidas. Comunidades indígenas Mayangnas y Miskitas se encuentran desprotegidas ante estas graves amenazas, y demandan al Gobierno protección de sus vidas y de su patrimonio. He recibido en mi despacho comisiones de comunidades miskitas y mayangnas solicitando apoyo para interceder ante el Gobierno para abordar esta delicada situación, sin tener hasta ahora respuestas apropiadas.

Urgencia de proteger Bosawas                                                                                                       

La Reserva de Biósfera de Bosawas es compartida  con los departamentos de Jinotega, Nueva Segovia y la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, con una superficie de 20,000 Km2. Constituye la mayor reserva de biósfera de Centroamérica y tercera del planeta. Está tejida por los ríos Coco, Waspuk, Musawas, Pis Pis y Bocay, que sirven a la vez de canales para la navegación de las comunidades indígenas.  “Los colonos” se han asentado en la reserva y la  están talando intensivamente, de modo que han afectado su zona de amortiguamiento, afectando 12,000 km2, lo cual es devastador  para su biodiversidad, en la cual se encuentran en peligro 200 especies de animales vertebrados e invertebrados, además de aves, y plantas medicinales.

La tala continúa a profundidad a pesar de la oposición de las comunidades Mayangas y Miskitas. El caudal de los ríos para la navegación ha bajado, y la reserva se encuentra amenazada de muerte. Ella  representa vida para los pueblos indígenas y mestizos de la región, quienes se encuentran 
a la vez amenazados por invasores armados que amenzan sus vidas y  la bella creación que Dios les ha dado.

Conclusiones

Los pueblos indígenas y afrodescendientes han clamado por una mediación dada las amenazas y la desprotección en que se encuentran frente a una violencia letal. Los pueblos indígenas y afrodescendientes son personas pacíficas, las cuales han sido formadas en una teología de la paz, valores éticos y principios humanistas bajo el magisterio de la Iglesia Morava, la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana. Es de justicia que sean escuchados en la mesa del diálogo nacional, así como por la CIDH.

La legislación a favor de los pueblos indígenas y afrodescendientes es significativa por fundamentar sus derechos; no obstante, en la práctica son víctimas de violación de sus derechos individuales, sociales, económicos y políticos, lo cual debe cesar, e integrarse ellos como sujetos de la Autonomía, de su patrimonio, la construcción de la paz  y la planificación de su propio futuro. 

* Rector de la Universidad Evangélica Nicaragüense Martin Luther King, Jr.