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Antes del 19 de Julio del año 1979 laboraba como vicerrector de la UNAN en el Recinto Universitario Rubén Darío de Managua; era el rector de la institución el Doctor Mariano Fiallos Oyanguren. Pude conocer y trabajar desde mi cargo con distinguidos dirigentes estudiantiles nacionales de honrosa, fraterna, honesta, virtuosa y de abnegada e invariable entrega.

Todos cayeron en la lucha en contra de aquella dictadura en defensa de su pueblo. Eran además, sencillos, pobres y humildes. Jamás ostentaron  camisetas ni atropellaron desde una motocicleta a ciudadano alguno.

 Uno de ellos, Francisco Meza Rojas de Managua, llegó a ser miembro de la Dirección Nacional del FSLN.  Edgard Munguía, estudiante leonés, fue presidente del CUUN y falleció en combate como Meza. Bonilla fue víctima de la denuncia de varios “orejas” en el sector de las Delicias del Volga en las cercanías del Triunfo, allí el odio de sus asesinos, entre ellos un trabajador del Recinto Universitario Rubén Darío los condujo a darle muerte en forma lapidada.

Autoridades del gobierno estudiantil, de la administración general universitaria y el pueblo de Nicaragua siempre asumimos la AUTONOMIA UNIVERSITARIA Y SU DEFENSA como una valiosa moneda con  un solo valor cuya defensa y sostenimiento  como  principio vital trasciende valores abyectos que en el año en que vivimos, ya solo constituyen una minúscula visión del porvenir auténtico de una universidad.

Esta es la universidad de Carlos Fonseca Amador, Francisco Meza, Edgard Munguía, Miguel Bonilla, Hugo Mejía, Luis Felipe Pérez Caldera,… nunca una universidad abusada, desvirtuada, corrompida, oprimida, al servicio de intereses ajenos al bienestar nacional, quiero decir la UNIVERSIDAD de Mariano Fiallos Gil, Carlos Tünnermann Bernheim, Mariano Fiallos Oyanguren,  Sergio Remírez Mercado, Alejandro Serrano Caldera, Joaquín Solís Piura,  Ernesto Medina Sandino…                 

Sandino ayer, Sandino hoy, Sandino siempre; mantiene su credibilidad y su presencia a lo largo de la historia, porque jamás tejió la red de la falsedad. La mentira no le atrapó. Habló a su pueblo con la verdad. Los gritos de ayúdenme labradores, porque viene el lobo para luego soltar la risotada, cuando acudían a socorrerlo concluyeron cuando hastiados de la constante burla los labradores de la fábula optaron por abandonarlo. Al mentiroso no se le cree aunque exprese la verdad. Al final se pierde la confianza: ganado y pastor acaban devorados  por el lobo de la patraña.

La muerte de jóvenes, fundamentalmente estudiantes universitarios, y de personas con ellos solidarias enlutan y llenan de dolor a civiles y a miembros de la Policía Nacional. Nicaragua está de duelo. En sus orígenes conocimos a la policía como centinelas de la ciudadanía y de la alegría y dolores de su pueblo. ¿Qué han hecho con su lema  HONOR, SEGURIDAD, SERVICIO, y con aquellos postulados que te ofrecían confianza, afecto, respeto, solidaridad, admiración ciudadana… para que ahora les llamen asesinos?

NO OBSTANTE, todavía hay tiempo, pero no hay que mal invertirlo. Modifiquemos sustancial e irreversiblemente nuestra actuación y conducta. Eliminemos intereses personales y asumamos y  trabajemos por la justicia y democratización, que no se logran en un solo día, pero poco a poco, mediante labor intensa, se logrará  su perfeccionamiento. Que afloren los intereses de la patria que son los de todos los nicaragüenses.

A la hora del pesaje, los miles de personas que asistieron a la marcha del doloroso Día de la Madre, no pueden ni deben pesar igual o menos que dos personas, ya que ello no sería en modo alguno ni justo ni democrático. ¡Ay Nicaragua, Nicaragüita!