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El concepto que Sandino enarboló en su lucha contra la intervención norteamericana fue el de la soberanía del pueblo.  Alexis de Tocqueville en La democracia en América dijo que la soberanía del pueblo era un principio indispensable para la existencia de la democracia.  

Según él, una de las razones por las cuales Estados Unidos fue capaz de desarrollar un sistema democrático-liberal republicano es porque ahí existía, desde que era colonia de Inglaterra, el principio de que el pueblo decidía quiénes lo iban a gobernar. Es decir, el pueblo era el soberano.

Sandino entendía el concepto de soberanía desde las dos perspectivas que comúnmente se asocia con ese término. 

Primero, como la soberanía de los Estados-nacionales.  Si Nicaragua estaba ocupada por Estados Unidos, Nicaragua no era soberana ni democrática porque el poder no residía en el pueblo de Nicaragua.  Como lo dijo él en una circular titulada Fines del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua: “todo Gobierno impuesto por un poder extraño, velará por los intereses del poder que lo impuso y nunca por los intereses colectivos de los hijos del país…” 

Segundo, Sandino usaba el concepto de soberanía en la tradición republicana y liberal, es decir, que el pueblo, no el gobernante, es el soberano.  Y en este sentido, Sandino relacionaba el concepto de soberanía con elecciones libres y honestas. En una carta que le envió a Froylán Turcios el 8 de mayo de 1928 Sandino dijo que su lucha era para expulsar a los invasores “para que nosotros podamos elegir libremente nuestro Gobierno ”.

 En el manifiesto al pueblo de Nicaragua sobre las elecciones dijo:  “El pueblo es soberano y debe respetársele su derecho a elegir sus gobernantes y por esto luchará (el EDSN o Ejército Defensor de la Soberanía Nacional) sin descanso para hacer efectivo ese derecho, hoy pisoteado por los conquistadores” y que el EDSN “solo reconoce la legalidad de la elección recaída en el doctor Juan B. Sacasa, emanada de la soberana voluntad del pueblo”.  

Él creía que Sacasa había ganado las elecciones y que era un presidente legítimo. En Nicaragua tímida dijo: “ La popularidad del doctor Sacasa en las recientes elecciones, me dio la clave de no combatir con el mencionado doctor…”

La razón por la cual Sandino no aceptó las elecciones de 1928, que las ganó Moncada, es porque consideraba que habían sido una farsa: los invasores habían manipulado el voto para elegir a Moncada.  

Refiriéndose a la parcialidad del poder electoral presidido por los invasores, Sandino dijo, en una carta a Froylán Turcios, fechada el 14 de marzo de 1928, que “no hay libertad, desde el momento en que se apoya a un candidato y desoye la propia y verdadera voluntad del pueblo…” Él dijo que las tropas norteamericanas, incluso las autoridades electorales que organizaron esas elecciones, no eran imparciales.  

Esto no solo lo dijo Sandino, también lo dijo Bill Gandall, uno de los soldados de ocupación en los años treinta, en una entrevista en el Washington Post y en un documental que se puede encontrar en YouTube titulado The Return of the Old Marine o sea El retorno del viejo marino.  También lo dijo en sus memorias el líder conservador Carlos Cuadra Pasos.

Sandino creía que el pueblo era soberano cuando podía elegir libremente a sus autoridades, es decir, cuando había libertad de prensa, de asociación, de manifestación; y cuando el poder electoral era independiente y no favorecía al partido gobernante, contando los votos de una manera deshonesta o inhibiendo a algún sector legítimo de la oposición.  Esto último fue lo que pasó en las elecciones que ganó Moncada. 

Sandino creía que solo podría haber paz en Nicaragua cuando el Gobierno fuera legítimo, o sea, producto de elecciones libres y honestas.  Al Capitán Hatfield, comandante militar norteamericano de Nueva Segovia, le dijo en una carta fechada el 12 de julio de 1927: …”si los Estados Unidos quieren la paz en Nicaragua, deben dejar en la presidencia un legítimo gobierno nicaragüense, electo efectivamente por el pueblo.  Entonces, yo depondré las armas pacíficamente sin necesidad de que nadie me lo imponga”. 

Sandino, además, creía que  “los tiranos no representan a las naciones”, como lo dijo en un documento fechado el 4 de agosto de 1928.  Una de sus críticas al congreso de la Unión Pan Americana celebrado en La Habana en 1928 fue que reunió a “todos los dictadores, semi-dictadores, y futuros dictadores del Continente”.

Sandino también se oponía al caudillismo. En el Manifiesto sobre las elecciones dijo que “(e)l Ejército Defensor de la Soberanía Nacional…no apoya ni defiende caudillos” y que “(l)a orientación política de mi patria debe alejarse de todo caudillismo…”

Sandino creía que él era un caudilllo pero había renunciado a la presidencia y, al final de la lucha, se iba a retirar a formar cooperativas y a influenciar el destino del país como un líder con autoridad moral, no formal, aunque no descartó la posibilidad de participar en un partido político que se presentaría a elecciones.  A Sofonías Salvatierra le dijo ”yo sí soy caudillo” pero también le dijo que no quería ser dictador porque a ”las dictaduras no las quieren”. 

“A las dictadura no las quieren”.  Palabras de Sandino.  El objetivo de su lucha fue establecer un sistema demócratico en Nicaragua y a eso se refería cuando hablaba de la soberanía del pueblo. 

* El autor es sociólogo.