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¿Qué se busca al financiar un proyecto de desarrollo? En última instancia, mejorar la calidad de vida de las personas. Tener ciudadanos sanos (física y emocionalmente), bien educados y con oportunidades es un fin en sí mismo. En el contexto de una región en donde la ciudadanía exige respuestas más efectivas contra la corrupción ya no resulta válida la máxima de que “el fin justifica los medios.” Hoy más que nunca, los medios importan y la integridad es un elemento fundamental para alcanzar el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.

Las actividades de desarrollo implican la movilización de fuertes sumas de dinero. Solo en 2017, el Banco Interamericano de Desarrollo y BID Invest, el brazo de operaciones sin garantía soberana del Grupo BID, aprobaron más de 300 préstamos y garantías de crédito por un total de US$14.58 mil millones para proyectos que buscan alcanzar el desarrollo económico y social en la región. Los objetivos de desarrollo de estos proyectos podrían verse comprometidos si durante su preparación o implementación ocurrieran fraude, corrupción u otras prácticas prohibidas. Conscientes de esta vulnerabilidad del desarrollo frente a la corrupción, un grupo de Bancos Multilaterales de Desarrollo (MDBs por sus siglas en inglés) firmaron en 2006 el Acuerdo de Reconocimiento Mutuo de las Decisiones de Inhabilitación, que sentó las bases para que cualquier entidad o individuo sancionado por uno de los bancos firmantes sea excluido subsecuentemente de participar en actividades financiadas por los otros MDBs. Además del Grupo BID, se s
umaron a esta iniciativa el Grupo del Banco Africano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Europeo de Desarrollo y Reconstrucción, el Banco Europeo de Inversiones y el Grupo del Banco Mundial.

Antes de este acuerdo, cuando un individuo era sancionado por un organismo multilateral se le cerraban las puertas para trabajar con ese organismo. Desde la firma de este acuerdo, se le cierran todas. Los MDBs tienen una lista pública y conjunta de entidades e individuos sancionados. Si un individuo o entidad aparece en la lista, significa que se encuentra inhabilitado para participar/recibir financiamiento de cualquiera de los MDBs firmantes. La inhabilitación puede hacerse extensiva a cualquier firma controlada directa o indirectamente por la parte sancionada, lo que incrementa el impacto financiero de la sanción. Adicionalmente está el impacto negativo sobre la reputación de la firma o individuo sancionado de ser incluido en una lista pública reconocida ampliamente en el mundo del financiamiento al desarrollo.

La corrupción vista desde dentro

Este año se cumplen 15 años de la creación de la Oficina de Integridad Institucional (OII), una oficina independiente del Grupo BID que tiene el mandato de controlar e investigar los riesgos de fraude, corrupción y otras prácticas prohibidas en los proyectos financiados por el BID. Este aniversario nos brinda la oportunidad para valorar los logros que en materia de integridad hemos alcanzado. Desde la adopción del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo, solo desde el BID se han sancionado 748 individuos y entidades en la región.

El objetivo de la imposición de sanciones no es únicamente la disuasión, sino también la rehabilitación. Dependiendo de la gravedad de sus acciones y del contexto en donde operan, empresas locales y regionales tienen la oportunidad de cambiar sus prácticas para hacerlas completamente acordes con las normas éticas y de integridad en los negocios. Esto crea oportunidades para que el sector privado se convierta también en agente de cambio, generando influencias positivas en los mercados donde operan e incorporando a la integridad como un elemento clave en sus operaciones.

El soborno, el fraude y la colusión pueden resultar en que grandes proyectos de infraestructura no terminen de construirse, se deterioren más rápido de lo esperado o cuesten el doble. Cuando se adjudican contratos a empresas que no ofrecen las garantías necesarias no solo se pone en peligro la calidad del trabajo, sino que se compromete la reputación del financiamiento a los proyectos de desarrollo en su totalidad. Son cada vez más los ejemplos que nos demuestran que sin integridad no hay desarrollo. Erradicar la corrupción requiere promover un cambio en el comportamiento de todos los actores que participan en los proyectos de desarrollo.

* Especialista Senior de la Oficina de Integridad Institucional.
Este artículo fue publicado en el blog 
Gobernarte del BID.