Jorge Eduardo Arellano
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En 1923 el político, orador y jurista Carlos Cuadra Pasos (1879-1964), a su regreso de Santiago de Chile —donde había representado a Nicaragua en la Conferencia Panamericana—, tuvo la iniciativa de establecer la Academia Nicaragüense de la Lengua (ANL). Cinco años después se creaba por decreto ejecutivo del 8 de agosto de 1928. Cuadra Pasos era entonces el canciller del tercer gobierno de Adolfo Díaz, a punto de concluir el 31 de diciembre del mismo año.

La Academia se estableció “como correspondiente de la Real Española y Cuerpo Consultivo del Gobierno para todo lo relativo al fomento de la literatura y a la conservación y perfeccionamiento de la lengua nacional, que es la castellana o española” (art. 1). Debía tener a su cargo “la formación de un Diccionario de provincialismos de las diversas regiones de Nicaragua” y, cada dos años, convocar uno o varios concursos, financiados con recursos estatales (art. 2). Su presupuesto se incluía en el del Ministerio de Relaciones Exteriores (art. 3) y tendría los siguientes “emolumentos mensuales”: para un secretario perpetuo: 100 córdobas; para un escribiente: 30 córdobas; para un portero: 15 y para gastos: 65” (art. 4). Se concedía a la nueva institución “el derecho de vigilar la administración interna de la Biblioteca Nacional” (art. 5) y su sede provisional sería la misma de la Biblioteca Nacional.

Se instaló la Academia, en el salón de Honor del Ministerio de Relaciones Exteriores a las cuatro de la tarde, según se lee en el acta correspondiente. Siete eran sus miembros fundadores, “elegidos por la Real Academia Española, en junta de treinta y uno de mayo del año en curso, según despacho que cada uno ha recibido de su secretario”. En ese día, reunidos en el estudio del académico doctor Francisco Paniagua Prado, fue electa la primera Junta Directiva, con la misma planta de la RAE: un director (Carlos Cuadra Pasos), un secretario perpetuo (Paniagua Prado), un censor (Manuel Maldonado), un tesorero (el arzobispo José Antonio Lezcano y Ortega) y un bibliotecario (Pedro Joaquín Chamorro Zelaya). También se asignaron las sillas de los académicos por las letras del abecedario, después de resolverse que la “A” correspondía a monseñor Lezcano y Ortega “por su jerarquía episcopal”, obteniéndose el siguiente resultado: la “B” al doctor Paniagua Prado, la “C” al doctor Manuel Maldonado, la “D” al doctor Alfonso Ay
ón, la “E” al doctor Pedro Chamorro Zelaya, la “F” al doctor Cuadra Pasos y la “G” al doctor Luis H. Debayle (Maldonado y Debayle eran doctores en Medicina, Lezcano y Ortega doctor en Derecho Canónico y los restantes doctores en Derecho Civil).

El ministro de Relaciones Exteriores por la Ley, don César Pasos Costigliolo, pronunció el discurso oficial en el acto de inauguración: “Siete pensadores de nuestra tierra, escogidos sin más distinción que la que pueda darle sus inteligencias y la ilustración adquirida por el estudio, han sido designados por la Real Academia como miembros correspondientes de ella misma para que formen el núcleo primitivo de la corporación en Nicaragua” —señaló. Por su parte, Lezcano y Ortega (1865-1952) habló en nombre de los académicos: “Me enamora mi lengua española, me ufano de ella, me precio de ella, y ahora me afanaré por ella”.

Paniagua Prado y Debayle integraron la comisión redactora de los Estatutos, aprobados el 20 de noviembre de 1928. Luego, la Academia obtuvo su personalidad jurídica el 22 de enero de 1929, conforme al decreto legislativo publicado en La Gaceta No. 2 del 3 de enero de 1930.

La bipolaridad política guio la conformación de seis de los miembros fundadores: tres pertenecientes al partido conservador y tres al liberal. En cuanto al séptimo, se escogió “por su elevado carácter de prelado, que lo coloca por encima de toda división, al Excmo. Señor arzobispo de Managua don José Antonio Lezcano y Ortega, que se destaca además en las letras patrias por la serenidad de su estilo y la pureza de su dicción”. Los conservadores fueron Cuadra Pasos, el filólogo leonés Alfonso Ayón (1858-1944) y el también historiador y periodista Pedro Joaquín Chamorro Zelaya (1891-1952), y los liberales: el tribuno y poeta de Masaya Manuel Maldonado (1864-1945) y los también leoneses Luis H. Debayle (1865-1938), ensayista, orador y científico, y Francisco Paniagua Prado (1861-1932), jurisconsulto y prosador modernista. Lezcano y Ortega era granadino de nacimiento, como Cuadra Pasos y Chamorro Zelaya.