Jason Anthony Hobbs*
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¿Sabías que Brasil produjo tanta basura en 2016 como para formar una montaña de 71.3 millones de toneladas? Este número abarca aproximadamente un 91% de la recolección en el país, una pequeña mejora con respecto de 2015, lo que deja en evidencia que, a pesar de los esfuerzos, todavía quedaron 7 millones de toneladas de residuos sin habérseles dado una recolección y destino apropiados.

La política nacional de residuos sólidos (PNRS), instituida en Brasil a través de la Ley Federal nº 12.305/2010, está en vigor desde hace casi ocho años, sin embargo, un 58.4% de los residuos sólidos urbanos (RSU) producidos son destinados a rellenos sanitarios, principalmente en las grandes ciudades del país, según el informe Panorama de los Residuos Sólidos en Brasil de 2016, producido por la Asociación Brasileña de Empresas de Limpieza Pública y Residuos Especiales. El monto restante, un 41.6%, se remite a vertederos controlados, presentes en la mayoría de aquellas pequeñas y medianas ciudades que no poseen el conjunto de sistemas y medidas adecuados para la protección del medio ambiente contra daños y degradaciones.

Según el informe citado, Brasil tiene más de 3,000 municipios de destino de residuos inadecuado, a pesar de que existe una prohibición desde 1981, con un período de gracia establecido por la PNRS que ya ha concluido en 2014.

En el Estado de Ceará, la situación no es muy diferente. El informe “Panorama de 2015” revela que el Ceará produce diariamente cerca de 9,800 toneladas de basura, lo que los coloca como el 2º mayor productor del Nordeste y el 5º de Brasil. Cada cearense produce de media casi un kilo de basura al día. Hay 280 vertederos en dicho estado; de los 184 municipios, 21 tienen colecta selectiva y solo 10 cuentan con rellenos sanitarios.

Ante esta situación, y para auxiliar a los municipios cearenses, se ideó una solución administrativa que consistió en dividir el estado en 30 consorcios, con el objetivo de solucionar la cuestión de los residuos sólidos a través de la implantación de los denominados “aterros regionales”. Ello responde a que, además de la función de recolección y destino de residuos sólidos urbanos, los municipios todavía son responsables de gestionar un gran volumen de residuos de construcción y demolición y de residuos de servicios de salud, categorías que requieren especial tratamiento.

Así, como parte de la estrategia para mejorar la gestión de los residuos sólidos de Ceará, a través de su Secretaría de las Ciudades (SCIDES), en asociación con el BID, está implementando una estrategia que comprende acciones a corto y largo plazo, para auxiliar a los municipios en el cumplimiento de la Ley Federal nº 12.305/2010.

Se espera que hasta finales de 2018, dos centrales de tratamiento de residuos serán entregadas en la ciudad de Sobral, beneficiando a 430 mil personas de 15 municipios. Por su parte, en la región de Limoeiro del Norte, se beneficiará a 11 municipios y dará cobertura a 310,000 personas. Además, se entregarán aproximadamente 35 ecopuntos, además de comprometer inversiones para la preparación de planes regionales y en la recuperación de áreas degradadas por basurales.

Para fortalecer dichos consorcios destinatarios de las centrales de tratamiento de residuos, desde 2015 la Secretaría de las Ciudades viene realizando una seria de acciones, entre ellas:

*Reuniones periódicas de técnicos municipales; *TAC con MP para acciones de Gestión Integrada; 

*Planes Municipales de Educación Ambiental;

*Plan Regional de Gestión de Residuos Sólidos (SEMA) (en elaboración);

*Iniciativas de recolección selectiva municipal; y    *Un modelo de gestión para prestación de servicios de centrales de tratamiento de residuos en licitación.

Como resultados de la implementación de las centrales mencionadas, también se espera discontinuar 34 vertederos e inaugurar más de 362 recicladores al mercado formal.

El éxito de la cadena de reciclaje depende de la efectividad de los programas de recolección selectiva. En las regiones de los consorcios intermunicipales, las cadenas productivas de materiales reciclables son todavía incipientes. En los municipios, los programas de recolección selectiva son prácticamente inexistentes y, para algunas municipalidades, el número de “catadores” de basura no es suficiente. En este contexto es necesario realizar esfuerzos para estructurar una cadena productiva en los municipios que conforman los consorcios intermunicipales que consisten en organizar, empoderar y capacitar a los “catadores”, crear cooperativas, e instalar los polos de reciclaje industriales.

* Este artículo fue publicado por primera vez 
en el blog Ciudades Sostenibles del BID.