Elena Arias Ortiz y Marcelo Pérez Alfaro
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Este era el título de la actividad interactiva e interdisciplinaria que Marta, profesora en una escuela de las zonas más pobres de la ciudad de Washington, D.C., iba a realizar con sus alumnos durante una visita de campo que realizamos con el equipo de Educación a finales de mayo. La actividad lleva a los estudiantes a conversar sobre nutrición, agricultura y sistemas de riego sostenibles, medioambiente y para después desarrollar en grupo un proyecto virtual que deben presentar a toda la clase.

Esta lección forma parte del contenido digital que la red de escuelas públicas de esa cuidad adquirió para mejorar el desempeño de sus estudiantes en ciencias y que, además, ofrece acompañamiento docente para el uso de herramientas digitales y pedagógicas. ¿Es posible replicar esto en nuestra región?

La respuesta, felizmente, es sí. No tenemos que irnos a un aula de Estados Unidos para ver ejemplos como el de la semilla de la pizza. Muchos países de América Latina y el Caribe están probando y desarrollando nuevas aplicaciones de la tecnología al sector educativo. Queremos darles dos ejemplos concretos de nuestra región que permiten resolver de forma innovadora los desafíos que enfrentan nuestros sistemas educativos.

Aulas sin paredes

El desafío. Los niños de la Selva Amazónica brasilera tenían acceso limitado a educación secundaria. Solo 36% de los estudiantes en el estado de Amazonas completaban la secundaria (comparado con el 50% en Brasil). La única alternativa era viajar a Manaos, que era difícil y costoso.

¿La solución tradicional? Construir más aulas y más escuelas, pero en zonas remotas con baja densidad estudiantil enfrentan dificultades para atraer maestros de calidad y especializados por materia.

El enfoque innovador: implementación de un sistema de enseñanza mediado por tecnología, a través de una plataforma basada en comunicación vía satélite en línea con un profesor y un protocolo de Internet para todos los usuarios del sistema educativo (alumnos, profesores, tutores ‘in situ’ y gestores).

Este modelo educativo a distancia se ha implementado en otros estados de Brasil (como en el estado de Para y Bahía) para enseñanza secundaria, y en otros países, como el programa de Ceibal en inglés en Uruguay, para cubrir la falta de docentes de esa lengua. Esto es solo el principio. El desarrollo de nuevas plataformas de enseñanza/aprendizaje que usan inteligencia artificial para ofrecer contenidos personalizados, plataformas adaptativas y colaborativas que ofrecen tutorías, consejeros de carrera y mentorías virtuales o inclusive, pasantías a distancia, multiplicarán de forma exponencial que cada vez más jóvenes puedan desarrollar las habilidades que necesitan desde un aula sin paredes.

Big data y ecosistemas educativos digitales

Desafío. Luego de 9 años de funcionamiento, Ceibal y el sistema educativo del Uruguay cuentan con una enorme masa de datos relacionadas al uso de dispositivos, interacciones digitales entre estudiantes y profesores y profesores entre sí en su sistema de gestión del aprendizaje (Learning Management Systems en inglés); uso de plataformas de aprendizaje adaptativa; sistemas de evaluación en línea; y a datos administrativos de los sistemas de gestión como matrículas, ausencias, notas, tasas de promoción, repetición y graduación. Sin embargo, estas distintas fuentes de información están dispersas y no se usan para la toma de decisiones informadas.

Solución tradicional. Construcción de bases de datos o indicadores por temática.

Enfoque Innovador. El uso de Analíticas de aprendizaje, o ¨Big data¨, que genere un contexto rico en información, se actualiza en tiempo real y permite dar retroalimentación oportuna. La implementación de un sistema de Business Intelligence (BI), permite brindar información relevante y accionable, para mejorar el aprendizaje a través de la comprensión del perfil del alumno y la identificación de tendencias en los procesos de enseñanza mediados por herramientas digitales.

De esta manera, se incorporan nuevas dimensiones a la evaluación y monitoreo al servicio de directores y docentes permitiendo: (i) valorar la efectividad de las estrategias de apoyo a la enseñanza; (ii) identificar la influencia de factores vinculados al ambiente de aprendizaje; (iii) identificar perfiles y patrones de comportamiento; (iv) ofrecer indicadores tempranos de éxito, malos desempeños o riesgos de abandono escolar; e (v) identificar distintas formas de aprendizaje como las relacionadas con las habilidades socioemocionales.

En la División de Educación, creemos en la importancia de aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías digitales para ofrecer soluciones innovadoras a los desafíos que enfrentan los sistemas educativos de nuestra región. Pero, sobre todo, creemos que permite hoy en día ir mucho más allá del apoyo al docente en el aula y que tiene el potencial de mejorar el acceso a la educación, así como la eficiencia en la gestión de las escuelas. Y tú, ¿qué otros ejemplos conoces en tu país?

* Este artículo fue publicado en el blog 
Enfoque educación del BID