Secciones
Multimedia

Por qué no cae Maduro

Según fuentes consultadas de Unopetrol (hondureña) y Puma (suiza), petroleras privadas que operan en Nicaragua, las condiciones especiales de venta bajo el ALBA a nuestro país fueron casi totalmente suspendidas.

Venezuela es un país productor de petróleo. La política aplicada por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha causado una gran fuga de cerebros. Las personas con mayor capacidad profesional y técnica se fueron del país porque el Gobierno no les garantiza una vida digna ni sus legítimas aspiraciones.

En los pozos y refinerías venezolanas los profesionales y técnicos fueron sustituidos por personal con una capacidad muy por debajo de los niveles necesarios para hacer funcionar bien los equipos y darles mantenimiento, y los anteriores gerentes fueron sustituidos por administradores ineficientes. Gran parte de la infraestructura petrolera está inutilizada. Según el US Energy Information Administration, EIA (www.eia.gov), la producción petrolera disminuyó de 3,400 millones de barriles diarios en 1998 a 1,500 millones a junio de 2018, es decir, 1,900 millones de barriles menos por día. Como Venezuela tiene una economía basada en el petróleo, esta merma es la causa principal de la inmensa pobreza y escasez que hace miserable la vida del pueblo venezolano.

Según fuentes consultadas de Unopetrol (hondureña) y Puma (suiza), petroleras privadas que operan en Nicaragua, las condiciones especiales de venta bajo el ALBA a nuestro país fueron casi totalmente suspendidas. El trato de pagar el 50% de la factura en 60 días y el otro 50% en 25 años, no está funcionando. Nicaragua casi no está importando petróleo de Venezuela, sino comprando combustible refinado en los EE. UU. Aunque subsiste el acuerdo Petrocaribe, del que forman parte Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Haití, Jamaica, San Vicente y Granadinas, El Salvador, Guyana, Grenada, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Surinam y Venezuela, que financia hasta el 40% de la factura petrolera de uno a dos años y acepta que parte del pago se realice mediante trueque.

Aunque Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, por la gran disminución de su capacidad exportadora prefieren venderlo a quienes le pagan cash: EE. UU. e India; y a China, que pe pagó por adelantado. Según informa la citada EIA, los EE. UU. le compran a Venezuela un promedio de 790 mil millones de barriles diarios, que es más del 50% de su producción. Venezuela es el tercer proveedor más grande de petróleo para los EE. UU. Dado el deterioro de las refinerías venezolanas, Venezuela compra parte de su combustible a refinerías de EE. UU., igual como Nicaragua vende maíz a Costa Rica y luego se lo compra hecho Corn Flakes. La estatal empresa Petróleos de Venezuela, PDVSA, es la única dueña de CITGO, una importante empresa petrolera de EE. UU., con sede en Houston, Texas, propietaria de 3 refinerías, 48 terminales de almacenamiento y distribución, 6 mil estaciones de servicio, y con ingresos de 32 mil cuatrocientos millones de dólares anuales. (www.citgo.com).

Independientemente de que su producción petrolera hoy sea muy baja, Nicolás Maduro recibe de EE. UU. suficientes dólares para mantenerse en el poder, vivir muy bien, igual que sus familiares y funcionarios, y mantener felices a sus militares, a pesar de tener un país quebrado.

Si el Gobierno de los EE. UU. congelara durante algunos meses las compras de petróleo venezolano, la venta de productos refinados a Venezuela y los activos de CITGO, ahogarían económicamente al gobierno de Maduro, obligándolo a renunciar, pero eso les costaría muchos millones de dólares, porque importar ese petróleo de Arabia Saudita, por ejemplo, aumentaría muchísimo el costo del flete iniciando una cadena inflacionaria; cambiarlo por el petróleo mejicano implicaría un bajón de calidad porque contiene un nivel elevado de azufre y genera un bajo octanaje en la gasolina; CITGO brinda 3,700 empleos directos e incalculables empleos indirectos, y paga millones de dólares en impuestos; y provocar una mayor baja en la venta venezolana subiría el precio internacional del crudo y golpearía la economía de EE. UU.

Estas son algunas razones por las que, independientemente de las condenas y sanciones políticas a la dictadura venezolana, ambos países mantienen una importante relación como socios comerciales. Algunos analistas han dicho que esto sucede por el respeto a la libre empresa de parte de EE. UU. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para bloquear, embargar y sancionar económicamente a otros gobiernos cuando EE. UU. lo ha considerado necesario.

El flujo millonario de dólares de EE. UU. hacia Venezuela, por el petróleo, hace que la situación política de Maduro no sea comparable con la de ningún otro dictador en la mira de los EE. UU. 

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com