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Ruego a Dios que la solución política de Nicaragua se dé en el diálogo nacional acordando elecciones democráticas cuanto antes, donde sea el pueblo quien decida su futuro eligiendo un nuevo Gobierno. Los puntos aquí expuestos por este servidor son coincidentes con la Agenda de Democratización presentada en el diálogo por la Comisión de Mediación y Testigo, y compatibles con el Memorando de Entendimiento sobre materia electoral y democratización suscrito por el Gobierno y la OEA. La Agenda presentada por los obispos contiene puntos a discutirse y consensuarse dentro del marco constitucional, lo cual está lejos de ser “un golpe de Estado”. Dios quiera que cuando este artículo se publique, en unos tres días, todavía haya diálogo. 

Tendría que acordarse si las elecciones serían solo nacionales o también municipales. Habría que acordar si las elecciones se realizarían después de renunciar el presidente y la vicepresidenta, o sin su renuncia. También tendría que acordarse si se realizarían el 7 de noviembre de 2021 como están programadas o se adelantarían -para salvar al país de una situación caótica- mediante una reforma parcial de la Constitución aprobada por la Asamblea Nacional en dos legislaciones. Cada legislación, según la Ley Orgánica del Poder Legislativo, comienza el día nueve de enero y concluye el quince de diciembre de cada año; pero como esta ley puede ser reformada por la Asamblea Nacional, pudiera acortarse la actual legislación y adelantarse la próxima, y así aprobar en corto tiempo las reformas constitucionales en dos legislaturas. En las reformas parciales a la Constitución, entre otros puntos, se podría poner fin al período de los actuales magistrados del Consejo Supremo Electoral, para elegir a personas acordadas en e
l diálogo. Si se acuerda la previa renuncia del presidente y la vicepresidenta -lo cual crearía un ambiente de tranquilidad- la Asamblea Nacional deberá elegir sustitutos “de entre sus miembros”, como manda la Constitución. En el diálogo deberá acordarse cual diputado sería presidente interino, mientras se dan las elecciones, y podría dejarse pendiente al vicepresidente para solo tener que consensuar una persona.

En el diálogo se puede acordar seguir el proceso ya iniciado con la OEA, pero pidiendo que se acelere y se informe detalladamente a los ciudadanos, solicitando al secretario general, Luis Almagro, que nombre como su delegado para este proceso a una persona que goce, también, de la confianza del sector opositor y no solo del Gobierno. Debemos estar claros que esta es una solución pacífica acordada en un diálogo y no producto de una guerra o un golpe de Estado; por lo tanto, el Frente Sandinista participaría en las elecciones. Se buscan salidas pacíficas, democráticas y legales, donde los sandinistas en el poder no teman llegar a acuerdos y celebrar elecciones,  donde seguramente pierdan, pero sin violencia ni acciones fuera del marco legal contra nadie. La oposición seguramente hoy ganaría ampliamente las elecciones al Frente Sandinista, pero es importante conformar una unión nacional opositora, UNO, sin excluir a nadie. Hasta ahora se ha pedido a los partidos políticos mantenerse al margen de las manifestaciones y del diálogo -excepto apoyándolos- pero no se puede prescindir de ellos en una alianza para las elecciones, porque si son excluidos podrían concurrir en varias casillas y se rompería la unidad opositora cuando cada voto podría ser decisivo. 

Esta gran unidad no debería ser solo de partidos, sino de movimientos de estudiantes, sector empresarial y grupos de la sociedad civil; excluyendo, lógicamente, al FSLN y los partidos de su alianza “Unida Nicaragua Triunfa”, que serían los adversarios. Considero lo más conveniente para la nueva UNO seleccionar candidatos a presidente y vicepresidente que no sean políticos actualmente, ni directivos actuales o anteriores de algún partido, ni dirigentes de las organizaciones de la sociedad civil participantes de la unidad. Para candidatos a diputados, alcaldes, concejales, debe hacerse una distribución equitativa. La experiencia de la UNO de 1989 ayudará. Requiere tiempo ponerse de acuerdo en la unidad, escoger a la fórmula presidencial y demás candidatos para diputados y autoridades municipales, donde todos vayan bajo una sola bandera nacional azul y blanca. Después de estas elecciones históricas se podrán reorganizar los partidos con sus respectivas banderas, renovarse, fusionarse o crear nuevos partidos en un escenario rejuvenecido.

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