Jorge Eduardo Arellano
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Con la Asamblea de Delegados en la UNAN, el pasado primero de diciembre, las cooperativas nicaragüenses tuvieron el acontecimiento histórico más importante de los últimos 20 años. Allí se constituyeron sus órganos de representación nacional: el Consejo Nacional de Cooperativas (Conacoop) y el Instituto de Fomento Cooperativo (Infocoop).

La espera ha sido larga desde que en enero de 2005 se promulgó y se puso en vigencia la nueva Ley General de Cooperativas (Ley 499). Nicaragua lleva una gran desventaja respecto con otros países de la región (Honduras, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana). En dichos países las cooperativas han trabajado más de 15 años de forma institucionalizada con sus respectivos órganos, formulando y ejecutando políticas de protección y fomento al desarrollo cooperativo.

En la Asamblea de Delegados participaron representantes de uniones de cooperativas que están actualizadas ante la nueva Ley, diez federaciones formadas y una gran cantidad de centrales, que suman más de 180,000 socios. Para lograr su institucionalización, diferentes sectores, en los últimos dos años, han pasado por una dinámica de discusión y debate en relación con las debilidades y oportunidades de la nueva legislación; y recientemente han formado a nivel sectorial el Consejo de Poder Ciudadano (CPC) de las Cooperativas, que ayudó a acelerar este proceso. En el Registro Nacional Cooperativo existen inscritas más de 5,000 cooperativas (medio millón de socios), aunque no todas se han actualizado. Los sectores cooperativos más fuertes son: el agropecuario, transporte (buses y taxis), pesca, ahorro y crédito, multisectoriales y servicios múltiples.

Para el Conacoop fueron designados Merling Preza (Feniagro) y Cairo Laguna (Fenicpesca), del sector productivo; Martha Heriberta Valle (Femuprocam) y Rafael Lovo (Fedecampo), del sector agropecuario; Juan Altamirano (Central Financiera de Ahorro y Crédito) y Jorge Martínez (Caruna), del sector de ahorro y crédito; Rafael Quinto (transporte) y Andrés Lara (transporte), del sector servicios; Mauricio Martínez y Julio Zamora, del sector de las multisectoriales.

El Infocoop quedó conformado por una Junta Directiva de cuatro ministros (Trabajo, Agricultura, Hacienda y Mific) y por cinco representantes del sector cooperativo. Por el productivo, Pedro Haslam (Feniagro) y Felipe Vivas (Fenicam); por el sector agropecuario, Leonel Vargas (ATC) y Lourdes Obando (Femuprocam); por el sector ahorro y crédito, José Adán Rivera (Sifina-ATC) y Silvio Rivera; por el sector servicios, Vidal Almendarez (transporte) y Emiliano Rojas (transporte); y por el sector de las multisectoriales, Javier Pasquier (Fecodesa).

Teniendo un Infocoop como facilitador y regulador de la nueva ley, la asociatividad cooperativa tendrá mejores condiciones para desarrollar su situación socioeconómica y la capacidad de incidencia en las políticas públicas sectoriales. Actualmente es uno de los principales sectores que aporta a la economía nacional (consumo interno y exportación); y es uno de los principales generadores de fuentes de empleo y de bienestar para miles de familias nicaragüenses.

El desarrollo de las cooperativas en Nicaragua no ha sido “desde arriba”, sino que tiene sus raíces en la lucha de Sandino. Su expansión acelerada se dio durante los años 80, con la ayuda del gobierno sandinista de ese entonces. El período de los 16 años de gobiernos neoliberales fue muy adverso al sector cooperativo, pues le quitó todo el apoyo estatal, sobre todo el financiamiento (crédito) y la asistencia técnica para la comercialización. A pesar de esto, el sector acumuló una importante experiencia que le ha permitido generar identidad y autonomía. Las dificultades fueron sobrellevadas gracias a la solidaridad dentro del sector y a una cooperación externa marginal. Esto nos demuestra que en las cooperativas los principios de solidaridad son compatibles con los objetivos económicos empresariales.

Hay cooperativas avanzadas gracias a la integración de los eslabones de procesamiento y comercialización en su organización, por lo que controlan actividades que generan mayor valor. Tenemos el caso de la Federación Nicaragüense de Cooperativas Agro-Industriales (Feniagro), que es una alianza empresarial de uniones y centrales cooperativas que se dedican a diferentes actividades económicas (café, lácteos, maíz, ajonjolí, y otros) tanto para abastecer el mercado local como internacional, con niveles altos de rentabilidad y competitividad. En cambio, todavía hay muchas cooperativas que se mantienen en actividades primarias y de subsistencia. Por ejemplo, las de pesca y muchas de las agropecuarias.

A partir de su nueva institucionalidad, se le han planteado al sector tareas inmediatas, como la de abastecer el Programa Hambre Cero (con ganado, cerdos, alimentos), acelerar el proceso de agroindustrialización del sector con fondos del ALBA, para todo lo cual han solicitado crédito (al 5%) al Bandes. Junto con los Trabajadores por Cuenta Propia, las cooperativas han iniciado su participación en una Red de Alimentos a precios justos, que es un sistema de distribución (sin intermediación) que favorece no sólo a los pobladores de los barrios, sino también a los productores campesinos que vienen produciendo en condiciones difíciles.

El nuevo gobierno ha expresado voluntad política explícita de fortalecer las instituciones sectoriales que se responsabilizan por la asociatividad y el desarrollo económico cooperativo. La Ley 499 es una buena herramienta para presionar por recursos, por la formación de las nuevas generaciones y por la educación cooperativa en educación básica.

Estamos en una situación de auge de los movimientos sociales, sobre todo de aquellos que se han mantenido organizados y movilizados bajo las condiciones adversas de los gobiernos neoliberales y que hoy en día encuentran espacios y oportunidades para consolidarse. El sector cooperativo en Nicaragua está por constituirse en un movimiento con una inmensa fuerza social y económica, siempre y cuando logre la unidad e integración entre sus diversos sectores, y formule, bajo su nueva institucionalidad, una agenda nacional de desarrollo, una mesa sectorial con la cooperación, que finalice el proceso de actualización del sector, a la vez que promueva las alianzas con otros sectores y empuje por nuevos valores y espacios en el orden económico nacional e internacional.


* Socióloga