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Pablo Kraudy (Matagalpa, 7 de mayo, 1964) ha concebido y realizado una historia social de las ideas a partir de la primera mitad del siglo XVI, cuando se operó un proceso en el cual se aniquilaron estructuras eidéticas antiguas y surgieron nuevas totalidades.

Su período de estudio comprende de 1502 a 1550, dividiéndolo en tres fases: 1. La exploratoria: desde el recorrido colombino de la costa Caribe del istmo centroamericano hasta la exploración del Pacífico en 1523; 2. La conquistadora, o creación del espacio hispánico, apropiación, población y constitución jurídica de la provincia en 1527; y 3. La fundadora de la sociedad colonial del último año a 1554.

Así, analizando las construcciones discursivas de la época mediante el método de la comparación/constraste ––o de similitud y oposición, por usar la terminología de Rolena Adorno (1942)––, Kraudy deslinda dos pensamientos. En primer lugar: el hispánico, afín a la ideología imperial, con dos vertientes: el de la conquista propiamente tal, cuyo actor esencial es el conquistador; y el de la crítica humanista-paternalista, cuyo actor es el fraile.

En ambos casos, sus autores representan al grupo letrado, siendo su pensamiento condicionado por la sociedad de procedencia. Y, en segundo lugar: el pensamiento soterrado que tiene de autor al indio, víctima del estrago demográfico y del sentimiento de derrota, que constituye el grupo iletrado de aquella coyuntura y se filtra, aunque precariamente, a través en los escritos de los primeros autores. Es decir, Kraudy conceptualiza las actitudes y vivencias de los vencidos indígenas frente a sus vencedores en el momento de la conquista y su obra mereció el Premio Nacional de Historia José Dolores Gámez 2000. 

Por otro lado, se apropió de la especialidad como experiencia metodológica al redactar una introducción sobre el tema. Ejecutó una edición crítica ––sin antecedentes entre nosotros–– del dariano opus rotundum: Cantos de vida y esperanza (2005). Investigó a fondo el pensamiento social y político de Rubén Darío, siendo premiado en el Concurso Nacional Rubén Darío también de 2000, al igual que los aspectos de su condición humana en otro libro de 2016. Consiste esta obra seria y novedosa en ocho ensayos, o prospecciones críticas, sobre el nicaragüense máximo.

La función cívico-política del escritor, la pasión por el arte, los desheredados de la suerte, las elecciones, la guerra y la paz son, entre otros, los aspectos abordados por él con erudición y lucidez.  

También estructuró en cinco tomos —de 2008 a 2014— las Obras de Alejandro Serrano Caldera: Escritos filosóficos y políticos, I y II; III. América Latina ante la razón filosófica / Escritos sobre el pensamiento, la cultura y la política nicaragüense; IV. Ídem / Escritos jurídicos; y V. La razón crítica: filosofía, política y cultura (Addenda). Su criterio de edición fue el siguiente: “Los textos han sido dispuestos según una serie de categorías temáticas que dan lugar a la conformación de partes que suceden por graduación, poseyendo cada una sus correspondientes derivaciones o secciones, a lo interno de las cuales igualmente se ha procurado alcanzar unidad y continuidad eidética”. 

Kraudy ha desarrollado ampliamente temas fundamentales como la paz, el derecho y las elecciones en los pensadores nicaragüenses. Basta recordar sus colaboraciones en publicaciones periódicas del extranjero, entre ellas Cidal (Centro Internacional de los Dominicos de América Latina y el Caribe) y Cuadernos del Cilha (Centro Interdisciplinario de Literatura Hispánica); y en numerosas nacionales, sobre todo en la RAGHN.

Recordemos dos de sus visiones de conjunto: “Crisis histórica y transmodernidad” y la “Historia de nuestro pensamiento: una obra en gestación”, más los siguientes capítulos de su Historia social de las ideas en Nicaragua: “Actitud y pensamiento del cacique Nicarao”, “Mentalidad y formas de resistencia indígena durante la primera mitad del siglo XVI”, “El humanismo paternalista en Nicaragua / Los frailes de la Orden de Santo Domingo Bartolomé de las Casas y Antonio de Valdivieso”.

Igualmente, el acierto interpretativo se halla en sus reseñas de libros: “Un análisis rigurosamente crítico sobre las actuaciones de Pedrarias y Balboa” (según la investigación de Bethan Aram); “La pax americana en Nicaragua (1910-1932): ¿una pieza de historiografía nacionalista?” y “A propósito de Tacho Somoza y su poder (1933-1956) de Jorge Eduardo Arellano”.

Pablo Kraudy no es el principal dariísta del país, pero sí el de mayor experiencia filológica y, tras Serrano Caldera, el más fecundo de los ensayistas filosóficos de Nicaragua.