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Siguiendo los pasos de nuestro gobernante después de cada intervención, en Cumbres, Foros Internacionales y cualquier acto público a realizarse en otro país, observamos que tan pronto arriba al suelo patrio hace exactamente lo contrario de lo que dijo. Si habló horrores de los gringos, de la Embusa y sus empleados, de los sistemas únicos de Partidos (Cuba), en fin de lo que haya tenido a bien decir, más temprano que tarde aparece en sus tarimas enfloradas con alguno de los afectados- en el caso USA-repartiendo su muy limitada y circunspecta sonrisa estudiada, con otro discurso completamente distinto al pronunciado en los escenarios internacionales.

Me da la impresión de que sufre de nostalgia del “glorioso pasado revolucionario”, que tanto gusta mencionar. Pero que la realidad al poner los pies en el suelo, le advierte crudamente que todo es pura ficción. Porque es utópico creer que en pleno siglo XXI vamos a querer coronarle rey o declararle Presidente Vitalicio de Nicaragua, cuando existe un 62% que no lo desea.

Según la Ley de la atracción natural es bueno para él creerlo, pero es más sabio buscar opiniones fuera de su entorno, y estar dispuesto a someterse a referéndum o votación popular que le garantice un SÍ o un NO. Su descabellada idea de permanecer en el poder hasta que cumpla 97 años o más, no tiene lógica.

Fidel Castro es un caso único, increíble e histórico, que haya mantenido a raya a todo un pueblo por cincuenta años, parece una fábula, un cuento de hadas, o cualquier cosa, menos algo real.

Hugo Chávez, hasta el momento, parece el más interesado en hacer amistad con el imperio, al que tanto ataca. No obstante sus días de gloria están por terminar debido a la caída de los precios, del petróleo.

¿A qué le apunta el Presidente de 63 años? ¿A implantar un régimen totalitario? ¿Acaso una dinastía? ¿A seguir repartiendo garrotazos por cuestiones de elecciones, demostraciones de inconformidad, y otros reclamos por las anomalías de su gobierno?
Quizás el Presidente tiene su propia verdad y está tratando de estudiar el momento para decirla sin ambages, ni largos discursos llenos de aburridas historias que forman parte de un triste pasado, que por inteligencia política no debiera ni mencionar. La verdad es una e indisoluble, pierde su tiempo en buscarle disfraz. Debe gobernar para Nicaragua que es su mandato, y la verdad que todos los nicaragüenses queremos conocer.


Acastell46@yahoo.com