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Alan  Rabinowitz
31 de diciembre de 1953-5 de agosto de 2018.

Alan Rabinowitz era un estadounidense muy conocido por su incansable lucha para salvar a los felinos. Su muerte hace unos  días nos llegó de  golpe, porque  se miraba como un hombre  fuerte y  robusto que nada lo aquejaba, sin embargo, estaba enfermo de leucemia desde hace varios años, rindiéndose a la  muerte el 5 de agosto, a la edad de 64 años. 

Después de haberlo conocido, compartir por  correos y leído sus  libros como: Jaguar: 

One Man’s Struggle to Establish the First Jaguar preserve (1986/2000). 

Chasing the Dragon’s Tail: The Struggle to Save Thailand’s Wild Cats (1991-2002). 

Beyond the Last Village: A Journey of Discovery in Asia’s Forbidden Wilderness (2001)

People and Wildlife: Conflict or Coexistence? (2008). Life in the Valley of Death: The Fight to Save Tigers in a Land of Guns, Gold, and Greed 2008. An Indomitable Beast: The Remarkable Journey of the Jaguar. Y “A Boy and a Jaguar”,  estos dos últimos que presentó en Managua y que tengo la  dicha que haber  recibido  autografiado de su puño y letra publicados en el 2014. Me di cuenta que  era incansable  y apasionado para trabajar, decía en mis adentros qué bárbaro cómo trabaja, porque venía  acompañado con el Dr. Howard Quigley  y Roberto Salom, era la  medianoche y aún estabamos reunidos, confieso que  moría de sueño y ellos como si era la pura mañana, y eso  era  cada día. Cada vez que se lee un libro  de  Alan te adentrás en su mundo. Un mundo apasionado por los felinos.

Su paso por Nicaragua fue entablar relaciones a nivel gubernamental y sentar las bases para trabajar en la conservación de los jaguares y presas, una  iniciativa  que empezó desde el 2009, despues  de  5 años trabajando en la  iniciativa  del corredor del jaguar se firmó el  convenio entre Panthera y Marena. Este es un gran esfuerzo para conectar y proteger los jaguares desde México hasta Argentina, y el establecimiento de áreas protegidas para  jaguares. 

Al haberme enterado de la  noticia  del Dr. Allan Rabinowitz me  remontó a los  preparativos de su  venida  a nuestro país. Su venida era  todo un acontecimiento,  aunque  siempre estaba  respondiendo  correos  sin importar que fueran fines de  semanas, recuerdo como ahora, la  magnitud de la responsabilidad que  tenía  tener un itinerario ajustado y lograr con éxito cada  reunión con los  diferentes actores. La planificada visita a una de las principales unidades de  conservación  del  jaguar (UCJ) en Nicaragua, como es  UCJ Indio Maíz-Tortuguero, aunque el  viaje fue un poco fatigado por la  caminada, cuando llegamos a cantagallo quedó totalmente fascinado.  El recorrido por los diferentes sitios en Nicaragua instó a seguir investigando que Nicaragua tenía potencial, porque es un país crucial para garantizar el corredor de los grandes felinos a lo largo de América Latina.

Alan Rabinowitz nos  deja  un legado invaluable, seguir en la lucha por  conservar los felinos, hacer investigaciones, estamos años luz de muchos países con la investigación, seguir en la búsqueda incansable de fondos para la  conservación. Sandra Hernández Potosme y su equipo seguiremos trabajando por lo que un día soñó. Quiero  decir que hay personas como Alan que nos  enseñan a dar todo, no importa si eso le cueste la  vida, él  demostró que  era más  importante trabajar por los  felinos que quedarse  sentado mirando la  reducción de las especies.