•  |
  •  |
  • END

En la calle de Raoul Wallenberg, en honor al diplomático sueco que salvó del exterminio nazi a más de 10,000 judíos en Hungría, se encuentra el museo del Holocausto, abierto al público desde abril de 1993. Recientemente se ha inaugurado una nueva exposición sobre “Esa arma terrible” a como decía Adolfo Hitler, al referirse a la propaganda, fue gracias a ésta y a la calidad de buen orador de Hitler, lo que le costó al mundo 48 millones de muertos de los cuales más de 6, eran judíos. Parece ser que a la inauguración de esta nueva exposición sobre la propaganda no fue invitado el presidente Obama ni su Ministro de Defensa, ya que en este año 2009, el ejército de los Estados Unidos se dispone a gastar en propaganda a pesar de su debacle económica 4,700 millones de dólares (3,700 millones de euros) en lo que llaman eufemísticamente “ganar corazones”, para lo cual contratarán aproximadamente a 30,000 personas para redactar 5,400 notas de prensa, claro, de acuerdo a lo que les interesa publicar, 3,000 cortes de televisión y 1,600 entrevistas de radios, 489 millones serán destinados a las operaciones psicológicas, etc., etc. No sabemos eso sí, cuánto gasta en la suya, nuestro gobierno que tiene una “opción por los pobres”.

No asusta realmente cuando la ex-primera dama de los EU, Laura Bush se gastó 40 millones de dólares en las fiestas de celebración del segundo año de gobierno de su marido al buen estilo de las fiestas del tercer “Reich’’, o en nuestra propaganda política criolla ver gastarse 100 mil dólares en fiesta con el Buki mayor como regalo de fin de año al pueblo nicaragüense, cuyo salario no le da ni para comprar la canasta básica, así se cumplen los consejos maquiavélicos seguidos al pie de la letra “Dad fiestas al pueblo y visitad de cuando en cuando las asambleas de los artesanos”. ¿Vale la pena entonces dar a conocer el papel que tuvo la propaganda nazi en el surgimiento de un gobierno genocida en Alemania y el mundo entero, que a propósito se hacía llamar Nacional y Socialista?
Etimológicamente, la palabra propaganda viene del latín propagare que se traduce como “perpetuar, acrecentar, extender”, aunque ya se mencionaba su utilización por pensadores de la antigüedad, fue la Iglesia Católica quien le dio impulso con el papa Gregorio XV y su propaganda fide establecida en roma en 1622 con el fin de diseminar el catolicismo en los pueblos. Conscientes los regímenes totalitarios de las bonanzas de la propaganda es que la adoptan inicialmente para conquistar el poder y posteriormente para sostenerse, a tal punto de ser elevada a categoría de arte como la consideró Hitler y Paul Joseph Goebbels, su ministro de Educación Nacional y Propaganda, por eso actualmente son las grandes empresas y expertos en publicidad, quienes organizan las campañas electorales y quienes recomiendan a candidatos presidenciales debatir o no debatir, hablar de amor, paz y reconciliación al menos mientras no se tengan “ las manos libres”, es decir el poder en la mano, ya después se puede hablar del acero de la guerra.

Con el dominio del poder de la propaganda, Hitler, pudo centralizarlo todo; cine, radio, televisión, prensa, hasta el teatro y la literatura, creó un gobierno si se puede llamar como tal, del Prohibido pensar. Por eso es que usualmente los intelectuales son considerados enemigos de los regímenes totalitarios, perseguidos, amedrentados y sus obras prohibidas o terminadas en la hoguera. Ellos, los totalitarios son los que deciden quién opina o quién no opina, quién da entrevistas y quién no, son las sanguijuelas que chupan el pensamiento de los otros; sus cortesanos y del pueblo temeroso.

Los rasgos que se destacan en esta exposición que estará abierta al público durante 3 años sobre esta “arma terrible” han sido señalados por los funcionarios del museo “Su programa hablaba de libertad, unidad y prosperidad” explica su directora Sara Bloomfiel, es decir era un gobierno para Hitler de “Unidad Nacional y Reconciliación”. El conocimiento del poder de la imagen, símbolos y el dominio de los medios de comunicación masiva terminaron de consolidar su poder, para controlar este último logró que los primeros pobladores de los campos de concentración inaugurados en Marzo de 1933, no fueran judíos sino periodistas y opositores.

Los objetivos de la propaganda como parte del campo de la comunicación no es decir la verdad sino convencer, inclinar la balanza de la opinión pública a su favor, generalmente por recurrir al afecto, a la emotividad, a sentimientos patrióticos y/o religiosos, pero en nuestro caso como los nicaragüenses no somos tan nacionalistas, pero sí muy religiosos, eso es lo que explica por qué la estancia en su momento de tantas vírgenes en las rotondas de la capital y por qué hemos visto a funcionarios del actual gobierno cantando el Ave María durante las fiestas marianas.

A Paul Joseph Goebbels, se le considera el padre de la propaganda moderna, dentro de sus 11 principios que formuló destacan; el principio de la vulgarización, aquí menciona que la propaganda debe ser popular, adaptada al menos inteligente de los individuos porque la inteligencia de las masas es limitada y olvida con facilidad, por eso vemos constantemente tanta insistencia publicitaria con simplificación del lenguaje; Amor y odio, pueblo y Dios, amigos y enemigos con su respectiva omnipresencia en todos los rincones y en cualquier momento de nuestra cotidianidad, el otro principio del cual también ya tenemos experiencia es el principio de transfusión por medio del cual se crea una campaña de odio y de acciones primitivas, salvajes para someter; blandir machetes, mostrar garrotes, apedrear, morterear, etc., etc. Otro rasgo distintivo de la propaganda nazi fueron las mentiras afirmativas, “Nosotros somos el verdadero socialismo”, “Nosotros tenemos una prensa libre”, como decir “Somos el Pueblo Presidente”. Por último, el rasgo más inhumano de los nazis; La falta de humor. “Reír es la mejor cualidad del ser humano” decía Gorki.

Si bien es cierto, las bondades de la propaganda han sido aprovechadas por gobiernos de corte capitalistas y reaccionarios de derechas para alcanzar y mantenerse en el poder, cada vez más los observamos en gobiernos que se autodefinen de izquierda que están usando la experiencia de la propaganda nazi para eternizarse en el poder y someter a sus pueblos.

Los que ambicionan el poder son los menos indicados para ejercerlo, y si bien es cierto fue un papa, quien introdujo la propaganda fide para establecer la hegemonía del poder católico en el mundo, también fue un papa, Gregorio Magno, quien dijo “ usa sabiamente el poder quien sabe gestionarlo y al mismo tiempo sabe resistírselo”.