Bayardo Altamirano
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Muchos cafetaleros igual que ocurrió desde generaciones anteriores, en sus fincas no le dan uso a la cáscara que recubre los granos de café. Lo más se la utiliza como un fertilizante barato o, con mayor frecuencia, se bota como basura, causando los consabidos problemas ambientales.

No obstante, un día, al pasar junto a unas cáscaras que se estaban secando al sol, una mujer sintió un grato olor a hibisco y otras yerbas aromáticas florales. De inmediato se dio cuenta de que podía extraer algún valor de lo que durante tanto tiempo se había considerado como basura. La señora empapó las cáscaras en agua caliente y obtuvo un agradable sabor. Inmediatamente comenzó a llamar a sus clientes para que lo probaran y todos se mostraron satisfechos.

Pero el momento estelar para la cáscara del café —que contiene poca cafeína y tiene un sabor menos pronunciado que sus granos— no llegó sino más de una década después del descubrimiento de la buena dama. Recientemente, la célebre red de cafeterías Starbucks introdujo al mercado nuevas bebidas endulzadas con jarabe de la cáscara. Ofrece en Estados Unidos y Canadá un relleno de azúcar,  ‘Blue Bottle Coffee’, también empezaron a agregar la sustancia a sus menús, como té y como bebida carbonatada.

Gracias a la demanda de estas cadenas, la cáscara de café alcanza a menudo un precio más alto que el propio grano. Se afirma que recibe siete dólares por cada libra (450 gramos) de cáscara, mientras que el precio promedio del café es de 1.20 dólares por libra, el más bajo en los últimos 2 años, debido a un exceso de oferta de la variedad arábica en el mercado. De modo y manera que hoy en día las cascaras de café cuestan seis veces más que sus granos.

Según Bloomberg, para el momento es imposible calcular el volumen de ventas de este novísimo rubro, pero es obvio que todavía son pequeñas. Al mismo tiempo,  afirma que vende miles de libras de cáscaras de café por año. Si el producto no se queda en solo un fenómeno de moda y su demanda sigue creciendo, con el tiempo reemplazará al café, cree los agricultores. Especialmente cuando el mercado tiene precios tan bajos para los granos de café.

Así que aconsejo a los productores y distribuidores nacionales del aromático grano no votar su cáscara y sacarle el máximo provecho.