Eddy Zepeda Cruz
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Suele afirmarse en salud pública que la ausencia de factores de riesgo para determinadas enfermedades conlleva a prevenirlas. Un adecuado proceso de saneamiento básico evita enfermedades de transmisión por agua, vectores o basuras. Dengue, malaria, diarreas, chikungunya, leptospirosis, por mencionar algunas. De igual manera podemos afirmar, con evidencia confirmada, que la ausencia o control de determinados estresores cotidianos contribuye a fortalecer la salud mental de los individuos y comunidades. Países enteros pueden gozar de salud integral (bio-sico-social) o no en dependencia del estado de estabilidad emocional y paz interior de sus ciudadanos. Lo contrario también es cierto. Dicho en términos prácticos: una población carente de sus derechos básicos para vivir con dignidad es un caldo de cultivo para generar desequilibrios, inconformidades, caos, tan solo con proponerlo. Posiblemente esa teoría explique el caos actual, parcialmente.

Hemos de recordar que la historia humana está llena de eventos o conflictos, desde que se tiene referencia escrita o por transmisión de generación en generación, de conflictos en los cuales unos grupos siempre persisten en obtener poder y privilegio por encima de otros grupos que son relegados a la marginalidad. El bien sobre el mal, el poderoso sobre el débil, la fuerza sobre la razón. Nunca ha sido cierto que lo justo siempre supera a la injusticia. Cual efecto sedativo del opio se inculcan ideas a los oprimidos de siempre que la justicia divina resolverá las cosas más allá de la existencia física con el propósito de atenuar o apaciguar reacciones justas. Surrealismo mágico vigente por siempre, pero que adquiere formas distintas según las coyunturas. Cada crisis trae consigo nuevas alucinaciones sobrenaturales a venerar. Asunto de moda, propia de la sociedad de mercado. Nuestro Macondo.

Vinculando lo anteriormente dicho con nuestro contexto vigente es evidente que la paz no será posible lograrla en tanto no se resuelvan las alteraciones en la salud mental de quienes promueven y fomentan crisis que luego son diseminadas en todas la población. Es su “modus vivendi”, su forma de vivir bien a expensas del malestar y dolor del resto de la población (la mayoría). Posiblemente existan cuadros de bipolaridad, esquizofrenia, neurosis, sicosis, exhibicionismo, megalomanía, depresiones, ansiedades, fobias, entre otras tantas alteraciones de la salud mental en las personas que dirigen y alientan el caos, produciéndoles satisfacciones patológicas cada vez que escuchan resultados onerosos de sus actos perversos y adictivos. Para entenderlo mejor, similar a la satisfacción que obtienen quienes sufren de algún tipo de adicción: tabaco, alcohol, juegos de azar, etc. Sus neurotransmisores dopaminérgicos abundan en sus circuitos cerebrales. Ameritan un peritaje siquiátrico forense. Lamentablemente tienen capac
idad en influir en otros, que son los que ejecutan las acciones. Ingenuos necesarios.

Urge incluir en el diálogo previsto entre las partes  dichas evaluaciones en los autores intelectuales del caos, pues no es posible estar a expensas de ciudadanos enfermos mentalmente, refiriéndonos a los nacionales. No podemos decidir sobre los que desde fuera del país planifican, ejecutan y financian las desestabilizaciones, pues están amparados por sus leyes. Caso Posada Carriles, como muestra. En muchos países se repite esa historia y la impunidad se pasea campantemente. Hasta allí no llegan las comisiones internacionales que dicen defender los derechos humanos. Cuánta hipocresía.

No existirá paz y justicia social mientras no exista salud mental entre quienes deciden lo que se debe hacer y quienes debemos cumplir lo que decidieron otros. Importante también será el conocimiento científico de las diferentes etapas del desarrollo sicobiológico y social del individuo (hombre-mujer-diverso) propuesta por el sicólogo suizo J.  Piaget, desde la primera infancia hasta la adultez, evitando quemar las etapas en nuestros jóvenes. Evitemos la maduración con carburo, como lo conoce la población comunitaria. Respetemos su ciclo biológico, su libertad y no les deleguemos responsabilidades para las que no están preparados, ni académica ni sicológicamente. Puede que mañana sean el relevo generacional óptimo o repitan los mismos errores de hoy. 

Salud para todos.

* Medico.