Sameera Al Tuwaijri*
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Invertir en la cobertura sanitaria universal (CSU) para que todas las personas tengan acceso a servicios de salud de calidad y asequibles es un paso fundamental hacia el desarrollo del capital humano en un país.

Y en el marco de la CSU, todas las mujeres y todos los niños deberían tener acceso a servicios sanitarios de calidad a un precio alcanzable, y poder usarlos cuando los necesiten. Esto comprende servicios integrales de salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y del adolescente, incluida la planificación familiar.

En esencia, la planificación familiar actual consiste en programar cuándo y cuántos hijos tendrá una mujer en el transcurso de su vida. Los métodos de planificación familiar, que incluyen los nuevos tipos de anticonceptivos y la esterilización voluntaria (ya sea de las mujeres o de los hombres), proporciona a las mujeres y sus parejas un mayor control sobre sus vidas.

De este modo, la planificación familiar ofrece particularmente a las niñas adolescentes y a las mujeres la posibilidad de tener una salud mejor, mayores oportunidades de educación superior y empleo productivo, y la capacidad de explorar su propio potencial.

La planificación familiar salva vidas. ¿Pero cómo lo hace? Las adolescentes tienen el doble de probabilidades de morir debido a complicaciones relacionadas con el embarazo en comparación con las mujeres mayores de 20 años.

Además, es más probable que los hijos de madres adolescentes tengan un bajo peso al nacer, mala salud, retraso del crecimiento y otros problemas nutricionales serios. Al proporcionarles a las mujeres (y sus parejas) una manera fiable para espaciar los nacimientos y permitirles decidir qué es lo mejor para ellas y el tamaño de su familia, la planificación familiar previene la mortalidad materna e infantil innecesaria y asegura una mejor nutrición para los recién nacidos y los otros hijos en el núcleo familiar.

Según un estudio reciente sobre la cantidad de vidas salvadas en Sudáfrica, un aumento anual de 0.7 % en el uso de anticonceptivos modernos permitiría evitar 7,000 muertes de bebés y niños y 600 muertes maternas para 2030.

La planificación familiar, junto con otras intervenciones como el matrimonio a una mayor edad y el acceso a educación, capacita a las mujeres y las niñas para tener un mayor control sobre sus vidas y bienestar.

Les ayuda a desarrollar su potencial académico, profesional y personal. Y esto tiene un efecto de cascada —los hijos de madres con educación, por ejemplo, tienen mayores probabilidades de recibir educación—, aumentando aún más el capital humano de un país.

Los anticonceptivos actuales no son solo una herramienta de planificación de la familia. En el caso de las niñas y las mujeres que se ven afectadas por ciclos menstruales dolorosos, prolongados e irregulares, el uso de métodos anticonceptivos modernos supervisados por personal de salud calificado puede ayudarlas a reducir el dolor, disminuir la duración del sangramiento y tener períodos más regulares.

Todo ello permite que las mujeres y las niñas tengan una mejor salud mental y física, falten menos a la escuela y participen más en la vida cotidiana, y contribuye aún más a su empoderamiento y desarrollo de su potencial.

 Las intervenciones de planificación familiar son también efectivas en función del costo. Por cada dólar invertido en planificación familiar y servicios de salud materna y neonatal se obtiene una rentabilidad de US$120.

El costo total de la demanda no atendida de servicios de salud reproductiva, materna, infantil y del adolescente en combinación con servicios de planificación familiar es mucho más bajo que cuando estos servicios se prestan de manera separada.

Según estimaciones actuales, esto equivale a una inversión adicional de US$12,100 millones anuales para satisfacer completamente las necesidades de métodos anticonceptivos modernos de todas las mujeres en el mundo.

De acuerdo a un estudio reciente, India podría reducir el total de los gastos familiares en US$89,700 millones y Nigeria en US$12,900 millones para 2030 si ambos países cumplieran sus compromisos de la iniciativa Planificación Familiar 2020.

Las consecuencias positivas a largo plazo de la planificación familiar a nivel de los hogares es la clave para que las mujeres y sus hijos tengan una mejor salud y un mayor empoderamiento económico y social.

* Este artículo fue publicado en el Blog del BID, en la sección Voces.