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El cristianismo hunde sus orígenes en un movimiento social y religioso que se sitúa frente al poder y lo desafía con un mensaje que promueve valores subversivos al poder y que moviliza a una revolución ética y del amor como fundamento de una nueva sociedad.

El movimiento de Jesús de Nazaret es en sí mismo un grupo subversivo al poder político y religioso de su época.  La pregunta que esta afirmación genera es ¿por qué algunos evangélicos lucen apáticos a la crisis de violencia y represión a la que se ve sometida el pueblo nicaragüense?

La respuesta no es sencilla y no es posible responder en unas cuantas líneas, sin embargo, es posible mencionar dos de las causas principales, entre las cuales está la domesticación de la religión cristiana por el poder imperial romano que se sitúa alrededor del siglo IV d.C., en la época del emperador Constantino. La idea de Roma era crear una religión a su imagen y semejanza, esto significa establecer una religión con creyentes que fueran obedientes al gobierno romano y a todos los gobiernos por venir. Esto se logró interpolando versículos en algunos textos bíblicos, principalmente en las llamadas cartas de Pablo y en el transcurso de la historia se continuó fundamentando esta idea mediante traducciones e interpretaciones equivocadas de los textos bíblicos.

La otra causa es de tipo cultural y está vinculada a la concepción antropológica del ser humano y de su realidad. En la cultura hebrea prevalecía una visión integral del ser humano como una totalidad que incluye su entorno social, económico y político, sin embargo, en el mundo greco romano prevalecía una comprensión dualista del ser humano. En consecuencia cuando el cristianismo dejó sus raíces judeocristianas, eso significó el triunfo de una visión dualista de la realidad que mantiene al creyente cristiano de hoy desatendido de su realidad social y política.

Existen todavía ciertos sectores evangélicos apáticos a la crisis en Nicaragua. Esta crisis hasta el momento ha dejado más de 200 muertes. Estos sectores guardan silencio debido al discurso de sus líderes que permanecen en el oscurantismo en relación con las tesis planteadas. Pero también existe otro sector sobre todo de neopentecostales que promueven en su discurso el apoyo al Gobierno. La razón de este último sector lo conocemos y comprendemos todos. En el neopentecostalismo el liderazgo de las iglesias busca figurear en los espacios públicos y recibir favores económicos de los gobernantes de turno. No es necesario hacer referencias alguien con un poco de sabiduría puede discernir de este asunto. 

Pero no seamos injustos, también hay un amplio sector dentro de la diversidad de movimientos evangélicos y organizaciones basadas en la fe que se han pronunciado contra el gobierno y que han asumido una perspectiva profética y pastoral frente al genocidio al que es sometido nuestro pueblo. Hay quienes todavía no se han sumado al clamor del pueblo. La razón es que se resisten a escuchar la voz de Dios en sus corazones o simplemente están llenos de miedo, esperamos ansiosamente que pronto sean iluminados por el Espíritu de Dios, para tener el valor de denunciar proféticamente la injusticia y violencia que sufre nuestro pueblo. En otros términos no basta con solamente orar y ayunar, la fe nos exige que pasemos de la compasión al compromiso.

Desde la experiencia de la fe creo firmemente que los pueblos también resucitan, el poder imperial de Roma pensó que matando a Jesús terminaría con sus seguidores, sin embargo, la muerte de Jesús, fue el motor que impulso el seguimiento radical de sus seguidores a su mensaje y a vivir el modelo de sociedad que subyace en el concepto del Reino de Dios. Cómo seguidores del evangelio de Jesús no podemos permanecer indiferentes ante la injusticia y la violencia. El evangelio de Jesús nos invita a estar del lado de aquel que ha caído herido (el pueblo) en mano de criminales (gobierno). No debemos dar rodeos y permanecer indiferentes ante la represión y la violencia. 

El evangelio nos invita a ser prójimo de quienes son crucificados por la injusticia de los poderosos. Ciertos sectores religiosos en Nicaragua deben ser puestos bajo sospecha. La razón es que han sido ajenos al dolor del pueblo como el sacerdote aaronita y el sacerdote levita que son indiferentes al dolor de aquel que cayó en manos de bandidos cuando descendía de Jerusalén a Jericó (Lucas 10:25-37, la parábola del buen samaritano). Jesús de Nazaret ha puesto como centro de su evangelio a los pobres y a los que sufren todo tipo de violencia, eso significa que como verdaderos cristianos debemos asumir un compromiso radical con la causa del pueblo crucificado para dar fe, amor y esperanza a quienes no la tienen (Lucas 4:18). 

Apelo a todos mis hermanos y hermanas evangélicos a que descubran al Dios de la biblia cuyas entrañas de misericordia no soportan el dolor, sufrimiento y clamor de familiares que han perdido a sus seres amados, porque el Dios de la biblia desea una sociedad diferente, alternativa, justa, solidaria y basada en la misericordia. Por último, no caigamos en el juego sucio de dividir a los cristianos entre católicos y evangélicos, sumémonos todos y todas.  Hagámonos prójimo del pueblo crucificado y valiente que lucha por su liberación confiando en el Dios de la vida y la justicia. 

* Profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Evangélica Nicaragüense MLK JR. y asesor pedagógico de CIEETS.