•  |
  •  |
  • END

Creo que la primera dama de la República habla con la misma pomposidad de “El famoso cohete” de Oscar Wilde. Un hacker de lujo, de esos que de verdad se precian de serlo, seguro penetraría los sistemas informáticos del Vaticano o la OTAN. Buscaría algún sitio que represente un reto para sus lujosas habilidades de hacker. ¿Por qué perdería su tiempo en hackear la computadora común y corriente de un burócrata menor, en un país que como Nicaragua está ranqueado como el segundo más pobre del Continente americano. ¿A quién diablos le interesaría saber sobre sus presuntuosas diatribas, quien pudiera estar interesado en su grandilocuencia inútil?
Un hacker de primera intentaría averiguar algún dato valioso para el mundo de las finanzas o de la biotecnología. Alguna información codiciada por un comprador rico y poderoso. En el hipotético caso que un hacker de esa categoría estuviera ocioso y con mucho tiempo disponible, probablemente ingresaría a La Casa Blanca o el Pentágono, quizás sólo para averiguar el menú del día y jugarles una broma a los servicios de seguridad. O tal vez intentaría recuperar las fotos privadas de Carla Bruni, la magnífica primera dama francesa, cuyas fotos estaban en la computadora que recientemente le fue robada a su ex cuñado, el actor Julian Ethoven.

Claro está que un pirata informático de esos niveles, no expondría al público las fotos íntimas de la hermosa Bruni. Simplemente se daría el lujo de utilizarlas tal vez como salva pantallas de su poderosa e intrazable lap top. Descartado un hacker de lujo por improbable, quedarían los hackers regulares, esos que por su nivel de experticia y capacidad tecnológica no pueden jugar en grandes ligas. Digamos un hacker guerrillero que quiso ser como el Che, pero que no llegó ni a Charrasca. Aun, un timador electrónico como ese, no desperdiciaría su talento en uno de los empleados del poder, iría por el mandamás, por el que le mueve los hilos.

Es más como en el mundo de las suposiciones todo es posible, acordemos suponer que este burlador de software estaría motivado además por un espíritu tipo Robin Hood. De robarle a los ricos del gobierno para favorecer a los pobres del pueblo. ¿Entonces qué información sustraerían las divertidas aventuras de los toros eclesiásticos, como el presidente Lugo del Paraguay o el dulzón padre Alberto de Miami? No, esas noticias ya se saben y además en cualquier momento, como ahora, están disponibles en el morboso menú de los medios. Este imaginario héroe de la informática obtendría datos de verdad importantes, por ejemplo aquellos que permanecen ocultos, como la “huaca” de la ayuda venezolana, que según dicen es enorme y de hecho materializa como siempre lo hace el dinero, la motivación principal de los crímenes, suficiente acicate para intentar mantener el poder Ortega-Murillo a cualquier costo.

Aunque acceder a este tipo de información sólo nos permitiría hacer uso de nuestra imaginación, que como dice la famosa frase de Einstein es más importante que el conocimiento. Imaginemos entonces todo lo que se puede hacer con algunos millones de dólares realmente en favor del pueblo. No me refiero a la bajeza populista de repartir mochilas escolares y medicinas de pulpería o gallinas y cerdos, hablo de “enseñar a pescar”, de proporcionar capacitación útil y ayuda financiera para el progreso incluyendo el componente ambiental o de sustentabilidad. Al nica como a cualquier otro pueblo digno le gusta trabajar para obtener sus cosas, no humillarse o rebajarse frente al poder corrupto para evitar que sus hijos mueran de hambre y sobrevivir en la miseria.

Con un dinero como el que se oculta, sumado a los propios recursos de Nicaragua se podría cuando menos triplicar el ridículo presupuesto para la educación, que como bien han señalado los expertos, condena a la ignorancia y a la pobreza por los siguientes 50 años a los nicaragüenses pobres, ya que la educación es la herramienta indispensable para salir de la pobreza y apuntalar el despegue económico del país. ¿Cuántos talleres modernos de mecánica, de carpintería se podrían habilitar. ¿Cuántos de costura o de electrónica? ¿Cuántas cooperativas o productores individuales podrían estar listos para aprovechar las oportunidades que paulatinamente ofrecerán los mercados cuando la crisis ceda?
Para eso es que tal vez entraría un hacker a la computadora de uno de los dos patrones del gobierno, no para saber la banal opinión de uno de sus asalariados. Si los curas burlan o no el anacrónico voto de castidad, es un tema que puede interesarle a los fanáticos del orteguismo, que desgraciadamente tienen un estado mental parecido al de los fans de lucha libre. Al pueblo en general le interesa conseguir trabajo.