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Como suele decirse en la jerga médica, pareciera una recidiva, por demás incurable en nuestro país: reinventar por enésima vez el agua caliente cada vez que el país enfrenta una alta situación de riesgo. Pareciéramos condenados a vivir atrapados en los cien años de soledad de Macondo. La diferencia es que aquí ni los hacedores de leyes recuerdan que Nicaragua cuenta con una Ley, un reglamento, un orden jurídico, protocolos detallados de procedimientos minuciosamente elaborados y largamente discutidos para enfrentar situaciones de alto riesgo como las provocadas por el Huracán Félix, la Tormenta Alma (misma que nos madrugó en mayo de 2008), terremotos, maremotos, inundaciones, incendios forestales, deslizamientos de tierra, brotes epidémicos como el de la influenza porcina, etcétera, etcétera.

La Ley No.337, Ley Creadora del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), aprobada en marzo de 2000 y su Reglamento, vigente desde el 28 de junio del mismo año (Decreto Ejecutivo No.53-2000), vino a llenar un prolongado vacío histórico en un país que en 500 años de historia ha experimentado igual número de situaciones desastrosas, y donde invariablemente solía recurrirse a la creación de un improvisado Comité Nacional de Emergencia y a la declaratoria del correspondiente Estado de Emergencia, con sus también invariables motivaciones políticas, asociadas durante el somocismo a coartar las libertades elementales de los ciudadanos.

La Ley No.337 dice muy claramente en su Arto.1, que “tiene por objeto establecer los principios, normas, disposiciones e instrumentos generales necesarios para crear y permitir el funcionamiento de un sistema interinstitucional orientado a la reducción de riesgos por medio de las actividades de prevención, mitigación y atención de desastres, sean éstos naturales o provocados.” Este sistema es el Sinapred.

Para el cumplimiento de su cometido la Ley manda a crear el Comité Nacional del Sinapred, presidido por el Presidente de la República o por el Vicepresidente y los titulares de un ente autónomo y 10 ministerios (entre los cuales figura el Minsa), acompañando los jefes del Ejército de Nicaragua y de la Policía Nacional a los titulares de Defensa y Gobernación, respectivamente. Jerárquicamente se crean los Comités Departamentales, Municipales y de las Regiones Autónomas. También se crea una Secretaría Ejecutiva, como instancia de apoyo, administrativa y de ejecución.

Dice el Reglamento de la Ley (Arto.12) que se podrán incorporar a las Comisiones Sectoriales adscritas al Comité Nacional aquellas organizaciones de la sociedad civil que considere convenientes. De conformidad con el Arto.15 del Reglamento, salvo los Bomberos y la Cruz Roja Nicaragüense, las organizaciones que deseen participar deberán cumplir con diversos requisitos formales. Entre esos requisitos figuran la solicitud avalada por la junta directiva de la organización, la cual deberá ser acompañada de la Escritura de Constitución y Estatutos, autenticados por Notario Público, y de La Gaceta, Diario Oficial, en que se haya publicado el Decreto Ley de la Asamblea Nacional que otorga la personalidad jurídica a la organización, así como de la correspondiente certificación del Ministerio de Gobernación.

En lo que concierne a la situación operativa del Sinapred, ante una amenaza inminente, hay dos situaciones extremas que eventualmente debe asumir el SINAPRED, presidido por el Presidente de la República en el ámbito del territorio nacional: 1) Establecer el Estado de Alerta, el cual “se decreta según sea el caso y la necesidad, atendiendo a la gravedad e intensidad del desastre”, lo que implica transitar desde la Alerta Verde, pasando por la Alerta Amarilla hasta el grado máximo de la Alerta Roja; y 2) Estado de Desastre, cuando hay ya una situación consumada, por ejemplo la suscitada tras el paso del Huracán Félix.

La única situación de emergencia prescrita por ley, es la que figura en el Arto.51 de la Ley No.217, Ley General del Medioambiente y los Recursos Naturales, referido a la Emergencia Ambiental, pero no a un Estado de Emergencia, siendo ésta muy concreta y específica en sus alcances, estableciendo que el Presidente de la República “…podrá declarar zona de emergencia ambiental ante la ocurrencia de un desastre, por el tiempo que subsista la situación y sus consecuencias.” Nada más.

