•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El Gobierno y los “danielistas” dicen que quieren la paz y el resto de la mayor parte de los cinco millones de nicaragüenses, decimos que también queremos la paz. Pero entonces ¿Por qué ni ellos ni nosotros alcanzamos la paz? Porque simplemente estamos hablando de dos cosas muy diferentes.

El Gobierno y los “danielistas” insisten que debemos regresar a la “paz” que había antes de los asesinatos del 19 de abril y que debemos continuar con la vida que llevábamos antes, es decir una paz siempre con Daniel en el poder ¿Es esto posible? ¿Se lo habrán planteado ellos mismos? “Queremos la paz” dicen, pero, ¿qué hacemos entonces con los trescientos diecinueve muertos? entre ellos también varios policías. Porque los policías muertos también ocurre por la violenta ruptura social realizada por los ataques del Gobierno el 19 de abril. Ahí están los videos y los testigos oculares y el llanto de las madres. No es invento mío. Entonces yo pregunto de nuevo: ¿Qué hacemos con los muertos? ¿Borrón y cuenta nueva? Hasta el Gobierno mismo tiene que aceptar que eso es un imposible.

Pero si este imposible no fuera un imposible, hasta ahora la única propuesta para reencontrar la alternativa de paz que he oído del Gobierno es levantar los tranques, lo cual es otro IMPOSIBLE. Lo piden los canales “danielistas” y también, “la doliente” doña Rosario Murillo ¿Pero es tan cierto así? Porque eliminar los tranques a punta de balazos y más muertos es como eliminar los síntomas y no las causas de la enfermedad. Mientras solo se ataque la fiebre y no la infección, el enfermo seguirá enfermo, y mientras se ataque a la enfermedad con más muertos y heridos, a los días la fiebre volverá a aparecer y con más fuerza todavía. Aquí todos sabemos cuál es la enfermedad de Nicaragua y mientras no se termine con la infección, Nicaragua seguirá enferma.

En cambio la paz que quiere toda Nicaragua, es una paz sin Daniel Ortega y Rosario, es la paz de la justicia, la paz del cese de la impunidad y del terrorismo de Estado. La paz que buscamos es el producto de una decisión, de una voluntad colectiva que ya echó a andar y ya no parará de andar, no importa cuántos obstáculos, cuánta represión, a cuánta persecución se recurra para reprimir al pueblo. Mientras el Gobierno y sus seguidores, quieren recuperar aquella “paz” de los zombis vivientes y de los mercaderes, esa paz de indiferencia por los muertos y el dolor de las madres,  Nicaragua entera seguirá deseando y luchando por esa otra paz que siempre hemos deseado y soñado todos desde los tiempos de nuestros abuelos, y de los abuelos de nuestros abuelos, pero que los gobernantes de turno, convertidos en caudillos iluminados y mesiánicos, nos han escamoteado para su enriquecimiento personal y familiar.

Estamos trabajando por un mundo mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, y los de hijos de aquellos que también se oponen al cambio aunque cegados por el fanatismo y la insensibilidad de sus corazones, ni lo sospechen siquiera.

“Solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente…”