Noel Ramírez Sánchez
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Segunda de dos partes

El segundo pacto: la “ley marco” y la reforma a la constitución

El segundo acuerdo, al que al inicio nos hemos referido, se produce, 6 o 7 años después, a mediados de la presidencia del ingeniero Enrique Bolaños, cuando el doctor Arnoldo Alemán ya es expresidente de la República y está guardando prisión, bajo arresto domiciliar, en su residencia de El Chile.  Ahora sí ya esta casado nuevamente, el comandante Ortega continúa en la oposicion y yo soy diputado.  Durante ese período las bancadas del partido liberal y del Frente Sandinista públicamente impulsaron una reforma constitucional que requería al presidente de la República someter a la ratificacion del Poder Legislativo el nombramiento de todos los ministros y embajadores que, a partir de ese momento, entraran a formar parte del gabinete y del cuerpo diplomático. Como diputado, en ese entonces, yo respaldé dicha reforma, ya  que, a mi juicio, esta era una práctica sana, aplicada por las democracias más fuertes y antiguas del mundo occidental; y también creía que la misma, vendría a fortalecer la institucionalidad del 
país.  

Desafortunadamente, el presidente Bolaños consideró que la reforma era un ataque a su persona, a su autoridad y su gobierno, pues, según él, se limitaba su poder a la hora realizar dichos nombramientos, recurriendo a la Organizacion de Estados Americanos (OEA), para que viniera al país a ayudarle, como mediadora, a revertir dicha reforma.

Durante ese proceso de negociacion institucional, como secretario nacional del partido liberal, me reuní públicamente varias veces con don José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, en ese entonces, y con el embajador especial don Dante Caputo, como se reunieron representantes del gobierno del presidente Bolaños y del Frente Sandinista, para facilitar el proceso de negociación a nivel institucional. Sin embargo, a nivel pesonal continué apoyando la reforma, ya que consideraba que el contenido de la misma era positivo para el país y, además, que la forma en que deseaban revertirla, en mi opinión, no era la correcta desde un punto de vista eminentemente jurídico, ya que en derecho existe el principio que “las cosas se deshacen como se hacen”. Y si lo que deseaban era rapidez, yo creía que, por medio de una ley ordinaria, podíamos reducir el período legislativo y alcanzar el mismo objetivo.  

Al concluir el proceso de negociacion institucional entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y con el respaldo de la OEA, todas las bancadas acordaron aprobar una “ley marco” (una ley ordinaria) que, como ya se había hecho durante Gobiernos anteriores, vendría a suspender temporalmente la reforma constitucional. En este caso, una vez más, lo político estuvo por encima de lo jurídico y no nos movimos, estrictamente, como diría el artífice de la transición española, Torcuato Fernández-Miranda, “de la ley a la ley”, pero, después de todo, funcionó.  Por lo tanto, debo reconocer que, algunas veces, la solución del conflicto está por encima de los formalismos, incluso los legales.

Pues bien, antes del acuerdo y aprobacion final de la “Ley Marco”, el comandante Ortega, habiendo ya llegado a un acuerdo con la OEA y con el presidente Bolaños para respaldar dicha ley, visitó al doctor Alemán en su residencia de El Chile, donde, como hemos dicho, el doctor Alemán guardaba arresto domiciliar.  El objetivo era persuadirlo para que la bancada del partido liberal también respaldara el acuerdo alcanzado con el presidente Bolaños y la OEA.  El presidente Alemán fue persuadido por el comandante Ortega y la OEA, con la que nos habíamos reunido momentos antes en ese mismo lugar, y la bancada liberal respaldó la aprobación de la “Ley Marco” que dejaba temporalmente sin efecto a la reforma constitucional.  Yo, al estar en desacuerdo con el acuerdo, me abstuve a la hora de la votación. Y fue precisamente en esa oportunidad, al suscribirse el pacto para respaldar la posicion del presidente Bolaños, que el hijo menor del doctor Alemán, a solicitud de su padre, toma la foto que, el mismo doctor Alemán lue
go manda a publicar a los medios de comunicacion, no se con que intención, y que, desde entonces, ha sido presentada a la opinión pública como la prueba y el símbolo del pacto, donde sé redujo el porcentaje de votos requerido para ser elegido presidente de la República.  

Sin embargo, en realidad dicha foto fue la foto del acuerdo, que yo no respaldé, y que se produjo para respaldar la petición del presidente Bolaños de suspender una reforma constitucional con una ley ordinaria, y permitirle que, con tranquilidad, concluyera su período presidencial.  Esta es la historia de la famosa foto que luego, al crearse un vacío de informacion, más la intención del presidente Bolaños de no verse vinculado publicamente a acuerdos con el comandante ortega, fue desnaturalizada por ministros del gobierno del mismo presidente Bolaños, que paradójicamente era el mayor beneficiado de dicho acuerdo.  

Todavía conservo la carta oficial, fechada el 5 de agosto de 2005, que en relación a este proceso de negociación y diálogo institucional me enviara el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), don José Miguel Insulza y que en su párrafo introductorio me dice: “Señor diputado: por lo pronto deseo agradecerle la acogida y el espirítu de cooperación que han tenido con mi enviado especial, el señor Dante Caputo.  Creo que el clima que se ha creado con sus colegas nos ha permitido a todos avanzar, ciertamente con dificultades e incertidumbres, hacia los objetivos que formuló la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos el 7 de junio pasado.”

Por lo tanto, la próxima vez que usted vea esa fotografía, por favor, acuerdese de su verdadera historia y recuerde que a la hora de participar en un proceso de diálogo y negociación, también es fundamental definir los mecanismos de divulgación y comunicación a los sectores interesados o a la opinión pública en general.  Nunca permita que se cree un vacío en este campo y por eso concluyo con las palabras de c. Northcote parkinson: “El vacío creado por la incapacidad de comunicar no tarda en llenarse de veneno, de necesadades y representaciones erróneas”.

Doctor en derecho y economía
nramirezs50@hotmail.com