En el caso de presentarse una situación que requiera del establecimiento de coordinaciones con los otros países de la Región, el Arto.25 del Reglamento de la Ley No.337 establece que: “La Comisión Nacional del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (Cepredenac) será la instancia responsable de coordinar aquellas actividades planificadas para Nicaragua por el Organismo Regional Cepredenac, de acuerdo con la estrategia y las prioridades nacionales definidas por el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres.”

Así, pues, la Ley No.337 desde hace ya nueve años nos ha provisto no sólo de herramientas jurídicas, sino organizacionales, de coordinación, de procedimientos a seguir para no ser víctimas por enésima vez de la improvisación con sus graves consecuencias, como ha sido la práctica histórica hasta finales del Siglo XX. Por supuesto, aquí no se agota su contenido.

La Ley, asimismo, manda a crear el Fondo Nacional para Desastres, que debe ser incorporado obligatoriamente en el Presupuesto General de la República (Arto.12), el cual “estará a disposición del Sistema Nacional para actuar frente a riesgos inminentes o situaciones de desastres”. La Ley No.337 establece también procedimientos estrictos para piezas claves del Sistema, como la Defensa Civil a la hora de integrar y coordinar el CODE (Centro de Operaciones de Desastres) y sus Puestos de Mando de Avanzada.

No corresponde entonces al Ministerio de Salud dirigir las acciones para hacer frente al alto riesgo que representa la influenza porcina para el país. De acuerdo a la Ley es competencia del Comité Nacional del Sinapred, de su coordinador, de la Secretaría Ejecutiva, de los Comités Departamentales, Municipales y de las Regiones Autónomas, instancias en las que participa obligatoriamente el Minsa, debiendo además, como entidad técnica, llevar a lo interno la voz cantante dentro de Sinapred, para que éste se ponga al frente y nos diga de una vez si estamos en Alerta Verde, Amarilla o Roja, y sobre todo, oriente adecuadamente a la sociedad sobre qué hacer.

Por lo pronto, lo menos que podemos esperar los ciudadanos es una oportuna y correcta orientación para enfrentar la amenaza y reducir el riesgo. Sinapred debería estar emitiendo cada cierto tiempo un comunicado oficial, diciéndole a la ciudadanía qué hacer, informando sobre la evolución de la amenaza en el país y en el entorno regional; Sinapred debería tener establecido ya un Puesto de Mando de Avanzada especializado para la atención a los medios de comunicación social a fin de orientar correctamente a una población que evidentemente está bastante desinformada sobre la naturaleza real del riesgo a la que está expuesta.

Y quizás lo más importante en términos de gestión del riesgo en este momento: Sinapred debe informarle al Presidente de la República que existe como institución, que tiene una importantísima misión que cumplir, y debe informarle, asimismo, sobre la existencia y vigencia de la Ley No.337, engendrada precisamente por la situación caótica en que se vio sumido el país tras la incidencia del mayor desastre natural de finales del Siglo XX, como fue el Huracán Mitch en octubre de 1998, y que tuvo un costo de más de tres mil víctimas mortales.

Si el Sinapred no funciona como fue concebido, en donde cada ciudadano se considera que es parte integrante del sistema, en donde cada organismo, institución, persona natural y persona jurídica tiene un rol clave que desempeñar, difícilmente podrá garantizarse la integridad física de la población expuesta a la mortal amenaza de la influenza porcina (¿acaso, crónica de muchas muertes anunciadas?) y a los otros tipos de amenazas que históricamente han estado y continúan estando presentes en el país. Por favor: no reinventemos la rueda por enésima vez, no expongamos la vida de miles de nicaragüenses por una desafortunadamente mala gestión del riesgo, cumplamos con los protocolos establecidos en el Sistema de Alerta Temprana.


Darwinjj2007@gmail.com

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