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Aproximadamente un millón de jóvenes no pueden ingresar a las universidades en Ecuador. Lo único que se encuentran en las calles y plazas del país son: droga, alcoholismo, prostitución y delincuencia. La situación en la frontera norte parece que se escapa de las manos. Atentados con bombas, asesinato de periodistas, violencia….y el Gobierno no da señales de tener luces claras para manejar la crisis.  

La falta de credibilidad del  presidente  Lenín Moreno,  cada día va en aumento. Aunque trate de sacar la cara con algunas acciones del Concejo de Participación Ciudadana Transitorio,  el Gobierno despierta una creciente frustración por el incumplimiento de  tantas promesas de “transformación”.

Lenín Moreno se comprometió “no más concesiones mineras en el Ecuador”,  pero nos sorprende, puesto que después del diálogo con los pueblos  indígenas,  se  otorgaron setenta  mil hectáreas y se continúa con  la hemorragia de concesiones mineras.

El 17% del territorio nacional está comprometido con la minería y alrededor de un millón de hectáreas se encuentra en territorios de los pueblos, nacionalidades indígenas y comunidades ancestrales, de las cuales,  700 mil hectáreas pertenecen a  zonas de vegetación  y bosques protectores, principalmente la existencia de una serie de lagunas que conforman el macizo del Cajas, declarado por la Unesco  “Reserva Mundial de Biosfera”, páramos, humedales, siendo verdaderas fábricas de agua, que están en serio peligro.

En la provincia del Azuay, ubicada en la parte sur andina,  inauguró la implementación de la  minería con el inicio de la fase de construcción de la mina de Río Blanco, un proyecto que está a cargo de la empresa china-ecuatoriana Junefield Resources Ecuador.

El 8 de mayo pasado, los comuneros de “Río Blanco”, jurisdicción de la provincia del Azuay, se tomaron las instalaciones de la empresa para exigir el cese de la explotación minera, que hasta la fecha ya habrían exportado 300 toneladas hacia el país asiático.

Al día siguiente, en esa zona fueron secuestrados Yaku Pérez Guartambel, presidente del Ecuarunari, Mario Fárez y otros dirigentes, del Frente de Organizaciones del Azuay (FOA) por parte de trabajadores de la empresa minera. Los dirigentes fueron retenidos en el automóvil en que se trasladaban a la zona del proyecto Río Blanco y amenazados de muerte de no ser por la oportuna presencia de periodistas.

Los ecuatorianos nunca olvidaremos esta afrenta tan grande que se nos hace, pretexto del amor al “vil metal” que como siempre, irá a parar a  los mares para enriquecer más a los  ricos, a costa de la destrucción de nuestro entorno natural y el consiguiente deterioro de nuestra calidad de vida. 

Como se puede apreciar, el país ha sido entregado a las corporaciones chinas que están copando todas las áreas “estratégicas” de la economía nacional, comprometido  hasta el año 2024, a cambio de préstamos con exorbitantes intereses a la banca chulquera china, que ha puesto al  país en una situación de  colonia dependiente del capital financiero asiático.

Igualmente las fuentes petroleras se entregaron a empresas transnacionales mediante concesiones hasta el 2028, lo cual pone en serio peligro el abastecimiento de agua y la agricultura de sustento de los ecuatorianos.

Y como si esto fuera poco, barcos con  bandera china navegan sobre las doscientas millas del mar ecuatoriano, como si estuvieran en su casa. De ahí, recordamos  el viejo adagio  popular: “La mar estaba serena, serena estaba la mar, los yanquis quieren robarnos 200 millas del mar”, solo habría que cambiarlo,  ahora son los chinos, los que se apropian de nuestros recursos naturales, debido al entreguismo de los gobernantes de turno. 

Mientras el pueblo no habrá los ojos y despierte, mientras quienes dicen llamarse líderes, se vendan al sistema por el mejor precio  continúen  respaldando  a los responsables de la debacle económica, política y social, nuestra tragedia continuará de tumbo en tumbo, rodando en el “lodo politiquero”.

Así como están las cosas, la Revolución Ciudadana o el Socialismo siglo XXI, como lo quieran llamar, continuará por muchas décadas, no solo en Ecuador, sino en América Latina. Veamos los ejemplos de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Cuba, por citar algunos casos.


* La autora es lideresa social ecuatoriana.