•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En una sin precedente actuación coordinada, más de 300 periódicos estadounidenses publican editoriales en defensa de la libertad de prensa frente a la despiadada ofensiva  de Donald Trump contra los medios de comunicación. Con diferentes palabras y formatos, pero enfocados en un mismo mensaje, las publicaciones, la mayoría locales, se han puesto de acuerdo para decir a sus lectores y a la sociedad en general, que no son enemigos de nadie.

Tal iniciativa surgió por parte de The Boston Globe que convocó a todos los periódicos de Estados Unidos que quieran sumarse a publicar editoriales, respondiendo así al insulto más grave de Trump contra la prensa a la que califica “enemigo del pueblo”.

En un país donde la libertad de expresión es un principio sagrado, blindado por la Primera Enmienda de su Constitución Política adoptada el 15 de diciembre de 1791, que propugna la libertad de expresión y la libertad de prensa, prohibiendo cualquier ley que las vulnere, el insulto de Trump ha activado las alarmas sobre la posibilidad de que acabe desatando violencia contra los medios. 

Los periodistas que cubren sus mítines ya soportan acoso y gritos durante horas. No pocas veces han sufrido amenazas y hostigamiento por parte de los seguidores del magnate.

Conscientes de la urgencia de refrenar la embestida del presidente Donald Trump contra la prensa cuya cobertura no es incondicionalmente favorable a su gobierno, más de 300 medios impresos de Estados Unidos se sumaron a la iniciativa del The Boston Globe dedicando su página editorial a la defensa de la libertad de expresión.

Los diarios y otras publicaciones que hicieron eco del llamado de advertencia sobre los peligros del asalto de la administración a la prensa, van desde rotativos de influencia mundial hasta pequeños semanarios locales.

En una escala incluso más preocupante, se alerta que estereotipar a todo un colectivo como enemigo del pueblo, de la manera en que Trump ha hecho con la prensa, es una práctica propia de regímenes totalitarios que en el pasado reciente ha sido preludio de atrocidades que no deben repetirse jamás.

Los nocivos efectos del discurso de Trump, van más allá de los medios de comunicación y la vigilancia ciudadana sobre el proceder gubernamental que estos posibilitan, pues al normalizar que cualquier asunto incómodo para alguien con una posición de poder sea etiquetado como fake new (noticia falsa), se refuerza la formación de una sociedad para la cual los hechos simplemente no existen.

Como destacó The New York Time, insistir en que las verdades que no te gustan son “noticias falsas” es peligroso para el espíritu democrático. Y llamar a los periodistas “enemigos del pueblo” es peligroso, punto. Lamentablemente, el mandatario no se encuentra solo en su deriva autoritaria: según una encuesta, 44% de los estadounidenses identificados con el Partido Republicano está de acuerdo con que el presidente posea facultades para ordenar el cierre de medios de comunicación.

En las últimas semanas, Trump ha multiplicado sus ataques y amenazas verbales a los medios, traduciéndose en consecuencias materiales, como el veto a una periodista de CNN en un acto en la Casa Blanca. Los acusa de minimizar intencionalmente sus logros y de ser deshonestos. A ello solo escapan un puñado de medios conservadores afines.

El republicano ha tergiversado el concepto de “noticias falsas” para tildar así cualquier información que le resulte desfavorable. Para un político que vive de la constante creación de enemigos, los medios le resultan atractivos. Busca un chivo expiatorio que canalice su retórica populista, socavando la confianza en los periodistas.

Empero, la prensa de Estados Unidos ha dicho basta!. Tras casi dos años de insultos, amenazas y calumnias del presidente Donald Trump, más de 300 periódicos de todo el país desde el humilde Van Buren County Democrat hasta The New York Times o incluso el británico The Guardian han publicado editoriales de distinto contenido y extensión, pero con un mismo propósito: defender la libertad de expresión en el país de la libertad de expresión.

La prensa en español en Estados Unidos tampoco se ha quedado atrás. En su editorial, los diarios La Opinión, La Raza y La Prensa, que se publican en Los Ángeles, Chicago y Nueva York aseguran que: “como latinoamericanos conocemos en carne propia lo que significa la erosión del periodismo, la intimidación a los reporteros, la autocensura y la ambición desmedida de la Presidencia. Se dice que en Estados Unidos esas cosas no ocurren”…

*Diplomático, Jurista y Politólogo.