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Somos un pueblo que Dios es primero, y somos un pueblo con “importantes” familias de techos de vidrios, que como fariseos se rasgan las vestiduras ante el pueblo mismo, en dependencia de los pecados de los otros, sin ver los propios, con el único afán de revolver las cuitas para provocar que se lancen piedras al vecino para enemistarlo, olvidando la parábola: que lance la primera piedra quien esté libre de pecado.

Desde niño, he escuchado leyendas, cuentos, exageraciones, medias mentiras, medias verdades, calumnias etc., en contra del catolicismo. La misma historia en el mundo no se escapa de eso, lo importante de estas cuitas, no son las cuitas, son los resultados positivos del catolicismo hacia la humanidad.

En la época de la rebeldía natural del humano, también escuché leyendas de humanos, grupos y organizaciones en la lucha pro el beneficio común desinteresado (no cobrado, ni pasada de factura), que han terminado en acciones de cambios sustanciales a favor y no en la promoción de la desunión, pleito, ruptura, lucha estéril, porque por experiencia eso nos llevó a una tormenta de piedras, donde no quedó, ni ahora quedará casa con techo. La primera tormenta en términos generales y globales, valió la pena; pero, promover esta segunda, es estéril, es estúpida.

Es fácil criticar, cuando uno es limpio (con techo de palma aunque sea), del sudor de su frente limpia; pero son descaradas las críticas de los de techos de vidrios, quienes con esas chismerías, lo único que hacen, es lanzar gasolina a las cenizas y brazas que tenemos, lo cual significa, con dos dedos de frente, que nos afecta sin remedio e imposible de llegar a -buen puerto-, sino únicamente a un puerto carente de inteligencia. Tipos como estos deberían de ser excluidos por dañinos de cualquier grupo u organización, y celebro la honradez de parte del sandinismo y del Gobierno de hacer llegar el documento a manos de los jerarcas católicos. La inteligencia no es de títulos, sino que se nace con ella, y por mucho cartón que se tenga, -no se estudia la inteligencia-, no digamos la visionaria, que sería mucho pedir, sino la mínima establecida por los canon internacionales, de preguntarse: ¿que gano con pretender hacerme el inteligente descubriendo el “agua helada”, de las leyendas, mentiras y hasta calumnias contra el catolicismo? No veo la viga que tiene en mis ojos, pero sí vio (casi como Colon), la paja en los otros.

Tremenda equivocación, creyendo que su documento iba dirigido a una --no creyente-, a una --no católica--. Se dio con la piedra en los dientes, ni todo lo aprendido en sus cartones, le dio la mínima inteligencia, a tan “ilustrado” personaje, saber quién es ella. Definitivamente no la conoce, no conoce ni sus escritos, ni su vida, ya que desde niña, desde sus entrañas siempre ha tenido la presencia absoluta de Dios; muestra de ello es la tenacidad de su lucha, ante los quehaceres que ha vivido, a favor de lo que profundamente ella cree, y entre todas esas riquezas de creencias, ella cree primero en Dios y en el catolicismo.

Los “descubridores” del agua, de la rueda, son peligrosos, oportunistas, intrigantes y maquiavélicamente impulsadores de políticas que nos llevan a la guerra. Cuidado con este tipo de pensamientos.

*Publicista.