• |
  • |
  • END

¿Cómo callar, temer, no indignarse, mejor expresado en nicaragüense: ¡No arrecharse!? Viendo a la Martha, icono del sandinismo, por tanto consecuente con ideales y prácticas revolucionarias, denunciar que es víctima de agresión, culpando al presidente Daniel Ortega de haberle confiscado su casa y pertenencias.

Martha, una chavala quinceañera, hija de reconocido somocista, causó conmoción en el barrio San Sebastián, en la vieja Managua, antes del terremoto de 1972, en el país, y no me extrañaría que en otros movimientos revolucionarios, cuando se divulgó la noticia: “se fue con los guerrilleros sandinistas”.

Recuerdo muy bien el asombroso tema de conversación, entre alumnos del Colegio Calasanz, a pocas cuadras de su casa, entre las familias que la conocían, en las esferas somocistas. Su decisión motivó, incluyendo jóvenes de clase media alta, a tomar consciencia o al menos interesarse por conocer la lucha del Frente Sandinista.

Martha se integra en 1970, cuando la lucha armada contra la dictadura somocista parecía suicidio; la Guardia Nacional había desarticulado, asesinado a guerrilleros en campo y ciudad, y a la oposición cívica política.

El 22 de enero de 1967, Somoza ordena exterminar a protestantes en Managua. Se dice que en la Avenida Roosevelt asesinaron a trescientas personas. En agosto de 1967, Somoza declara la derrota del FSLN luego de vencer a la guerrilla en el cerro Pancasán, Matiguás, al norte de Nicaragua. En julio de 1969, Julio Buitrago, miembro de la Dirección Nacional del FSLN, muere enfrentando a trescientos guardias, en una casa en Managua. El 15 enero de 1970, Leonel Rugama, como Julio a quien le escribió un poema, desafía a cientos de guardias y cae en una casa bombardeada por aviones e infantería.

En ese contexto represivo, para citar unos pocos actos relevantes, la niña ingresa al FSLN, activa en el período de “Acumulación de fuerzas en silencio”, para contribuir a reorganizar la guerrilla, recuperar dinero y convencer a más personas que se sumen a la lucha armada contra el régimen dictatorial.

Daniel Ortega, quien estuvo preso entre 1967 y 1974, se benefició con el trabajo clandestino en el cual participó Martha. Sin duda. Luego ella, también sufrió torturas en la cárcel de la dictadura, junto a varias mujeres.

Estar al tanto de su trayectoria, por esas referencias públicas y otras provenientes de conocidos, encontrarla en León, en 1980, cuando la Cruzada de Alfabetización, fue impresionante. Y más, al comprobar su calidad personal, humildad, comprensión y franqueza, aun siendo Secretaria Política Regional del FSLN, en la Región Dos: León y Chinandega.

Resalto “aun ejerciendo importante cargo”, porque en esa época, a pocos meses del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, ya se evidenciaban los autoritarios, oportunistas, consumidores, reproductores del estilo somocista, al cual combatieron armados, pero no superaron las referencias ideológicas del poder cimentado por la dictadura.

No voy a mencionar, no vale aunque ocupe un preponderante cargo, el nombre del Comandante Guerrillero, quien en esa oportunidad, cuando yo como Responsable de la Brigada de Rescate Histórico, en León, le consulté una gestión, me respondió prepotente y vulgar, como lo sigue siendo, y le comparé con todo lo contrario que es y sigue siendo la Martha.

Los ocho meses vividos en León, conversando de vez en cuando, sobre asuntos prácticos de trabajo, y escuchando a la máxima dirigente del territorio en actos públicos, con su enredo vocal de la erre, viéndola en la calle saludando, dejé a un lado las primeras decepciones de los mandos guerrilleros.

Me enseñó que no todos los guerrilleros eran prepotentes, oportunistas, como les observé en Costa Rica, y a raíz del triunfo: ambiciosos por ocupar las mansiones de los somocistas y consumir como ellos, opíparos, viandas y licores exquisitos, como recompensa al sacrificio.

Jamás la volví a ver personalmente, y es probable que no me reconozca. Sin embargo, las referencias de conocidos comunes han manifestado la ejemplar revolucionaria: sirviendo a la sociedad, viviendo humilde, sostenida por los ideales, fiel a los principios aquellos que quieren desaparecer los viciados, “dedicada a los migrantes, ayudando, como siempre”.

Manteniendo ella esas virtudes, concepto de vida revolucionaria, sandinista, sin traicionar a Carlos Fonseca, no nos debe asombrar que Ortega le agrede. Nuestra actitud, como sandinistas, debe ser conminar a Daniel, solidarizarse con Martha Cranshaw.

¡Arrecharnos! de las ofensas a una compañera con trayectoria y autoridad moral, consecuente, como miles de sandinistas que no se corrompieron, ni son serviles, ni aduladores, ni consumistas, ni reproductores ansiosos de capital, ni doble moral, ni egoístas.

Antes de que siga la escalada confrontadora que más daño hará a los pobres y al sandinismo, urge que las bases del FSLN se pronuncien y digan: ¡Basta de estupideces, represión, oportunismo y corrupción!