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“El cese a la represión”, defensa, protección y garantías constitucionales, es el grito y la demanda del pueblo, de las madres, de los estudiantes, obreros, de los campesinos, de los pobladores, de los indígenas, de los afrodescendientes, de los educadores, de las mujeres, de los obispos, sacerdotes y pastores de nuestra nación. El presidente de la República, los representantes de los Poderes del Estado, la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua, están desafiados por mandato constitucional, humanista, cristiano, ético,  a acoger esta demanda urgente para proteger  la vida del pueblo, implementar el cese de la violencia, y la construcción de la paz con justicia. La violencia contra la vida humana y sus derechos, es una contradicción a la Constitución y a la fe cristiana, que debe ser superada con urgencia.

Tengamos presente que somos una sociedad cristiana compuesta por la Iglesia Católica que representa el 48% de la población, y las Iglesias evangélicas el 36%; es decir, el 84% de la población es cristiana. A ello se agregan sociedades religiosas de raíces cristianas, como Testigos de Jehová y la Iglesia de los Santos de los ultimos días. Toda esta comunidad cristiana nacional tiene como base común la fe en Jesucristo, las Escrituras Bíblicas, la predicación del evangelio, la catequesis, el bautismo, la eucaristía y la santa cena, los ministerios, dogmas y las enseñanzas éticas-sociales sobre el perdón, la reconciliación, la unidad de las familias, la justicia  jurídica, la paz nacional y el desarrollo de una sociedad inclusiva para todos. La inclusividad implica igualdad de derechos: educación, empleo, vivienda, salud, transporte, comunicaciones, recreación, libertad sicológica y política, paz y convivencia,  etc. Es decir, las enseñanzas cristianas afirman la construcción de una sociedad inclusiva libre de violencias, hambre, miseria, desempleo, opresiones.

Entre las enseñanzas torales, bíblicas y sociales  de las Iglesias está el “No Mataras” que es el sexto mandamiento de la Ley de Dios, que significa “no cometerás asesinato” Ex 20,13. El señor Jesús en este mismo sentido dice: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás, y cualquiera que matare será culpable de juicio” S. Mt 5,21. Así mismo, el Señor afirma su misión en el mundo proclamando: Yo he venido para que tenga vida y vida en abundancia” S. Jn 10,10.  En síntesis, la propuesta de Jesús de vida plena, es para toda persona, y para los pueblos de todas culturas. Ello es debido a que ante Dios no hay excepción de personas, porque su gracia sanadora, salvífica, liberadora, es dada con amor a toda la creación, Efesios 2.              

Basadas en estas enseñanzas éticas de nuestra fe, es que exhortamos, a la dirección y miembros de la Policía Nacional y del  Ejército de Nicaragua,  preservar la vida y el respeto a la integridad de toda persona, lo cual es y  debe ser un principio inviolable. Por lo tanto,  defender el sagrado don de la vida, es cumplir con la Constitución Política y las Sagradas Escrituras. 

Dios es amor, pero a la vez  es dolor, cuando sus hijas y sus hijos son asesinados, heridos, torturados o desaparecidos. El sufre en y por el dolor de las madres y padres que han perdido a sus hijos. El corazón de Dios está quebrantado porque su pueblo está sometido al martirio. Debido a esta gravísima situación, es esencial remover la violencia y sus causas.                                                              

El camino del diálogo nacional es la instancia apropiada para abordar este tema y las propuestas introducidas de ambas partes para un consenso que se enfoque y de paso al trabajo de las comisiones mixtas, lo cual  sean conducentes a una salida pacífica, ordenada y constitucional. Dios bendiga este vital proceso hacia la reconstrucción integral de Nicaragua.

Rector de la Universidad Evangélica nicaragüense Martin Luther King, Jr.