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Con esto de la pandemia se vuelven a dar palos de ciego. Siempre el recurso manido. Politiquear. No se sabe si aquí hay afectados por la pandemia, pero en lo que no hay discusión es que tiene su raíz en la injusticia que se ha alimentado durante todos los años anteriores y no ha cambiado de nombre: explotación y pobreza. Los CPC van de casa en casa levantando censos y tratando de vender una preocupación por la gente que garrotean.

Los que usufructúan el poder no se atreven a aceptar que la causa son las condiciones de sobrevivencia cada vez más precarias agravadas por los últimos gobiernos y la poca respuesta del actual. Tampoco aceptan que adicionales se consolidan dos pandemias que también tienen fuerza mortal: la desinformación y el autoritarismo fuera de control.

A los desmemoriados conviene recordarles que el repunte del desempleo ha tenido cero respuesta. Y no necesitamos hablar sólo de los que no tienen empleo, o de los que no desarrollan defensas porque carecen de buena alimentación, también hablamos de una gran parte de la población que habita lugares insalubres, sin agua, sin drenaje, que no tienen una educación que les permita ejercer funciones de higiene mínimas, aun fuera de su ámbito, hablamos de los que fueron olvidados por el sistema neoliberal que dejó de lado las obligaciones del Estado hacia los más necesitados para proteger los fracasos de la iniciativa privada. Ahora pretenden combatir la enfermedad diciendo que hay que usar pañuelos al estornudar y predicando normas mínimas de higiene. Deberían andar regalando pañuelos y mascarillas.

Hablamos de un sistema que crea políticos inmensamente ricos, no solo del lado de Alemán y produce al mismo tiempo, lugares con condiciones de pobreza profunda, mortal, lugares propicios para la infección. Desnutridos, hombres, mujeres y niños débiles, impotentes físicamente para luchar en contra de cualquier enfermedad, se llame como se llame.

Este gobierno no ha podido cuidar mediante un sistema de salud fuerte a sus gobernados. Sus personeros se han enredado en pugnas de fracciones en el Ministerio de Salud. Con serruchamientos de piso a diestra y siniestra. Sino pregúntele a Maritza Quant que no la dejaron trabajar. Pero también son culpables organismos que no construyen redes de agua potable, que no tienden líneas de drenaje. O los que abandonan el sistema educativo. Juntos conforman lo que podríamos llamar el verdadero virus o la madre de todos los virus. Expertos únicamente en malabarismos electorales.

Eludir el tema no les sirve de nada, por el contrario, acrecienta las responsabilidades, que tarde o temprano les serán cobradas por la población. Se debe señalar que es en las ciudades donde más casos pueden darse y tratar de explicar que el virus no es un asunto sólo de pobreza, sin olvidar que en las ciudades reina el hacinamiento, la falta de servicios, la más grande de las miserias que trajo un modelo que ahora más que nunca señala, pese a quien le pese, que existe un Estado fallido, que ataca al neoliberalismo pero que hace exactamente lo mismo.