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En las últimas décadas, Declaraciones Mundiales, Cumbres de Jefes de Estado y organismos especializados coinciden en que la educación es más que la escuela, es tarea de toda la sociedad y constituye un punto de encuentro de toda la sociedad y sus instituciones.

La Educación representa el escenario privilegiado para concertar las demandas e intereses de las culturas heredada, normativa e innovadora. Si bien el Estado tiene la responsabilidad de proporcionar educación de calidad a toda la nación, trazando directrices, políticas y normativas desde el referente que señala el derecho a la educación, también lo es que no se logrará sin el concurso participativo y propositivo de toda la sociedad. La educación, para ser consistente y auténticamente democrática, requiere de un marco legal concertado, coherente y consistente que apuntale la construcción de procesos educativos con equidad y calidad para todos. Tal marco legal, a pesar de los esfuerzos realizados, aún es incompleto y poco coherente entre sí. Pero tal marco nunca es suficiente. La educación también requiere, para ser auténtica, la legitimidad que le imprime el carácter ampliamente participativo y dinámico que le proporcionan los distintos sectores, movimientos, instituciones y espacios sociales diversos. Estos, en tanto se autoconvocan para reflexionar crítica y propositivamente en torno a la problemática educativa, y formulan iniciativas y propuestas de solución, posibilitan convertir a la educación en el mejor punto de equilibrio en el que convergen diversidad de ideas, culturas y demandas educativas.

De esta forma se fragua la más elevada demostración democrática de la nueva ciudadanía. En ella desaguan afluentes torrenciales y ricos muy diversos en su ideario político, religioso y generacional, posibilitando visualizar la equidad y calidad, no sólo para las expresiones educativas regulares, sino también para aquellas no regulares históricamente invisibilizadas por el Ministerio de Educación.

Las Mesas Educativas son, precisamente, este tipo de espacio original e innovador. Muestran cómo el interés de aportar a transformar y mejorar la equidad, eficiencia y calidad de la educación ha ido creciendo en la sociedad, trasvasando las fronteras prohibidas, hasta hace pocas décadas, de los muros escolares, con perspectiva de largo aliento, flexibilidad y pertinencia.

Desde las Mesas Educativas primigenias de la década de los noventa, iniciadas en Estelí, Ocotal y Somoto, su onda expansiva se ha multiplicado por todo el país, y sus intercambios de experiencias con otros grupos organizados han fecundado la constitución de más de veinte Mesas Educativas en todo el país. Todas ellas han tenido como núcleo generador la experiencia de formación en Cursos de Postgrado ofrecidos por el Instituto de Educación de la UCA (Ideuca) en estas décadas, apoyados por el acompañamiento que les ofrecen organismos no gubernamentales, especialmente, el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua. Renunciar a estas ricas iniciativas sería desnaturalizar la educación y privarla de la fuente dinamizadora de su transformación auténtica.

La Sistematización de la Experiencia desarrollada por las primeras Mesas Educativas, muestra la construcción de aprendizajes relevantes que deben ser incorporados a la teoría de la educación y, de manera particular, ser tomadas muy en cuenta por el Ministerio de Educación, tanto desde el centro, como en el ámbito local en el que ellas se desarrollan. Algunos de estos aprendizajes más llamativos son los siguientes.

* Se definen autónomas, por lo que todos sus integrantes se ubican horizontalmente, mostrándose independientes de alcaldías, Ministerio de Educación y de cualquier otra institución u organización. En esta autonomía reside una clave trascendental de su sostenibilidad.

* Acogen a la diversidad de personas, mujeres, hombres, interesados en comprender mejor el fenómeno educativo y aportar a su desarrollo. A todos sus integrantes les mueve un denominador común: su interés por contribuir a solucionar los graves problemas de equidad y calidad de la educación.

* Hacen suyo en la práctica el principio de “unidad en la diversidad”, aportando desde sus diferentes vetas, intereses, experiencias e iniciativas, propuestas y compromisos para mejorar la educación en el municipio.

* Integran, también, como miembros a las alcaldías y delegaciones departamentales y Municipales del Mined, coordinando con ellos acciones efectivas que apoyen los esfuerzos que la institución realiza para transformar la educación desde el nivel local.

* Se constituyen en un laboratorio vivo de pluralismo y democracia ciudadana, marcados por el respeto y debate de ideas y la búsqueda de consensos, prevaleciendo el interés de la educación por encima de cualquier interés político partidario.

* Todo su actuar aspira a profundizar la participación y responsabilidad social para identificar la problemática y avances de la educación, e incidir en la toma de decisiones para superarlos.

* El Ministerio de Educación y sus Delegaciones tienen en las Mesas Educativas una fuente de posibilidades, esfuerzos compartidos, iniciativas y propuestas para hacer de la educación una tarea de toda la ciudadanía. Rechazar tal diversidad y riqueza de aportes y compromisos con la educación, por identificar en ellas a personas críticas o que militan en otros partidos políticos diferentes al partido de Gobierno, significaría un grave retroceso en la democratización de la educación y del país, y un abierto rechazo a las demandas de amplios sectores sociales.

Ideuca