Carlos Andrés Pastrán Morales
  •   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Las realidades en esta vida cada vez son más concretas, cada vez se materializan, más internamente en cada uno de nosotros, en nuestras mentes, en nuestros recuerdos, en nuestras experiencias.

Cada vez que salimos a la calle, oscura, solitaria, llena de terror como noche de cacería de bestias. Unas calles sedientas de sangre y personas poseídas por bestias. Cada vez más la realidad a la destrucción es definitiva. Reina el odio en este mundo pobre, triste, solo y lleno de decepción.

Es un poco triste y lamentable cómo las cosas cambian de un día a otro. De un día donde fuiste una persona diferente, con pensamientos diferentes, con forma de vida diferente y al día siguiente eres distinto.

Las cosas cambian de repente y cuesta asimilar los hechos. Y es impresionante la realidad en la que se vive. Donde las calles después de las 7 de la noche son de aquellas gárgolas que vivieron posando como estatuas en edificios góticos. Cuesta, es difícil entender las situaciones, más cuando no se sabe la verdad, más cuando no se puede hacer nada al respecto, más que salvar tu propia vida.

Qué triste y doloroso es cuando uno pierde a una mascota, a un perrito, a un gatito, a un chocoyito. Un ser vivo que dependía de nosotros, que se fue, quizás por irresponsabilidad o por casualidades de la vida. Ahora imagínense ver morir a tu propia familia, quemados, en tu propia casa y no poder hacer nada al respecto, más que buscar a algún responsable por los hechos.

Hay gente cruel, y nunca lo dejará de ser, no van a tener piedad de nadie que se interponga en su objetivo. Y en estos tiempos de violencia, no hay más crueldad que matarse entre nicaragüenses.

Los asesinos no se dan cuenta de la realidad. Solo se aprovechan para saciar sus ganas de sangre, como los sangreviles que son. No se dan cuenta que van a llegar a ser más que simples personas que mataron a otros, que van a ser maldecidos de por vida por las familias de los difuntos y por todas las personas que no apoyan la violencia.

Aquellos que se aprovechan de la crisis para entorpecer y destruir más el país solo tienen lugar en los pisos descritos en el infierno de Dante. Aquellos que ven todo esto como objetivo de hacer sus hazañas asquerosas, ya sea de todo tipo, pronto, vivirán en el odio, en la furia, en la ira y en la impotencia de los que de verdad quieren paz en este país.

La realidad es que estamos destruidos, todos. Sin dinero, sin empleo, sin amigos, sin poder salir a la calle, sin vida, sin moral. Estamos traumados, con muchos pensamientos en la cabeza. Estamos dañados de por vida sicológicamente. Para esperar una vez más reconstruir este país.

En medio de la tristeza, del dolor que causan tantas muertes, de las heridas que provoca la confrontación entre nicaragüenses, aún en medio de la vorágine de la violencia, la razón nos convoca y la esperanza nos obliga a mantenernos firmes y no vacilar en que siempre después de la tormenta vuelve la calma y entonces debemos prepararnos para construir un país mejor en donde todos podamos convivir sin odio y desterrando a los enemigos de la paz, porque indistintamente de los colores políticos y sentimientos religiosos, todos merecemos vivir en este país y aprender a respetarnos y tolerarnos.