•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En esta era de teléfonos celulares que toman fotografías y graban videos; tabletas, iPad, laptops, PC; y redes sociales como Facebook o Twitter en que se pueden publicar fotos o videos de cualquier persona, sin su autorización; o en que hackean los equipos o las páginas de otros en las redes sociales, es bueno saber que tenemos leyes contra tales abusos que son delitos penados por la ley con cárcel y multas.

El Código Penal de Nicaragua contiene un capítulo dedicado a los delitos contra la vida privada, otro sobre la calumnia y otro sobre la injuria (ofensa). De entrada, les diré que grabar o fotografiar a cualquier persona con un teléfono celular, no es delito.

El uso que se haga de tal grabación o foto sí pudiera constituir delito. En la vida diaria quedamos grabados todos mediante cámaras de seguridad que existen por todos lados, en tomas que hacen los periodistas o en los celulares de personas particulares.

Tales grabaciones no constituyen delitos. Pero si esas grabaciones o fotos se usan para calumniar o injuriar, entonces, sí estaríamos ante un delito. 

Quien sin autorización abra, intercepte o por cualquier otro medio, como hackear, se entere del contenido de los correos electrónicos ajenos, comete un delito, y si además difunde o revele el contenido, cometería un delito más grave.

Es delito grabar las conversaciones ajenas o si mediante procedimientos técnicos se escuchan comunicaciones privadas. Quien tenga legalmente una comunicación, documentos o grabaciones de carácter privado y los haga públicos sin autorización, también comete delito.

Un tema del que se ha hablado mucho es el de los bancos de datos, que son prohibidos por la ley; constituye delito promover, facilitar, autorizar, financiar, crear o comercializar un banco de datos o un registro informático con datos que puedan afectar a las personas naturales o jurídicas; igualmente comete delito quien utilice los registros informáticos de otro o ingrese a sus archivos electrónicos.

Hay ciertos casos en los que la ley permite algunas de estas acciones a la autoridad, pero si un funcionario o empleado p
úblico que no esté debidamente autorizado, realiza cualquiera de las conductas citadas, comete un delito mayor.

El delito de calumnia es decir falsamente que una persona ha cometido un delito, y es más grave si tal afirmación se hace de forma pública. Algunos confunden calumnia con injuria. La calumnia, como he dicho, se refiere a la atribución de un delito, mientras que la injuria es una ofensa, una expresión o una acción que lesione la dignidad de otra persona, menoscabe su fama, imagen, reputación, honor o su propia estima, aunque sea algo verdadero.

La injuria es un delito, y si es propagada de manera pública, es más grave. Pero no existe el delito de injuria cuando lo que se diga sea verdadero, pero, además, se diga en defensa de un interés público.

Este sería el caso cuando se difunde la foto o el video de alguien, sea autoridad o particular, que está cometiendo un abuso o actuando de manera indebida, y su divulgación va en defensa del interés público.

Tampoco hay injuria cuando se revelan hechos noticiosos cumpliendo con la ética periodística. Ni tampoco es injuria la crítica política, literaria, artística, histórica, científica o profesional, sin propósito ofensivo, sino informativo ilustrativo, analítico, educativo o preventivo; ni las expresiones que se dirijan contra funcionarios o empleados públicos sobre hechos verdaderos concernientes al ejercicio de sus cargos; ni cuando, en cumplimiento de un deber o en ejercicio de un derecho, se exprese un concepto desfavorable a alguien. Todo lo cual debemos poder probarlo.

Sabiendo estas cosas, actuemos con cuidado. Si publicamos en Facebook, Twitter o cualquier red social, o enviamos o reenviamos email o wasap atribuyéndole una conducta delictiva a una persona, y resulta que no es cierto, o no lo podemos probar, podemos ser acusados por el delito de calumnia.

Si publicamos algo que ridiculiza, expone a la crítica o le pueda causar problemas a una persona, sin su consentimiento, cometeremos el delito de injuria, y si lo recibimos y reenviamos, es igual. Tengamos mucha prudencia.

Aunque, repito, no es injuria la crítica política, literaria, artística, histórica, científica o profesional, sin intención de ofender. Quisiera también advertir que en nuestras conversaciones verbales podríamos caer en el delito de calumnia o injuria que podría probarse por testigos; tengamos cuidado también de qué hablamos y con quién.

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com