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En los últimos tiempos, las redes sociales han experimentado un auge en la sociedad. Sin duda, estos sistemas aportan un amplio abanico de oportunidades de comunicación, pero a su vez plantean importantes riesgos para la privacidad de sus usuarios y de terceros que no lo son.

En ellas, algunos datos personales como las fotografías pueden ser accesibles de forma pública y global, de una manera y en unas cantidades nunca imaginadas, y las personas se enfrentan a posibles pérdidas de control sobre su información personal y la forma en que terceros pueden emplearla una vez publicada en la red.

Son bastante frecuentes las referencias en medios de comunicación a sucesos vinculados a estos servicios, como despidos de trabajadores tras publicar determinadas informaciones personales y comentarios en redes sociales, casos de suplantaciones de identidad o utilizaciones indebidas de las informaciones publicadas por los usuarios. Además, hemos podido conocer cómo una de las redes sociales más populares trataba de dar un giro en sus políticas de uso y privacidad, con el objeto de adueñarse de forma indefinida de todos los contenidos en ella volcados.

Uno de nuestros principales desafíos actuales como garantes de la protección de datos de los ciudadanos se centra en la expansión de sistemas que han propiciado un nivel sin precedentes de divulgación de información personal. En este contexto, la Agencia Española de Protección de Datos, junto con el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación, han hecho público un estudio relativo a la seguridad y la privacidad en las redes sociales. Dicho estudio, alerta sobre riesgos potenciales para la privacidad y recoge un amplio apartado de recomendaciones dirigidas tanto a usuarios como a las propias redes sociales.

Entre ellas cabe destacar la necesidad de que los proveedores de estos servicios establezcan cambios en la configuración del nivel de privacidad para garantizar, por defecto, el máximo grado de seguridad en el perfil del usuario, y de que cuenten con una redacción clara y comprensible de las condiciones de uso y políticas de privacidad. La no publicación de los perfiles por parte de motores de búsqueda, la puesta a disposición del usuario de herramientas que limiten la posibilidad de etiquetar a otros usuarios en la red y la implantación de sistemas que faciliten la comprobación de la edad, son otras recomendaciones para garantizar la privacidad y los derechos de sus usuarios.

Con todo, no hay que olvidar el papel fundamental de los participantes. Éstos deben extremar las cautelas a la hora de introducir datos personales, tanto propios como de terceros, así como al alojar contenidos gráficos. Y sobre todo, configurar cuidadosamente el grado de privacidad del perfil. Es necesario que sean conscientes de que aunque la base “de comunidad”, sugiere que la publicación de los datos personales de carácter privado sería comparable a compartir información con amigos de forma presencial, en realidad la información de cada perfil puede estar disponible para toda una comunidad de usuarios, que puede ascender a millones.


*Director de la Agencia Española de Protección de Datos

Diez consejos sobre privacidad en la Red

Artemi Rayo Lombarte*

1.- Como Internet retiene todo rastro de tráfico, toda la información que transporta puede ser rastreada.

2.- Internet es un sistema de comunicación utilizado por personas: precaución y respeto por quien está al otro lado.

3.- Internet se parece a la vida física más de lo que creemos, desconfía de aquello que te haría desconfiar en la calle (por ejemplo, la imagen de una tienda o la personalidad de un desconocido).

4.- Internet es información, para saber si es o no útil, si es o no verdad, siempre debe ser contrastada. Solicita consejo a un adulto de confianza antes de actuar.

5.- Internet dispone de todo lo que insertamos en sus redes, debemos evitar ofrecerle demasiada información sobre nosotros mismos, y ser conscientes de lo fácil que es perder el control sobre ello.

6.- Internet no es ilegal, pero puede ser el escaparate de la comisión de un delito, presta atención a lo que te llega a través de sus redes y desconfía de lo que tenga un origen incierto.

7.- Internet es paralela a la vida real, no ajena, lo que en ella ocurre suele tener un reflejo directo en el ámbito personal y físico de los implicados.

8.- Internet permite manejar dinero sin necesidad de tocarlo, las transacciones que realices, que sean con permiso seguro del banco en que confías. Desconfía de los envíos de dinero que no pasan por una entidad bancaria o una administración pública estatal.

9.- Internet pone a nuestra disposición más datos de los que podemos asumir y, de la misma forma que ocurre en la vida real, necesitamos filtrar aquello que sobra para un desarrollo personal pleno, ya sea con el sentido común, ya lo sea con ayuda de dispositivos técnicos de filtrado.

10.- Existen leyes que castigan las actividades ilícitas en Internet, y también existen leyes que protegen a sus usuarios de una mala utilización, especialmente cuando afecta a sus derechos fundamentales (intimidad, secreto de las comunicaciones, datos personales, libertad de expresión, etc.). Si eres víctima, denúncialo.


*Asociación de Internautas

http://www.internautas.org