Iván León Ayala
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El cambio climático ha ocasionado un incremento en la temperatura del planeta y puede estar modificando los ciclos de vida de los seres vivos, entre ellos, las plantas. La floración se está dando en épocas del año que no son habituales y las pequeñas trabajadoras a “rayas” dispuestas a polinizar nuestros alimentos, simplemente no están allí. Problemas como la deforestación y degradación de los ecosistemas, el cambio climático, entre otros, ponen a las abejas entre la espada y la pared.

La diversidad biológica sustenta los medios de vida de la población y paradójicamente, cada año el número de especies disminuye a un ritmo acelerado debido a la actividad humana. 

Un factor fundamental para la conservación de las especies y los ecosistemas es la polinización, un proceso indispensable para que las plantas en flor produzcan semillas y frutas. Ese intercambio de polen entre las flores tiene el objetivo de la reproducción, que es la base del mantenimiento de la vida sobre la tierra.

Existe una gran variedad de polinizadores y formas de polinización: diferentes especies de invertebrados (abejas, moscas, avispas y mariposas) y vertebrados (mamíferos y aves); que establecen relaciones especializadas con determinadas especies de plantas, por esto es importante que exista abundancia y diversidad de polinizadores, ya que su presencia es imprescindible para la producción agrícola (frutas, hortalizas y forraje) y por lo tanto para la seguridad alimentaria y nutricional.

Sin embargo, la FAO señala que casi el 35% de los polinizadores invertebrados (particularmente las abejas y las mariposas) y cerca del 17% de los polinizadores vertebrados como los murciélagos, están en peligro de extinción a nivel mundial.

Entre los principales polinizadores se destacan unas 25,000 y 30,000 especies de abejas (Hymenoptera: Apidae) y se estima que tienen la capacidad de polinizar hasta 7,000 flores al día, además de proporcionar miel como alimento y medicina. Otro beneficio que aporta las abejas es actuar como centinelas frente a las amenazas ambientales emergentes, informando de la salud de los ecosistemas locales. Los insectos invasores, pesticidas, el cambio en el uso de la tierra y la práctica del monocultivo, reducen los nutrientes disponibles y representan una amenaza para las colonias de abejas.

En reconocimiento a la labor de estos insectos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas, que coincide con la fecha de nacimiento de Anton Janša, quien en el siglo XVIII fue pionero en las técnicas modernas de apicultura en su país natal, Eslovenia.

La FAO estima que la producción de más de 2,000 millones de pequeños agricultores en el mundo, puede mejorarse gracias al aporte de las abejas y otros insectos polinizadores, ayudando a garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial. La Organización está promoviendo la apicultura en diversos proyectos de desarrollo rural a nivel mundial y está liderando la creación de una base de datos sobre los servicios de polinización a nivel global. 

Cabe destacar que los polinizadores también son parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, ya que contribuyen a la alimentación y a la nutrición y desempeñan un papel esencial para ayudar a alimentar a la creciente población mundial de manera sostenible (ODS 2) y permitir mantener la biodiversidad y unos ecosistemas dinámicos (ODS 15), también contribuyen a lograr medios de vida resilientes y crear nuevos empleos, en particular para los pequeños agricultores, cubriendo la creciente demanda de alimentos saludables y nutritivos.

* El autor es representante FAO Nicaragua