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1. Dicen que el verde es el color de la esperanza.

2. Pero para mí es el azul y blanco de nuestra bandera. 

3. Los nicaragüenses (con poquísimas excepciones) estamos adoloridos y espantados por lo que ha pasado en los últimos 30 días que, aunque lo veíamos venir, no pensamos (yo al menos) que sería tan pronto y con una represión tan violenta.

4. Y espantados también de cómo en las protestas legítimas se han metido pandilleros que no sé de dónde vienen ni quién los arma.

5. Pero el próximo 30 de mayo todo el país (de nuevo con poquísimas excepciones) estará acompañando y compartiendo el dolor de las madres de los estudiantes y los otros hermanos/as nicaragüenses que han muerto. 

6. Mi esperanza es que la bandera Azul y Blanco que nos cobija a todos haga que de la tragedia surja un país más justo y democrático, que honre a los nicaragüenses que han muerto en los últimos días, independiente de sus afiliaciones.

7. Ya Pedro J. Chamorro lo dijo y presentía mejor que nadie el 14 de septiembre de 1963, hace casi 55 años cuando escribió en parte lo que sigue:

8. “Tenemos que dejar esa flor en el campo, sin pasión y sin rencor, pero muy conscientes de que al hacerlo nos volvemos a comprometer con quienes cayeron, a recordar sus ideales, y a luchar para que algún día esto se ponga en práctica”. 

9. “Los sacrificados de hoy, son tan héroes como los de anteayer (se refería a la batalla de San Jacinto). Son los generosos que murieron por su amor a su prójimo, para que este último fuera enteramente libre y viviera una vida de entera dignidad”.

10. Pero, ¿qué necesitamos para que la esperanza se vuelva realidad?

11. De inmediato: 

12. La salida pacífica del poder del sr. presidente Ortega y sus secuaces, con seguridad hacia ellos. Enfatizo. salida del poder, no del país. A pesar de sus actuaciones, no les deseo la tristeza del exilio sin poder oler la tierra mojada de nuestra patria.

13. Salida que tiene que ser dentro de los procesos que contempla nuestra Constitución, con el compromiso a una convocatoria de elecciones anticipadas donde ni el sr. presidente, ni su distinguida esposa, ni su familia, ni sus secuaces, puedan participar.

14. Una recomposición del Poder Electoral, que permita que la convocatoria a elecciones anticipadas sea válida y creíble.

15. Después, y una vez que tengamos un gobierno legítimo, deberíamos:

16. Restaurar la institucionalidad que inició Doña Violeta Chamorro, lo que requiere sanear todas las instituciones y poderes del Estado, pero es tan importante un compromiso de todos los nicaragüenses de apoyar este proceso.

17. Esto es fundamental, ya que la institucionalidad es lo que garantiza el bienestar de los nicaragüenses desde las libertades y la democracia hasta el buen gobierno, en todos sus aspectos: la justicia, el buen uso de los impuestos y los programas de apoyo a los más pobres.

18. Sobre esto último debemos asegurarnos que, además de democracia, todos los nicaragüenses tengamos igualdad de oportunidades comenzando con la nutrición de los pobres desde antes de nacer y luego su acceso a una educación publica de alta calidad.

19. Lo que tiene que ser una obligación compartida entre padres y Gobierno.

20. Asegurarse que la familia Ortega y sus secuaces devuelvan al Estado cualquier patrimonio mal habido, si es que lo hay. Esto debe ser un proceso legal y no arbitrario ni confiscatorio como el que ejercieron cuando tomaron el poder en 1979.

21. Solo bastaría que muestren sus declaraciones de bienes y/o impuestos de 1978 y su actual patrimonio, indicando los ingresos o pérdidas que han aumentado o disminuido el mismo.

22. Esta es mi esperanza de una Nicaragua más justa, democrática y próspera que me da mi bandera azul y blanco.

23. La que estoy seguro tendremos muy pronto.

El autor es nicaragüense y director honorario de Funides. Sus opiniones son personales.