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Antes de responder a la definición de equidad e inequidad debemos plantear primero el concepto de igualdad. La igualdad hace la relación de la formalidad del goce de los derechos fundamentales a escala universal, teniendo en cuenta la primicia jurídica de que todos somos iguales ante la ley, y por lo tanto iguales ante el goce de los derechos, en tal sentido esa igualdad formal es la que nos abarca a todos los seres humanos en el ámbito del goce de una buena salud garantizada por el Estado a través de sus instituciones encargadas de ejecutar este derecho específico.

Por otro lado tenemos la igualdad material, que es aquella que establece la igualdad entre iguales, es decir, entra de lleno el concepto de la discriminación positiva que es aquella que se establece para beneficiar a un grupo más reducido de seres humanos que el Estado supone son más vulnerables frente a otros grupos, se establecen para ello una serie de características de diversas índoles que sirven como referentes para consolidar de mejor manera esa protección en materia de salud. Entre ellas tenemos los aspectos de género, edad, situación social, etnia, etc., con todos estos aspectos es que se establece entonces el concepto de equidad, ya sabemos que no todos podemos gozar de los derechos en condiciones de igualdad si existen grupos desiguales, por ello la equidad se establece como la forma más justa y específica de la igualdad entre los grupos sociales, esto se manifiesta de manera más específica tanto en la distribución de las riquezas como en los servicios de salud, que en muchos casos las mejores condiciones económicas se convierten en un pervertido determinante social para gozar de una buena salud.

Con todos estos señalamientos la inequidad entonces se manifiesta a través de un concepto de atención indisolublemente unido a la injusticia en el goce y atención del derecho humano a la salud, ésta es la característica fundamental de nuestros servicios de salud en los países subdesarrollados.

Si bien es cierto que los determinantes sociales de salud se pueden ver de dos maneras, la primera como aspectos que promueven el desarrollo e implementación de los derechos de la salud, también tiene su parte negativa y son aquellos aspectos que por el contrario a los primeros sólo sirven para entorpecer y casi hacer desaparecer todos aquellos vestigios que impliquen un desarrollo de los derechos sociales y más específicamente aquellos relacionados con la salud.

Entre ellos podemos entonces citar la inequidad en la distribución de las riquezas que llevan de forma evidente una falta de recursos destinados a los servicios sanitarios de las poblaciones más vulnerables, esto lo podemos ver de manera clara en las desigualdades de atención dentro de un mismo país y asimismo la inequidad a los interno de las poblaciones marginales, esto se manifiesta de forma clara en los diferentes grupos poblacionales que difieren en la calidad de la atención sanitaria, ésa es una realidad de inequidad en las poblaciones pobres, la una que goza de un mínimo de atención y la otra que es totalmente abandonada a su suerte por ser mucho más desgraciados que los primeros que son atendidos por una mínima manifestación del Estado a través de sus organismos de salud.

Otra determinante de carácter negativo es la corrupción administrativa, es evidente cómo afecta esta actitud en goce de los derechos fundamentales, el dinero que estaba supuestamente destinado a la consolidación de infraestructuras, medicamentos, contratación de personal sanitario e investigaciones sociales en aspectos sanitarios, producto de la corrupción se desvanecen todos esos planes y por ende sueños permanentes de las poblaciones más marginadas, es aquí donde se entrelazan los aspectos éticos que se manifiestan a través de los valores que determinan efectivamente los comportamientos humanos de aquellos funcionarios encargados de hacer las políticas públicas en cada país, ya las políticas no tienen un carácter general, son políticas inducidas a intereses partidarios o individuales y sólo les interesa a los funcionarios hacer cumplir los planes de gobierno en relación a las ganancias que obtendrán en un sector de la población y que necesariamente debe ser traducido en números de votos para el partido de gobierno.

El mejor ejemplo de ello puede ser la situación actual que vive el mundo con la pandemia de la gripe porcina llamada ahora “influenza humana”, ante la vulnerabilidad de la población y la escasez de recursos las preguntas son qué harán ahora los gobiernos para ser equitativos con la población más pobre, quiénes manejarán la emergencia para obtener el éxito sin miramientos de carácter partidario. Estas interrogantes, dependiendo de la respuesta, se pueden traducir en vidas humanas perdidas por la incompetencia y la ignorancia manejadas en estos temas, por ello los determinantes sociales de salud en escala negativa es lo que produce definitivamente la inequidad más cruel y que no tiene nada que ver con el concepto de justicia social, si dejamos que las emergencias sanitarias sean manejadas por ignorantes partidarios en temas de salud se corre el riesgo de abandonar sectores de la población que son críticos al gobierno y por ello discriminarlos de manera automática, condenándolos a la muerte segura por falta de atención aduciendo escasez de recursos para abastecer determinados territorios con tratamientos eficaces y a tiempo.

El derecho a la salud es uno de los más importantes para el ser humano, es incompatible con la soberbia y la ignorancia evidente de los gobernantes, en estos momentos deben dejarse por fuera las cuentas macabras de réditos políticos aprovechando las desgracias humanas que por pandemias inesperadas estén pretendiendo explotar desde puntos de vista partidarios y carroñeros políticamente, la equidad social depende de puntos de vista profesionales y objetivos, esto es lo que marca las diferencias sistemáticas en las condiciones de salud de las poblaciones y grupos sociales, la atención no debe estar marcada por la bandera que ondean en las casas de los habitantes, ya existe una gran bandera de pobreza que los cubre en todos los rincones de sus territorios, los determinantes sociales de salud deben ser en aspectos positivos y de cara al desarrollo de políticas públicas alejadas de clientelismos políticos, sería cínico jugar con el terror a morirse de los pobladores para hacerlos llegar a pedir un carné de militante partidarios y repartidos como tapabocas para poder salvarse de una muerte condicionada por el color de su pobreza.