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La primera visión científica integral del país, llevada a cabo durante el gobierno de Vicente Quadra (1871-1875), la aportó el volumen de 627 páginas Notas geográficas y económicas sobre la República de Nicaragua (1873) del francés Pablo Lévy. Precisamente este consignó en su dedicatoria: “Al señor general / Don Fernando Guzmán / que promovió esta obra / y a su excelencia el señor presidente de la República / Don J. Vicente Cuadra, / que facilitó su ejecución”. Se trata de la primera suma de conocimientos del país –expuestos científicamente— para servir de guía al proyecto de modernización que asumirían Quadra y sus continuadores. Lévy, de acuerdo con el contrato, recibió la compensación correspondiente (500 pesos), denominada entonces “premio” (Gaceta de Nicaragua, 20-IV-1872).

Por tanto, no fue el primer texto de nuestra historia destinado a la enseñanza, como lo ha divulgado Guillermo Fernández Ampié en la revista mexicana Andamios (vol. 6, núm. 11, agosto, 2009) y en la Revista de Temas Nicaragüenses, correspondiente a este mes de septiembre. Estoy de acuerdo con el análisis que Fernández Ampié realiza sobre la obra de Lévy, pero realmente esta no fue concebida como libro de texto. El mérito pionero de escribir una síntesis de nuestra historia para las escuelas primarias le correspondió a José Dolores Gámez (1853-1918) y su título fue Catecismo de Historia Patria (Managua, Tipografía Nacional, 1889): una condensación de su Historia de Nicaragua (1889), consistente en preguntas y respuestas.

Pero la prolija empresa intelectual de Levy fue pronto cuestionada. Primero por un extranjero con diez años de residir en Nicaragua: Adolfo Schiffmann, administrador de la hacienda cacaotera Valle Menier, y luego por el cronista historiográfico Jerónimo Pérez. Todo un libro de 160 páginas le dedicó Schiffmann a Lévy: Una idea / sobre la Geología (sic) de Nicaragua (1873). En esa fundamentada diatriba señala a Levy sus axiomas, pero grullescos, contradicciones e imprecisiones (afirmaba que el San Juan era, más que un río, una quebrada), pretenciosa voluntad enciclopédica y oscuridad en la exposición. Por ejemplo, Schiffmann ofrecía 25 pesos a cualquiera y 50 a Persius (Enrique Guzmán Selva) si le desarrollaban de un modo más claro la descripción del “cráter de alzamiento” del volcán Ometepe. También, refiriéndose a las numerosas citas bibliográficas de Levy, comentaba que las había extraído de “las obras de Squier, Brasseur de Bourbourg, Peláez, Belly y otros”.

Resentido porque el gobierno de Quadra había optado por editar las Notas geográficas y económicas… de Levy en lugar del segundo tomo de sus memorias de la Guerra Nacional, Jerónimo Pérez calificó dicha obra de “pérfida e inexacta”, aludiendo a sus observaciones antropológicas —depresivas para los nicaragüenses— y hechos históricos. Pérfida –afirmó- porque ha abusado de lo que él llama simplicidad patriarcal… mi patria no es la que ha pintado el señor Levy. Sobre todo cuando se refiere a la religión al burlarse de nuestro culto llamándolo ignorante.

A finales del siglo XX, en el prólogo a su segunda edición, Jaime Íncer aseguró que las Notas geográficas y económicas… no solo orientaban a los nicaragüenses: daban a conocer el país y sus recursos para estimular una colonización que aprovechase esos mismos recursos desconocidos por el atraso de la tecnología, la falta de capacitación y adiestramiento, y sobre todo por la ausencia de interés hacia lo constructivo y permanente, en un ámbito de convulsiones políticas, de economías inestables y, en general, de desconfianza a toda idea o de empresa innovadora procedente del mundo exterior. Opinión que, naturalmente, no es posible aplicar a la administración de Cuadra.

Según palabras de Biolley, “un gran mapa con partes de Honduras y Costa Rica” (el cual delimitaba la Reserva Mosquita y los siete departamentos de entonces) incluía la obra. Para Levy, no pretendía ser un mapa “levantado”, sino una colección de datos expuestos gráficamente. Habiendo trabajado con Maximiliano Sonnenstern dibujando mapas, el suyo contribuyó dar a Nicaragua su verdadera forma —observa Pérez-Valle. En fin, independientemente de sus prejuicios racistas y errores, la publicación de las Notas geográficas y económicas de Nicaragua… (1873), hizo que las ciencias de la tierra recibieran un incremento cualitativo y cuantitativo. Ello reveló a Lévy como un sabio decimonónico capaz de presentar una visión integral de Nicaragua que conciliaba, “los requerimientos científicos con las necesidades del mundo empresarial y con la percepción de las prioridades que tenía la clase política”.