Noel Ramírez Sánchez
  •   Managua, Nicaragua  |
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Primera de dos partes

Estimado lector, durante las últimas semanas hemos estado conversando sobre los procesos de diálogo y negociacion, disciplina que, cómo hemos visto, se puede aprender y llegar a dominar. Sin embargo, para que vea cómo en estos procesos, la manera en que se manejan tanto los formalismos, incluso los legales, como los mecanismos de como dar a conocer los resultados parciales y finales de dichos procesos, son elementos muy importantes, compartire con usted las siguientes dos experiencias: 

La primera, el acuerdo que se dio entre el presidente Arnoldo Alemán y el comandante Daniel Ortega, para reducir al 35 por ciento los votos válidos requeridos para ser elegido presidente de la República y la segunda, el acuerdo que se dio entre el presidente Enrique Bolaños, el comandante Ortega y el doctor Alemán, sirviendo como mediador la OEA, para suspender temporalmente la reforma constitucional que requería al presidente de la República a someter al Poder Legislativo, para su ratificación, el nombramiento de los miembros del gabinete y del cuerpo diplomático.

El primer pacto: la reducción del 35 por ciento

En ese sentido, por mas una década, desde el 2005, todos hemos visto, en repetidas ocaciones, una fotografía del comandante Daniel Ortega y el doctor Arnoldo Alemán, con su familia y miembros del Partido Liberal y del Frente Sandinista, presentada como símbolo y prueba del pacto donde el doctor Alemán planteó al comandante Ortega la reducción al 35% el mínimo de votos requeridos para ser electo presidente de la República y donde, el expresidente de la República fuese, durante el período presidencial inmediatamente posterior, diputado de la Asamblea Nacional.  Todos recordamos esa foto, pero esa fotografía nada tiene que ver con dicho acuerdo.  Leyeron bien, nada tiene que ver; y esta es, precisamente, una de las lecciones que podemos aprender de esta experiencia: el vacío siempre será llenado y no siempre con la realidad.

Este primer acuerdo, entre el doctor Arnoldo Alemán y el comandante Daniel Ortega, se dio en 1998 o 1999, cuando el doctor Alemán era presidente de la República y creo, aunque no estoy seguro, que estaba soltero y yo era presidente del Banco Central.  

Según me ha comentado el ingeniero Dionisio Marenco, presente en la reunión donde se dio dicho acuerdo, en ese entonces recibió una llamada telefónica de parte del secretario personal del presidente de la República, donde el doctor Alemán invitaba al comandante Ortega a sostener una reunión, al final del día, en su residencia familiar de “El Crucero”. El ingeniero Marenco acompañó al comandante Ortega a dicha reunión y al llegar a la Presidencia del presidente Alemán, encontraron al presidente de la República, acompañado del asesor de la Presidencia, y del secretario personal del presidente, quien, después de saludar a los invitados se ausentó de la reunión.  Según el ingeniero Marenco, en dicha reunión, el presidente Alemán planteó al comandante Ortega la reducción constitucional al 35% de los votos requeridos para ser electo presidente de la República y agregándole que sería conveniente que los expresidentes de la República, durante el período siguiente, pasaran a ser diputados de la Asamblea Nacional, “par
a no perder su experiencia como exgobernantes”.  Según me cuenta el ingeniero Marenco, también se discutieron otros temas, como reformas a los otros poderes del Estado, pero los dos temas mencionados constituyeron los aspectos fundamentales del acuerdo.

Luego del planteamiento del presidente Alemán, en privado, el comandante Ortega le pidió al ingeniero Marenco su opinión sobre el mismo y este le recomendó que lo aceptara, lo cual hizo el comandante antes de concluir la reunión y despedirse del presidente Alemán y del asesor de la Presidencia.

Luego, me comentaba el ingeniero Marenco, que cuando venían de regreso a Managua, el comandante Ortega, en repetidas ocaciones le preguntó, qué sería lo que realmente pretendía el presidente Alemán con dicho acuerdo, a lo que el ingeniero Marenco le respondía, que no se preocupara, ya que solo con ese acuerdo tendrían alguna posibilidad de volver al poder.

Un tiempo después, el acuerdo se hizo público, cuando el mismo fue llevado a la Asamblea Nacional para su aprobación.  Y de este acuerdo, entre el entonces presidente Alemán y el comandante Ortega, no se conoce fotografía alguna y, por otro lado, dado que el presidente Alemán no explicó claramente, o no explicó lo suficiente, la lógica de su acuerdo con el comandante Ortega, la opinión pública llenó ese vacío llegando a la conclusión, correcta o incorrectamente, que lo había hecho para obtener la inmunidad parlamentaria.

Por lo tanto, la lección que debemos aprender de esta experiencia, es que cuando las cosas no se aclaran en el momento oportuno, las distorsiones que se pueden crear en relación a los procesos de diálogo y negociación, con el tiempo se van fortaleciendo, hasta convertirse en “verdades populares”. Y por eso, un acuerdo que no tuvo foto, ha sido, por más de una década, vinculado a una fotografía que nada tuvo que ver con el mismo.  En conclusión, cuando participe en estos procesos, no deje que otros cuenten la historia por usted, cuente usted su propia historia, pero diciendo siempre la verdad y basándose en los hechos ocurridos. 

En la segunda parte conversaremos, además de la importancia de no dejar vacíos en el tema de la comunicación a los aliados o al público en general, de la relevancia o no relevancia de seguir los formalismos, incluso los de caracter legal, a la hora de resolver el conflicto planteado.

Doctor en Derecho y Economía.
nramirezs50@hotmail.com