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Este 30 de abril de 2009, se cumplen 26 años de la caída heroica en combate de los compañeros: Carlos Cisneros, Francisco Reyes, Francisco Vallecillos y Álvaro Traña, todos miembros del Batallón 30-62, este hecho sucedió en la famosa y lejana comarca de Zompoperas, en la zona norte de Jinotega, donde a la sazón operaba en aquellos días difíciles, el Batallón 30-62, integrado en su mayoría, por miembros de la juventud sandinista 19 de Julio de la década de los 80.

Estos heroicos compañeros se sumaban a los 27 mártires que ya tenía el Batallón 30-62, cuatro meses después de ser movilizado, ahí se sumaban los 23 caídos en San José de Las Mulas, el 27 de febrero de 1983, cuando combatieron contra la fuerza de tarea “San Jacinto”, jefeada por Francisco Castellanos, alias Comandante Renato.

La herencia moral, revolucionaria y calidad humana de estos jóvenes sandinistas no tiene ningún tipo de discusión, ya que a sus 20 años, no cumplidos en su mayoría, lo dieron todo por el sueño hecho realidad que significaba la revolución, su procedencia fue de barrios y colegios de la zona oriental de Managua. En el caso que nos ocupa, los 4 caídos eran del Instituto Experimental México, donde cursaban la secundaria. Fue en este colegio donde fueron rendidos los respectivos honores por el resto de jóvenes estudiantes, amigos y pueblo en general.

En su mayoría los caídos de este batallón eran alfabetizadores, brigadistas de salud, brigadistas de la producción y vigilantes revolucionarios. Sus valores humanos fueron siempre la solidaridad, el trabajo, el estudio, el amor al prójimo y a la patria, así como una entrega sin límite a la causa revolucionaria, lo que los convertía en los edificadores del hombre nuevo.

Es un honor recordar con profunda gratitud su caída en combate, ya que sin ese sacrificio, no gozaríamos de la democracia representativa y participativa que nos permite hoy la libre movilización, así como la libertad de expresión.

Estos jóvenes fueron simiente de la heroica defensa de la revolución, algo que ya casi nadie recuerda, y pareciera existir una intención tácita de querer olvidar la gesta de los milicianos reservistas y cachorros del Servicio Militar Patriótico(SMP), como si no fuese digno el haber ofrendado sus vidas por un pueblo que en aquellos días apoyo en su inmensa mayoría a los jóvenes que hacían posible que los niños fuesen al Centro de Desarrollo Infantil(CDI), que los jóvenes tuvieran derecho a la secundaria y universidad gratuita, y el campesino a la alfabetización y reforma agraria que prometiera una verdadera y equitativa repartición de la tierra para producir, algo que se llevó acabo en las zonas del conflicto miliar, pero fue opacado por la intensidad de la guerra.

Honor y gloria a los caídos del BOM 30-62 en Zompoperas, ya que su ejemplo y recuerdo debe ser un voto permanente para que no vuelva a tocarse en Nicaragua el tambor a las armas, y enterrar el fantasma de la guerra.