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La democratización de la comunicación es una tarea urgente. No puede haber desarrollo sin comunicación. Y aquí ya no sólo estamos hablando del acceso a la información, sino de otros conceptos como la comunicación y los medios electrónicos.

Hoy por hoy, hasta la aldea más remota debe tener acceso a este tipo de comunicación al igual que cualquier núcleo urbano. El guatemalteco Frank la Rue, relator de la ONU, durante su visita a Ecuador, recomendó a todos los gobiernos del mundo establecer subsidios especiales para el acceso a la intercomunicación.

De lo contrario estas comunidades no van a ser partícipes en los planes de desarrollo nacional. El relator de la ONU insistió en que el acceso a la comunicación además de un derecho político, hoy es un derecho al desarrollo.

Durante varios años, invertí lo más valioso de mi tiempo en la organización de redes de comunicación para el desarrollo local y comunitario en la región de Las Segovias de Nicaragua. En los años 2007 y 2008, con el auspicio del organismo Progressio, de Inglaterra, y la Asociación de Municipios de Nueva Segovia, AMUNSE, facilité la organización y funcionamiento de la Red de Comunicadores Indígenas Chorotega e implementé una estrategia de comunicación para manejo de Cuencas Hidrográficas en el municipio de Wiwilí, Nueva Segovia.

La comunicación local o comunitaria permite vincular el trabajo que realizan las organizaciones, grupos e individuos para mejorar sus condiciones de vida. Comparto con el relator de la ONU, con los medios técnicos actuales, que se puede realizar un importante aporte a este largo proceso del desarrollo humano sostenible.

Lamentablemente, a nivel nacional, departamental y municipal, esta actividad no es valorada en su real potencial de contribución al progreso y desarrollo, por parte de sectores políticos y económicos, los cuales presentan fuertes reservas en cuanto a su apoyo y promoción, muy a pesar de que las experiencias prácticas muestran excelentes resultados en los procesos de comunicación de doble vía.

Para Frank la Rue, no hay duda de que estamos viviendo el resurgimiento de la prensa pública, especialmente de las telecomunicaciones públicas puesto que en las zonas de pobreza muy marcadas, la única forma de cubrirla es mediante la comunicación pública. “Esto en el sentido de que el Estado ponga los recursos para formar radios, canales de televisión y periódicos públicos.

Sin embargo: ¿Cómo establecer los límites para que la información que provenga de estos medios, ni se convierta, ni masifique un discurso oficial? El relator de la ONU señaló: “Para que la prensa pública pueda funcionar con éxito, tiene que ser autónoma, que funcione como una especie de corporación. El truco está en que las corporaciones no sean integradas por los gobiernos de turno.

Planteó que su formación puede estar a cargo del parlamento, o por representantes de diferentes sectores sociales. “Lo importante es que esta forma de administración pueda manejar estos recursos públicos, pero no depender del Estado, ni de partidos políticos.

En el ámbito de la comunicación privada Frank la Rue advirtió sobre los riesgos que implican los monopolios informativos en ese camino hacia la democratización de la comunicación, puesto que atenta contra la libertad de expresión.

La libertad de expresión es una libertad sin restricciones, salvo las mínimas en garantía de derechos de otras personas y de la seguridad de los estados. Pero, por otro lado, señaló que “la libertad de expresión va vinculada al tema del pluralismo de ideas y por eso, efectivamente, los monopolios violentan esa libertad y el derecho que tienen los pueblos de tener acceso a diversidad de opiniones”.

Al referirse a los mecanismos que se pueden utilizar para impedir la formación de estos monopolios, dijo que es fundamental que se generen los formas alternativas de comunicación para que todos los sectores de la población puedan difundir sus puntos de vista.

Como un gran paso en el desarrollo de la libertad de expresión, planteo que todo funcionario público debe entender que asumir su función, lleva inherente asumir “la crítica pública”.

El funcionario debe estar abierto a aceptar todas las críticas, aún con las que no esté de acuerdo y aquellas que no le parezcan válidas. Igualmente, cualquiera puede criticar un medio, la línea editorial, las noticias y las ideas. Ningún medio se puede dar por ofendido, recalcó.

A mi modo de ver, el ejercicio de la libertad de expresión, esa conquista de la sociedad, no de un grupo de elite, como dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores”, precisamente para asegurar “el respeto a los derechos, reputación, o la protección de la seguridad nacional, el orden público, la salud o la moral públicas. Y es así porque ningún derecho es absoluto, ni su ejercicio ilimitado, ejercer plenamente un derecho, jamás implicará violar ningún otro.


*Quito-Ecuador

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