Paula Astudillo, Elizabeth Pollitzer y Matteo Grazzi
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

II y última parte

Entre muchos factores que explican este fenómeno dos fueron ampliamente discutidos durante el Gender Summit 12. Primero, la tensión entre las demandas de la vida académica y la vida personal, especialmente en el rol de madres con hijos a quienes cuidar. Y segundo, las múltiples prácticas diarias en el mundo científico que reducen la visibilidad del aporte de las mujeres a la ciencia. Por ejemplo, los hombres autocitan sus trabajos previos en nuevos artículos 70% más a menudo que las mujeres. Sin embargo, estudios muestran que, controlando por sesgos de género en la promoción y evaluación de publicaciones científicas, las mujeres científicas son 8% más productivas que sus colegas hombres.

Sobre la base de la evidencia presentada, los participantes del Gender Summit discutieron estrategias para abordar las brechas de género en CTI y cómo generar mejores respuestas en la región latinoamericana. A pesar de los esfuerzos que están siendo realizados a diferentes niveles -academia, Gobierno, centros de investigación, empresas, sociedad civil- todavía queda mucho por hacer.

De hecho, en América Latina y el Caribe estos esfuerzos suelen ser esporádicos, fragmentados y con pocos resultados visibles. Para generar impacto, las iniciativas exitosas deben ser escaladas a nivel de políticas públicas, fortaleciendo los vínculos entre el sector académico, sector privado e instituciones públicas. Algunos países como Argentina, Costa Rica, Chile y México han comenzado a incluir formalmente la perspectiva de género en sus políticas nacionales de ciencia y tecnología, de modo de tener políticas que sean capaces de actuar estratégicamente en todas las etapas del ciclo de vida de futuras científicas y científicos. Los objetivos son promover la participación de las mujeres en CTI e incorporar el enfoque de género en las decisiones institucionales. Existen muchas acciones posibles, desde atraer más niñas a carreras STEM hasta requerir la inclusión de la perspectiva de género en los proyectos de investigación como condición para el financiamiento.

El Gender Summit de Chile mostró que un mejor intercambio y colaboración a nivel regional permitirá a los países latinoamericanos diseñar e implementar acciones más efectivas en esta área. Solo de esta manera la región podrá trabajar en conjunto para impulsar una nueva visión de desarrollo, basada en aprovechar el talento de hombres y mujeres para construir un mejor futuro para todas y todos.

Paula Astudillo es socióloga de la Universidad  de Chile y magister en Políticas Públicas en Educación de la University of  Michigan–Ann Arbor, Michigan.
Elizabeth Pollitzer es la fundadora  y directora de Portia.

Matteo Grazzi es especialista en la División de Competitividad e Innovación en el BID.

Este artículo se publico en el blog  Puntos sobre la i del BID.

NOTA:

Los Gender Summit son plataformas de diálogo entre científicos, académicos del tema género y tomadores de decisión, que se reúnen para examinar la evidencia científica que muestra cómo las brechas de género impactan en la calidad y los resultados de la ciencia y la tecnología. Actualmente los Gender Summit constituyen una plataforma con presencia activa en Europa, Asia del Pacífico, África y América, formando una comunidad de más de 7000 profesionales de diversas disciplinas.

El Gender Summit 12 reunió en Chile a más de 500 personas de 15 países de Latinoamérica, incluyendo los responsables de las políticas de ciencia y tecnología de 10 de estos países. Además del BID, contó con el apoyo de CEPAL, Comisión Europea, Gender InSITE, IANAS, Portia, PNUD, Unesco, Conacyt de México, Programa Ingeniosas, Comunidad Mujer, Laboratoria, Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile y las siguientes instituciones públicas chilenas: CNED, CORFO, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Economía, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Educación, Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.