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Al entrar al mes de mayo de 2009, algunas señales positivas han comenzado a aparecer en el panorama económico mundial, al menos, desde la visión de los mercados. Las bolsas comienzan a recuperarse y esos son indicios de algunos cambios, aunque todavía no se puede declarar que la economía mundial está fuera del túnel, pero centellas de luces al final del mismo comienzan a emerger. Eso es un signo positivo que no se puede despreciar.

En el caso de Nicaragua que tiene una economía muy abierta, pequeña, muy vinculada a la economía norteamericana, y dependiente de la cooperación internacional, el efecto recesivo continúa sintiéndose en las distintas actividades de la economía nacional, y las centellas al final del túnel no aparecen todavía. Por un lado, por el desfase en el tiempo que siempre se da entre las economías grandes y pequeñas, por las características propias de cada economía; y porque el clima del entorno político- social del país también tiene su propio efecto en mantener el ambiente contractivo que se observa.

El entorno político-social requiere modificarse. Pero ello no sucederá mientras no se alcance el verdadero consenso nacional que es necesario demandar, para lograr que compartamos la visión de país que desate las ataduras que contienen el cambio del entorno. Un entorno influenciado por la crisis económica internacional, la crisis con la ayuda y cooperación con Nicaragua de parte de importantes donantes, más el temor generalizado que ha engendrado la influencia que azota a muchos países, que junto a un creciente desempleo, un descontento bastante amplio por lo sucedido en las últimas elecciones, al final ello se traduce en una crisis de interlocución efectiva entre los distintos actores económicos y sociales y las autoridades gobernantes. Y como si esto no fuera poco, se agrega la hostilidad que se ha interpuesto en la relación Iglesia-Gobierno, así como Gobierno-Comunidad Internacional.

Para que Nicaragua pueda ver las centellas de luz de la recuperación, tendrá que atender el problema de la modificación del entorno con prioridad, ya que, de no hacerlo se estará imponiendo sobre la población nicaragüense un costo adicional, innecesario, que continuará obstaculizando el despegue de Nicaragua. ¡Tal vez está llegando la hora para un alto en el camino¡
*El autor es Doctor en Economía y Presidente de Fideg