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La situación tan dolorosa por la que atraviesa actualmente Nicaragua me llevó a escudriñar un poco en la historia. 

La verdad que echando un vistazo al pasado nos topamos con un vasto y amplio contenido que pareciera condenarnos a vivir ir en guerras intestinas lideradas por personas adictas al poder. 

Una y otra vez se repiten los ciclos. El año pasado se presentó el libro La lucha por el Poder, escrito por el expresidente Enrique Bolaños, es un libro de historia política de Nicaragua, desde 1821 hasta 2007. Mucho antes, en 1999, el Doctor Emilio Álvarez Montalván nos proveyó un análisis de las raíces de la cultura política en su ensayo: La cultura política nicaragüense. 

En el capítulo 5 del ensayo del doctor Álvarez Montalván, se nos ilustra sobre los rasgos de esta cultura política, estableciendo que el primer elemento de una serie de contravalores es el “personalismo”, y termina el capítulo listando 71 actos violentos y guerras civiles desde 1834 hasta 2001.  La gota de la violencia y el autoritarismo nunca ha dejado de caer. 

El 19 de abril de 2018 marca otro hito del círculo vicioso de la adicción al poder que tiene sometida a Nicaragua desde sus orígenes. Parece que el “paciente” (así llamada Nicaragua por el doctor Álvarez Montalván en su ensayo) ha tocado fondo nuevamente. La pregunta es ¿Será esta su última recaída? ¿Será que ahora logremos actuar distinto para obtener resultados diferentes?

Son décadas de aparente sanidad política la que hemos vivido en Nicaragua, medida a través de la bonanza económica. Sin embargo, me atrevo a decir que solo hemos experimentado cortos períodos de “goma moral” surgidos luego de apaciguar los extremos sucesos que tornaron al país ingobernable en cada uno de esos 71 eventos. Nicaragua está hoy inmersa en una nueva edición de juegos de ruleta rusa.

Mientras en otros países los presidentes tras concluir su período logran visualizar otra forma de ejercer “poder o influencia” e incluso de continuar aportando al mundo y a su país, en Nicaragua se quieren perpetuar en los cargos o quieren que sus familiares asuman la presidencia del país o la dirigencia de los partidos. A excepción de unos pocos, la mayoría de los líderes sufren de una ceguera política. 

¿Cuál puede ser la causa de este escotoma político? Pablo Antonio Cuadra en su ensayo El Nicaragüense nos explica: “En Nicaragua la interacción y fusión de culturas indias aún no llegaban a forjar una síntesis cuando se produjo la conquista española; por tanto, el mestizaje que propició España no solo mezcló al indio y al español sino elementos culturales indios muy dispares, lenguas y sangres”. 

Apoyado en el criterio del etnólogo americanista y antropólogo alemán, Walter Krickeberg, el poeta Cuadra analizó y comparó las ideologías entre chorotegas y nahuas. Y pudo concluir que los chorotegas eran gente valerosa, grandes artífices, gustaban de la vida familiar, amorosos con sus mujeres.  En cambio, los nahuas o Nicaraguas, eran crudos, sin misericordia y machistas. Y resume que los chorotegas eran más civiles, mientras que los nahuas militaristas.

También nos explica que los chorotegas “no se gobernaban por cacique o señor único, sino a manera de comunidades (o senados) por cierto número de viejos escogidos por votos”. En cambio, los nahuas se gobernaban por cacique con mando único y dictatorial.

Al ver el inicio del diálogo logré comprender que en nuestra historia política nicaragüense ha prevalecido más el ADN de los nahuas. Por eso no hemos tenido un verdadero cambio, ni una paz sostenible. Sin embargo, también me alegré de reconocer que todos los jóvenes nicaragüenses, hoy por hoy, son completamente chorotegas y eso le compra futuro a Nicaragua. 

Hoy más que nunca se hace válido lo que Abraham Lincoln dijo en su momento: “La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”. Confío en que todos los sectores de la sociedad civil, sector privado, academia, jóvenes, y en general todos los nicaragüenses, seamos cada vez más chorotegas y reinstauremos la República en Nicaragua.

* El autor es abogado

www.juanmanuelsanchez.net